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"Otro Génesis posible" - La novela de Daniel Galatro

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viernes, 27 de febrero de 2015

Cuaresma: mensaje del papa Francisco


«Fortalezcan sus corazones» (St 5,8)

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos. Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen... Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.

Cuando el pueblo de Dios se convierte a su amor, encuentra las respuestas a las preguntas que la historia le plantea continuamente. Uno de los desafíos más urgentes sobre los que quiero detenerme en este Mensaje es el de la globalización de la indiferencia.

La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan.

Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvación de cada hombre. En la encarnación, en la vida terrena, en la muerte y resurrección del Hijo de Dios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra. Y la Iglesia es como la mano que tiene abierta esta puerta mediante la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos, el testimonio de la fe que actúa por la caridad (cf. Ga 5,6). Sin embargo, el mundo tiende a cerrarse en sí mismo y a cerrar la puerta a través de la cual Dios entra en el mundo y el mundo en Él. Así, la mano, que es la Iglesia, nunca debe sorprenderse si es rechazada, aplastada o herida.

El pueblo de Dios, por tanto, tiene necesidad de renovación, para no ser indiferente y para no cerrarse en sí mismo. Querría proponerles tres pasajes para meditar acerca de esta renovación.

1. «Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26)
La Iglesia
La caridad de Dios que rompe esa cerrazón mortal en sí mismos de la indiferencia, nos la ofrece la Iglesia con sus enseñanzas y, sobre todo, con su testimonio. Sin embargo, sólo se puede testimoniar lo que antes se ha experimentado. El cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres. Nos lo recuerda la liturgia del Jueves Santo con el rito del lavatorio de los pies. Pedro no quería que Jesús le lavase los pies, pero después entendió que Jesús no quería ser sólo un ejemplo de cómo debemos lavarnos los pies unos a otros. Este servicio sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo. Sólo éstos tienen “parte” con Él (Jn 13,8) y así pueden servir al hombre.

La Cuaresma es un tiempo propicio para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular la Eucaristía. En ella nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones. Quien es de Cristo pertenece a un solo cuerpo y en Él no se es indiferente hacia los demás. «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26).

La Iglesia es communio sanctorum porque en ella participan los santos, pero a su vez porque es comunión de cosas santas: el amor de Dios que se nos reveló en Cristo y todos sus dones. Entre éstos está también la respuesta de cuantos se dejan tocar por ese amor. En esta comunión de los santos y en esta participación en las cosas santas, nadie posee sólo para sí mismo, sino que lo que tiene es para todos. Y puesto que estamos unidos en Dios, podemos hacer algo también por quienes están lejos, por aquellos a quienes nunca podríamos llegar sólo con nuestras fuerzas, porque con ellos y por ellos rezamos a Dios para que todos nos abramos a su obra de salvación.

2. «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9)
Las parroquias y las comunidades

Lo que hemos dicho para la Iglesia universal es necesario traducirlo en la vida de las parroquias y comunidades. En estas realidades eclesiales ¿se tiene la experiencia de que formamos parte de un solo cuerpo? ¿Un cuerpo que recibe y comparte lo que Dios quiere donar? ¿Un cuerpo que conoce a sus miembros más débiles, pobres y pequeños, y se hace cargo de ellos? ¿O nos refugiamos en un amor universal que se compromete con los que están lejos en el mundo, pero olvida al Lázaro sentado delante de su propia puerta cerrada? (cf. Lc 16,19-31). Para recibir y hacer fructificar plenamente lo que Dios nos da es preciso superar los confines de la Iglesia visible en dos direcciones.

En primer lugar, uniéndonos a la Iglesia del cielo en la oración. Cuando la Iglesia terrenal ora, se instaura una comunión de servicio y de bien mutuos que llega ante Dios. Junto con los santos, que encontraron su plenitud en Dios, formamos parte de la comunión en la cual el amor vence la indiferencia. La Iglesia del cielo no es triunfante porque ha dado la espalda a los sufrimientos del mundo y goza en solitario. Los santos ya contemplan y gozan, gracias a que, con la muerte y la resurrección de Jesús, vencieron definitivamente la indiferencia, la dureza de corazón y el odio. Hasta que esta victoria del amor no inunde todo el mundo, los santos caminan con nosotros, todavía peregrinos. Santa Teresa de Lisieux, doctora de la Iglesia, escribía convencida de que la alegría en el cielo por la victoria del amor crucificado no es plena mientras haya un solo hombre en la tierra que sufra y gima: «Cuento mucho con no permanecer inactiva en el cielo, mi deseo es seguir trabajando para la Iglesia y para las almas» (Carta 254,14 julio 1897).

También nosotros participamos de los méritos y de la alegría de los santos, así como ellos participan de nuestra lucha y nuestro deseo de paz y reconciliación. Su alegría por la victoria de Cristo resucitado es para nosotros motivo de fuerza para superar tantas formas de indiferencia y de dureza de corazón.

Por otra parte, toda comunidad cristiana está llamada a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados. La Iglesia por naturaleza es misionera, no debe quedarse replegada en sí misma, sino que es enviada a todos los hombres.

Esta misión es el testimonio paciente de Aquel que quiere llevar toda la realidad y cada hombre al Padre. La misión es lo que el amor no puede callar. La Iglesia sigue a Jesucristo por el camino que la lleva a cada hombre, hasta los confines de la tierra (cf. Hch 1,8). Así podemos ver en nuestro prójimo al hermano y a la hermana por quienes Cristo murió y resucitó. Lo que hemos recibido, lo hemos recibido también para ellos. E, igualmente, lo que estos hermanos poseen es un don para la Iglesia y para toda la humanidad.

Queridos hermanos y hermanas, cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia.

3. «Fortalezcan sus corazones» (St 5,8)
La persona creyente

También como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. Estamos saturados de

noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir. ¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?

En primer lugar, podemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial. No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas. La iniciativa 24 horas para el Señor, que deseo que se celebre en toda la Iglesia —también a nivel diocesano—, en los días 13 y 14 de marzo, es expresión de esta necesidad de la oración.

En segundo lugar, podemos ayudar con gestos de caridad, llegando tanto a las personas cercanas como a las lejanas, gracias a los numerosos organismos de caridad de la Iglesia. La Cuaresma es un tiempo propicio para mostrar interés por el otro, con un signo concreto, aunque sea pequeño, de nuestra participación en la misma humanidad.

Y, en tercer lugar, el sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos. Si pedimos humildemente la gracia de Dios y aceptamos los límites de nuestras posibilidades, confiaremos en las infinitas posibilidades que nos reserva el amor de Dios. Y podremos resistir a la tentación diabólica que nos hace creer que nosotros solos podemos salvar al mundo y a nosotros mismos.

Para superar la indiferencia y nuestras pretensiones de omnipotencia, quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un camino de formación del corazón, como dijo Benedicto XVI (Ct. enc. Deus caritas est, 31). Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro.

Por esto, queridos hermanos y hermanas, deseo orar con ustedes a Cristo en esta Cuaresma: “Fac cor nostrum secundum Cor tuum”: “Haz nuestro corazón semejante al tuyo” (Súplica de las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús). De ese modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia.

Con este deseo, aseguro mi oración para que todo creyente y toda comunidad eclesial recorra provechosamente el itinerario cuaresmal, y les pido que recen por mí. Que el Señor los bendiga y la Virgen los guarde.

FRANCISCO


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jueves, 19 de febrero de 2015

Santa Bernardita Soubirous (1879)



Nació en Lourdes (Francia) en 1844. Hija de padres supremamente pobres. En el bautismo le pusieron por nombre María Bernarda (nombre que ella empleará después cuando sea religiosa) pero todos la llamaban Bernardita.

Era la mayor de varios hermanos. Sus padres vivían en un sótano húmedo y miserable, y el papá tenía por oficio botar la basura del hospital. La niña tuvo siempre muy débil salud a causa de la falta de alimentación suficiente, y del estado lamentablemente pobre de la habitación donde moraba. En los primeros años sufrió la enfermedad de cólera que la dejó sumamente debilitada. A causa también del clima terriblemente frío en invierno, en aquella región, Bernardita adquirió desde los diez años la enfermedad del asma, que al comprimir los bronquios produce continuos ahogos y falta de respiración.

Esta enfermedad la acompañará y la atormentará toda su vida. Al final de su existencia sufrirá también de tuberculosis. En ella se cumplieron aquellas palabras de Jesús: "Mi Padre, el árbol que más quiere, más lo poda (con sufrimientos) para que produzca más frutos" (Jn. 15).

En Bernardita se cumplió aquello que dijo San Pablo: "Dios escoge a lo que no vale a los ojos del mundo, para confundir las vanidades del mundo". Bernardita a los 14 años no sabía leer ni escribir ni había hecho la Primera Comunión porque no había logrado aprenderse el catecismo. Pero tenía unas grandes cualidades: rezaba mucho a la Virgen y jamás decía una mentira. Un día ve unas ovejas con una mancha verde sobre la lana y pregunta al papá: ¿Por qué tienen esa mancha verde? El papá queriendo chancearse, le responde: "Es que se indigestaron por comer demasiado pasto". La muchachita se pone a llorar y exclama: "Pobres ovejas, se van a reventar". Y entonces el señor Soubirous le dice que era una mentirilla. Una compañera le dice: "Es necesario ser muy tonta para creer que eso que le dijo su padre era verdad". Y Bernardita le responde: ¡Es que como yo jamás he dicho una mentira, me imaginé que los demás tampoco las decían nunca!

Desde el 11 de febrero de 1859 hasta el 16 de julio del mismo año, la Sma. Virgen se le aparece 18 veces a Bernardita. Las apariciones las podemos leer en detalle en el día 11 de febrero. Nuestra Señora le dijo: "No te voy a hacer feliz en esta vida, pero sí en la otra". Y así sucedió . La vida de la jovencita, después de las apariciones estuvo llena de enfermedades, penalidades y humillaciones, pero con todo esto fue adquiriendo un grado de santidad tan grande que se ganó enorme premio para el cielo.

Las gentes le llevaban dinero, después de que supieron que la Virgen Santísima se le había aparecido, pero ella jamás quiso recibir nada. Nuestra Señora le había contado tres secretos, que ella jamás quiso contar a nadie. Probablemente uno de estos secretos era que no debería recibir dineros ni regalos de nadie y el otro, que no hiciera nunca nada que atrajera hacia ella las miradas. Por eso se conservó siempre muy pobre y apartada de toda exhibición. Ella no era hermosa, pero después de las apariciones, sus ojos tenían un brillo que admiraba a todos.

Le costaba mucho salir a recibir visitas porque todos le preguntaban siempre lo mismo y hasta algunos declaraban que no creían en lo que ella había visto. Cuando la mamá la llamaba a atender alguna visita, ella se estremecía y a veces se echaba a llorar. "Vaya ", le decía la señora, ¡tenga valor! Y la jovencita se secaba las lágrimas y salía a atender a los visitantes demostrando alegría y mucha paciencia, como si aquello no le costara ningún sacrificio.

Para burlarse de ella porque la Virgen le había dicho que masticara unas hierbas amargas, como sacrificio, el sr. alcalde le dijo: ¿Es que la confundieron con una ternera? Y la niña le respondió: ¿Señor alcalde, a usted si le sirven lechugas en el almuerzo? "Claro que sí" ¿Y es que lo confunden con un ternero? Todos rieron y se dieron cuenta de que era humilde pero no era tonta.

Bernardita pidió ser admitida en la Comunidad de Hijas de la Caridad de Nevers. Demoraron en admitirla porque su salud era muy débil. Pero al fin la admitieron. A los 4 meses de estar en la comunidad estuvo a punto de morir por un ataque de asma, y le recibieron sus votos religiosos, pero enseguida curó.

En la comunidad hizo de enfermera y de sacristana, y después por nueve años estuvo sufriendo una muy dolorosa enfermedad. Cuando le llegaban los más terribles ataques exclamaba: "Lo que le pido a Nuestro Señor no es que me conceda la salud, sino que me conceda valor y fortaleza para soportar con paciencia mi enfermedad. Para cumplir lo que recomendó la Sma. Virgen, ofrezco mis sufrimientos como penitencia por la conversión de los pecadores".

Uno de los medios que Dios tiene para que las personas santas lleguen a un altísimo grado de perfección, consiste en permitir que les llegue la incomprensión, y muchas veces de parte de personas que están en altos puestos y que al hacerles la persecución piensan que con esto están haciendo una obra buena.

Bernardita tuvo por superiora durante los primeros años de religiosa a una mujer que le tenía una antipatía total y casi todo lo que ella hacía lo juzgaba negativamente. Así, por ejemplo, a causa de un fuerte y continuo dolor que la joven sufría en una rodilla, tenía que cojear un poco. Pues bien, la superiora decía que Bernardita cojeaba para que la gente al ver las religiosas pudiera distinguir desde lejos cuál era la que había visto a la Virgen. Y así en un sinnúmero de detalles desagradables la hacía sufrir. Y ella jamás se quejaba ni se disgustaba por todo esto. Recordaba muy bien la noticia que le había dado la Madre de Dios: "No te haré feliz en esta vida, pero sí en la otra".

Duró quince años de religiosa. Los primeros 6 años estuvo trabajando, pero fue tratada con mucha indiferencia por las superioras. Después los otros 9 años padeció noche y día de dos terribles enfermedades: el asma y la tuberculosis. Cuando llegaba el invierno, con un frío de varios grados bajo cero, se ahogaba continuamente y su vida era un continuo sufrir.

Deseaba mucho volver a Lourdes, pero desde el día en que fue a visitar la Gruta por última vez para irse de religiosa, jamás volvió por allí. Ella repetía: "Ah quién pudiera ir hasta allá, sin ser vista. Cuando se ha visto una vez a la Sma. Virgen, se estaría dispuesto a cualquier sacrificio con tal de volverla a ver. Tan bella es".

Al llegar a la Comunidad reunieron a las religiosas y le pidieron que les contara cómo habían sido las apariciones de la Virgen. Luego le prohibieron volver a hablar de esto, y en los 15 años de religiosa ya no se le permitió tratar este tema. Son sacrificios que a los santos les preparan altísimo puesto en el cielo.

Cuando ya le faltaba poco para morir, llegó un obispo a visitarla y le dijo que iba camino de Roma, que le escribiera una carta al Santo Padre para que le enviara una bendición, y que él la llevaría personalmente. Bernardita, con mano temblorosa, escribe: "Santo Padre, qué atrevimiento, que yo una pobre hermanita le escriba al Sumo Pontífice. Pero el Sr. Obispo me ha mandado que lo haga. Le pido una bendición especial para esta pobre enferma". A vuelta del viaje el Sr. Obispo le trajo una bendición especialísima del Papa y un crucifijo de plata que le enviaba de regalo el Santo Padre.

El 16 de abril de 1879, exclamó emocionada: "Yo vi la Virgen. Sí, la vi, la vi ¡Que hermosa era!" Y después de unos momentos de silencio exclamó emocionada: "Ruega Señora por esta pobre pecadora", y apretando el crucifijo sobre su corazón se quedó muerta. Tenía apenas 35 años.

A los funerales de Bernardita asistió una muchedumbre inmensa. Y ella empezó a conseguir milagros de Dios en favor de los que le pedían su ayuda. Y el 8 de diciembre de 1933, el Santo Padre Pío Once la declaró santa.

Bernardita: tú que tuviste la dicha de ver a la Sma. Virgen aquí en la tierra, haz que nosotros tengamos la dicha de verla y acompañarla para siempre en el cielo.

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¿Todos Somos Charlie? por Olivier Herrera Marín



¿Todos Somos Charlie?
¿También? Bush padre, el Hijo y el Santo Espíritu de Obama
¿También sus tres alter egos? Los tres magníficos; Netanyahu, Rajoy y Cameron.

Me siento sumido en el estupor y la rabia de la impotencia ante el cobarde e infame crimen perpetrado por el odio ciego de la venganza y la estúpida sinrazón, contra la imagen gráfica y la palabra, símbolo perenne de la irrenunciable libertad de expresión.

Las balas no matan ideas y los dibujantes; Charb, Cabu, Tignous y Wolinski, no han muerto ni morirán, a los enemigos del amor al diferente y de la alianza de las civilizaciones, de El Islam y su cultura milenaria,les ha salido el tiro por la culata. Sus balas, han sido las alas que han elevado y convertido a Charlie en la levadura inmortal de los sueños de amor y de vida que alumbran nuestras sendas y caminos, anidan en los corazones y ennoblecen el alma de las gentes solidarias y laboriosas, sinceras y sencillas que dicen Je Suis Charlie con autentico sentimiento y pleno convencimiento.

Y hoy, somos la inmensa mayoría, somos millones, los que independientemente de nuestro gusto personal y estético decimos conscientemente: ¡ Je Suis Charlie!!.

Pero no son Charlie, quienes burda y cínicamente intentan desviar el curso del agua para llevarla a su molino buscando la foto y capitalizar con fines espurios y electorales el espanto y el dolor provocado por el atentado. No son Charlie, quienes siempre han denostado la línea editorial del semanario satírico, por saberles a vinagre y a aceite de ricino, sus viñetas y letras irreverentes y sarcásticas que cuestionan el valor y la validez de todos los dogmas y los poderes establecidos.

El cáncer terrorista se retroalimenta con la acción-reacción, y siempre acaba haciéndole el juego sucio a la reacción. Y el tumor maligno crece y se expande imparable amenazando con hacer metástasis y arrastrarnos a todos al abismo de la guerra infinita entre culturas y civilizaciones.

Nos puede ser letal la miopía de los medios y los gobiernos de la pulcra y opulenta sociedad occidental, liderada por la política suicida del Gran Hermano (el Tío Sam) que todo lo ve y lo controla, y nada comprende, repitiendo una y otra vez los mismos y diferentes errores, desde la guerra del Vietnam. Los eminentes doctores, alumnos aventajados de El doctor Frankenstein, han hecho realidad, la ficción, elevando en sus laboratorios a la enésima potencia la creación interesada y originaria del terrorismo global, con la inestimable connivencia de Aznar y de Blair, de Netanyahu, Rajoy y Cameron, de los petrodólares de los reyes, emires y jeques árabes. Y de nada les sirve ni servirá, el negar su intransferible responsabilidad histórica y presente, a los DIOSES y sus Señores de la GUERRA, a los dueños de vidas y de haciendas que nos protegen y alientan desde lo más alto de sus torres de oro y de marfil.

El horrendo atentado cometido contra Charlie y contra el supermercado judío en la Porte de Vincennes, toda la sangre derramada de las víctimas inocentes será la savia del olivo milenario, del árbol Mediterráneo más longevo y útil de la Tierra, símbolo de la paz y del perdón, del amor y la vida. Y el olivo será defendido, codo a codo, mano a mano, por los hijos y las hijas de las tres religiones monoteístas; la judía, la cristiana y la musulmana, el olivo será el símbolo de la unidad lucida y solidaria de las férreas voluntades contra las que nada podrá el atroz terrorismo yihadista, de Al-Qaeda y del Estado Islámico.

Ningún acto terrorista justifica ni lava la imagen de otro. Los atentados terroristas de Paris no les servirána los magníficos intocables para limpiar su sucia imagen y justificar su injustificable proceder en Irak y en Afganistán, en Palestina y en Siria… allí donde ha exportado y exporta su semilla el diablo para alcanzar sus inconfesados e inconfesables objetivos, sus intereses económicos militares y geopolíticos, imponiéndole su razón y su ley (si les falla la mantequilla, con las cañoneras) a gobiernos dóciles e incapaces de valerse por sí mismos al carecer de poder real y de una base social que les sustente.

Un estado sin cultura ni historia fundado a sangre y fuego sobre el expolio y el genocidio de sus pueblos originarios, un estado que se sustenta en El Miedo a la Libertad de una sociedad aterrada, presa y víctima de su propia violencia estructural y sistémica no puede imponer su visión del mundo ni arrastrar hoy al infierno de sus propios demonios a las naciones y los estados que forjaron ayer la unión europea como antídoto a toda clase de barbarie terrorista, De Gaulle y Adenauer, sabían lo que hacían, al poner las piedras angulares de la gran catedral de la convivencia pacífica y de la unión europea.

Y Charles De Gaulle con su coraje y su clarividencia de estadista sin igual, supo hacer lo que tenía que hacer en cada momento histórico, respecto a la Unión Soviética y China, a La OTAN, Palestina y Vietnam, para hacer prevalecer los intereses legítimos de Francia, su irrenunciable identidad y soberanía nacional, por encima de todo, y de todos, por más que le presionaran y se enojasen con Él, sus amigos de Estados Unidos y de Israel, los Nuevos Amos del Mundo. Pero está claro, que, De Gaulle, sólo ha habido y habrá uno.

Olivier Herrera Marín
Presidente de POETAP
Poetas de la Tierra y Amigos de la Poesía

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miércoles, 18 de febrero de 2015

Religiones e ignorancia - por Alberto Pringles



La Ignorancia es el mejor fertilizante para las Religiones!
Una nota de Alberto R. Pringles
desde Los Ángeles, California
Alberto.Pringles@Argentinisima.US

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Nota de los Editores.
Nos ha llegado esta nota que sigue una serie iniciada por nuestro amigo argentino residente en los EEUU que da en llamarse Alberto. Y parece que a sus años muy adultos ha dado en manifestar públicamente muchas de sus ideas, en este caso las relacionadas con las Religiones y vinculando al hombre terrestre con reales o supuestos dioses.
Alberto escribe con dureza y tan claramente como puede para que no queden dudas sobre su posición al respecto.
Hemos decidido extraer unos cuantos párrafos y compartirlos con ustedes. Les pedimos a quienes deseen responderlos para comentarlos que lo hagan al email Alberto.Pringles@Argentinisima.US (el de Alberto) para continuar en forma privada la relación que el Destino quiera establecer entre ustedes y él.
Y que todo sea para bien.

OyD
PD: Como veréis prontamente, hemos transcrito párrafos en crudo para no alterar el sentido original o, al menos, alterarlo lo menos posible.
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Leyendo las “magnificas” inspiraciones diría cuasi poética del bardo Rafael Gonzalez me recuerda cuando era joven de 15 o 16 años me hacia las misma preguntas cuando estaba todavía confuso por la lavadas de cerebro que me daban en el catecismo por los cuales “debía” pasar para poder película de Shirley Temple, Charlie Chaplin, Tom Mix, y otras de aquellos lejanos entonces!.

Y claro mi simple “razonamiento” mental, el cual en su mayor capacidad nos distingue del resto del reino animal me decía: “muéstrenme pruebas”, “denme evidencias” de todo lo que en la Iglesia La Medalla Milagros en el barrio de Flores me repetían durante el Catecismo!

Y nunca encontré respuestas a mis ansias por “saber más”! Solo encontraba explicaciones vagas, basadas en sentimientos que “imaginaban” esto o aquello y todas provenían de fábulas y leyendas antiquísimas con millares de Dioses que “aparecieron” y “desaparecieron” según la cultura de la zona en que viviesen y por sobre todo el nivel de su ignorancia donde se encontraban el medio más fértil para subsistir!

Para el ser humano es natural sentir miedo hacia lo desconocido, lo misterioso y hacia lo que está lejano! Y mientras más ignorante uno sea mayor será las cosas que desconozca y de las cuales sean más temerosos! Los Aztecas fueron sometidos por los españoles conducidos por Cortez por su ignorancia de no haber visto antes personas de tez blanca con cascos y espadas de acero, con mosquetes y montados en un animal que le era desconocido que luego también llamaron: caballos! Pizarro con solo 150 soldados y algunos caballos conquisto al Imperio Incaico! Pero no fue ni Cortez ni Pizarro quienes sometieron a los Aztecas y a los Incas! Fue su abismal ignorancia!

Hace mucho leía el magnífico libro “Charriots of God” del alemán Erich von Däniken en donde su autor especulaba sobre la llegada de seres extra terrestre a nuestro planeta y por ello entre otros decía que las Pampas de Nazca del Perú que solo pueden ser observadas y apreciadas por su magnitud desde el aire, “deberían haber sido creadas por ello por algún propósito por los supuestos extraterrestres”! Sera así?

Y recuerdo Daniken decía: “Supongamos que una capsula espacial cae por error sobre una zona donde solo viviesen alguna tribu salvaje alejada de la civilización al ver los astronautas con esa vestimenta única lo más probable que todos ellos huirían espantados y aterrorizados hace lo desconocido”! Pero si fuese en Los Ángeles les pedirían un “Self picture”!

La Ignorancia es el mejor fertilizante para las Religiones!
Es el Monsanto de Fabulas y Leyendas Religiosas!

Rafael en un día muy inspirado deambula libremente en su mente pletóricas de antiguas leyendas que cada vez menos y menos ya creen! Se dice que la población del mundo es algo más que los 7 mil millones y de ellos se estima una sexta parte son Católicos (1.2 M de Mill. y en total una tercera parte (2.5 mil mill. son cristianos”!

Y el resto de la población mundial, las dos terceras partes no creen en Cristo?

Si a los cristianos, le sumamos los Judíos que son más o menos 15 millones y los Musulmanes que son ahora según el Vaticano la primera Religión del mundo con más de 1.3 Mil Mill. y el resto está compuesto de 1.2 M.M. de … Ateos que le está creciendo más que ninguna religión y a punto de pasar al catolicismo en el ranking!

Para los Católicos “pareciera en su imaginación” que “Todos” son Católicos”!

No es así? Como puede ser? 2-3 partes de la humanidad no saben o no le prestan atención? Pero…. Como puede ser..? Según Rafael Jesus es “Dios” o el “hijo de Dios” y creó todo el firmamento en un soplar y hacer botellas y ahora 2-3 partes de la humanidad no le dan ni la hora al Dios cristiano? Es eso un Pecado PIA? Dígame!

Yo soy uno de esos “Pecadores”? Y también Alban y Francisco? Favor intervenga para que no sean tan duros con nosotros!

Pero hay cosas que no entiendo y tal vez Usted con la ayuda de PIA y Venica me lo aclaren! Que es eso de que Jehová se arrepintió de habernos creado!

Pero cómo? Metió la pata? No éramos hechos “a su imagen y semejanzas”?

Y eso que quiere decir? Acaso dotados de buenos sentimientos y propósitos?

Yo estoy de acuerdo con él, podría haber hecho un mejor trabajo!

Ahora bien Rafael! Yo definía antes el porcentaje de cristianos en nuestro planeta Tierra que sabemos es uno muy, pero muy pequeño! Digamos “insignificante” comparados con los otros 8 planetas de nuestra sistema solar y que a su vez es casi invencible y ni siquiera “se puede observar dentro de un contexto que muestra la Galaxia al que pertenecemos es decir La Vía Láctea! Y que muestro a continuación! Ha… me olvidaba… La Vía Láctea con sus miles o millones de sistemas solares es consideraba una “Galaxia Pequeña” en relación a los millones de galaxias del firmamento! Que complicado es este asunto!

Es decir Rafael, podríamos coincidir que “No somos nada”! No figuramos en el mapa?

Por favor le pido que acuda al Viejo o Nuevo Testamento y con esa ayuda me ayude a localizar nuestro Sistema Solar, nuestro Sol y nuestro “Planetita Tierra”! Puede ser?

Lo encontró? Yo tampoco!

Como puede ser?

Nuestro Planeta es de acuerdo al Cristianismo el Centro del Mundo! SÍÍÍ?

Y Usted está de acuerdo eso? SÍÍÍ?

Y lo están PIA y Venica también? SÍÍÍ?

Y el Planeta no figura en ninguna parte?

La luz del sol tarda 8 minutos en llegarnos a la Tierra en cambio una visión de Júpiter nos tarde 4 horas en llegar!

Ahora ver otros planetas o galaxias tardan centenares de años luz parta poder verlos! Lo que vemos ahora “Ya paso”!

Me puede explicar cómo su Dios se traslada de una a otra Galaxia en un soplo?

Y sabiendo que solo una tercera parte de la humanidad sigue sus influencias, dígame que posibilidades ciertas tendrá de poder extender su influencia por el Cosmos conocidos?

Para darle a Usted y PIA tiempo que “imaginen” alguna respuesta aquí le muestro como el Cosmos también sonríe esperándolos!

Chau.
Alberto R. Pringles
Los Ángeles, California
Alberto.Pringles@Argentinsima.US

ENTRE FH Y COPERNICO... Y ALBAN, NO SE' CUAL ES "MEJOR"!...
SOMETO AL PUBLICO ESTA BRILLANTE Y MUY CONSECUENTE "PREGUNTA" del Bardo Copernico:
¿PARA QUE' NECESITAMOS A DIOS?...

Se te ocurre estimado lector alguna RESPUESTA?,
me parece es una interrogante importante, gracias par de poetas
y Dilecto... sois tan brillantes! Los ATEOS son faros de LUZ,
mentes independientes!... mmm...

!perdona un Segundo, que tengo que latir mi Corazón y expandir
el diafragma para seguir respirando; !caramba no puedo olvidar
mojar mis ojos via los lagrimales y espero no cansarme de mover los
parpados!...

Mmm, ?como me va esa digestión?, ya veo, el estomago y
el hígado y el intestino están siguiendo fielmente mis instrucciones!

Mmm, ya voy llenando la vejiga, este par de riñones me rinden un
admirable servicio, por algo los diseñó tan brillantemente!... Como les
iba diciendo...

Un minute por favor!, que se me ha secado la boca y tengo
la lengua pegada al paladar... caramba, casi me olvido de salivar!, esto de vivir es un placer pero hay que reconocer que es un trabajito el mantenerse vivo!...

Y en una hora, !que' no se me olvide!, tengo que ir al inodoro... espero no olvidar cuales son los musculos que tengo que comprimir... guao!, la vida
es un placer... pero mijo, que constante trabajo y preocupacio'n!...

Ah, y ni hablar del cerebro!... ahora mismo estoy escribiendo, pensando...

pero ni idea tengo de como ocurre eso!... PENSAR... mmm... bueno sin duda soy YO el que pienso, o MI cerebro?!, pero no me preguntes como!...

!Vaya complicado mecanismo! Bueno -confieso- yo nada tengo que ver con eso! Asi' lo herede'! Claro, sabemos que todo esto es gracias a la ciega EVOLUCION... o lo que sea...

En fin, aprecio la inteligente revelacion de los amigos poetas FH y COPERNICO, y tambien del Dilecto de Costa Rica, ALBA'N, intellectual
de primera!

Asi' que ya sabemos, DIOS NO EXISTE!... lo vemos claramente, DIOS NO HACE FALTA!... Estos TRES CHIFLADOS nos lo demuestran!
Gracias, Gracias... !!!

Bien lo dice Copérnico: Lo de Dios es un invento para hacer dinero$$
que ellos nos expliquen todo esto que arriba menciono!

Rafael G Chapi
= = = = = = = = = = = =
[mundolatinoNoticias] "CONÓCETE A TI MISMO"! : "EL DIOS DE LOS ATEOS"...

RAFAEL DICE QUE , "DE LA NECESIDAD O NO ... DEL SER SUPREMO, NO DEL DIOS DE LA BIBLIA EN PARTICULAR".

PARECE SER QUE RAFAELITO RECONOCE QUE EL DIOS DE LA BIBLIA ES MUY POCO CREÍBLE Y TRATA DE RECURRIR AL DIOS MAS INVEROSÍMIL, AL DIOS QUE SEGÚN ÉL NECESITARÍAMOS Y YO LE PREGUNTO ¿PARA QUÉ NECESITAMOS A DIOS?

(Luce que Copérnico aun no se percata que se puede NO creer en "El Dios de la Biblia" y sin embargo NO SER ATEO. Espero algún día entienda este "problema"... requiere profundo pensamiento)

Y ¿PARA QUE NOS NECESITARÍA ÉL EN EL CASO DE EXISTIR?, AMBAS NECESIDADES SON NECEDADES ABSURDAS Y TOTALMENTE INNECESARIAS, QUE SÓLO SIRVEN PARA ESTAFAR A LA HUMANIDAD POR PARTE DE UNOS RELIGIOSOS ADORADORES DEL BECERRO DE ORO "DON DINERO", DE AHÍ SU INTERÉS EN QUE EL CUENTO SIGA EN PIE, LOS MILES DE MILLONES QUE TIENE LA IGLESIA NO SE GANAN "TRABAJANDO HONRADAMENTE".

RAFAEL QUE SE TE VE EL PLUMERO, DINOS A QUÉ SECTA PERTENECES Y PARA LA CUAL QUIERES GANAR ADEPTOS IDIOTAS QUE PAGUEN.

(PROMETO PRONTO MANDAR MI DIRECCIÓN PARA QUE EMPIECEN A MANDARME CHEQUE$. SIN DUDA ESTE PAR DE BARDOS SON GENTE MUY INTELIGENTE, YO LES "ADMIRO"!... CLARO, ME ALEGRO QUE NO SEAN "TEISTAS" SINO "ATEOS", PORQUE EN VERDAD SUS PALABRAS Y CONDUCTAS -POR LO QUE VEO- ESTAN DE ACUERDO CON SUS IDEOLOGIAS... NO CON LA MIA! - Rafael)

copernic66
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In a message dated 14/02/2015 17:52:33 Paris, Madrid, mundolatino-noticias@yahoogroups.com writes:

LEYENDO (VER ABAJO) EL COMENTARIO DEL BARDO FH
ME PREGUNTO:
?REALMENTE NO ENTIENDE FH... O "SE HACE" QUE NO ENTIENDE?!

AQUÍ' SACA LA BIBLIA Y LA POLÍTICA CUANDO EN EL CONTEXTO NADA TIENEN QUE VER CON EL SUJETO EN DISCUSIÓN.!

DE LO QUE SE HABLA AQUÍ ES DE LA EXISTENCIA O NO-EXISTENCIA DE DIOS,
DE LA NECESIDAD A NO... DEL SER-SUPREMO.
NO DEL DIOS DE LA BIBLIA EN PARTICULAR!...

O MEJOR: SI ES POSIBLE HABLAR DE CIENCIA, DE VALIDO CONOCIMIENTO UNIVERSAL, SIN NECESARIAMENTE ASUMIR LA EXISTENCIA DE DIOS, "LA RAZÓN UNIVERSAL".

POR SUPUESTO QUE LA BIBLIA "CREE" EN DIOS... PERO ESE NO ES EL TEMA EN DISCUSIÓN...
LA RESPUESTA DE FH, REPITO, NO VIENE AL CASO!

NO ES ÉTICO CUANDO SE INTENTA CONFUNDIR, DESVIAR LA ATENCIÓN... NO ES HONESTO...
?O QUIZÁS EL MISMO NO SE PERCATA?

LO QUE NOS LLEVA AL ANTIGUO DICTUM: "CONÓCETE A TI MISMO"!
AMEN!

RGChapi
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Re: "SI ERRAR ES DE HUMANOS, HERRAR ES DE CABALLOS"! = "EL DIOS DE LOS ATEOS"... DIALOGANDO CIVILIZADAMENTE...

Alban, ¿cuándo el fanático chapistero va a dejar de copiar citas bíblicas ponerse a y escribir sus propias interpretaciones? Una de las rezones de por qué casi nadie lee la BIBLIA, es por letanía repetitiva que contiene, lo cual la hace el libro más aburrido que se puede leer... Mucha gente todavía la mantiene en sus estantes para que los que la vean crean que de verdad sus dueños son gentes morales y dignas... pero no olvidemos que también Franco, Pinochet, Trujillo, Somoza y Videla, dicen que tenían BIBLIAS ENCUADERNADAS EN LÁMINAS DE ORO EN SUS ALCOBAS.

From: Rafael Gonzalez
Subject: "SI ERRAR ES DE HUMANOS, HERRAR ES DE CABALLOS"! = "EL DIOS DE LOS ATEOS"... DIALOGANDO CIVILIZADAMENTE...

ESTOS PSEUDO-INTELECTUALES ATEOS LEEN U OYEN ALGO AQUÍ Y ALGO ALLÁ PARA APOYAR SU YA PRE-CONCEBIDA "CREENCIA": "QUE DIOS NO EXISTE".
USAN LOS ARGUMENTOS DE OTROS SIN ENTENDER UN PITO!... ELLOS MISMOS SE IMPRESIONAN Y CREEN QUE SI OTROS LOS OYEN TAMBIÉN CAUSARÍA EL MISMO (ABSURDO) EFECTO: "QUE DIOS NO EXISTE!

Y ASI DESTRUYEN TODA LA UNIVERSALIDAD DE LA VERDAD OBJETIVA!... Y SOBRE TODO, DE LA CIENCIA MISMA (INCLUYENDO CLARO MATEMÁTICA Y FILOSOFÍA Y TODO CONOCIMIENTO QUE RECLAME UNIVERSALIDAD!).

CUANDO UN MATEMÁTICO O UN FISICO DEDUCE UNA "LEY" (UNIVERSAL), SIGNIFICA QUE LO QUE AFIRMA TAL PRINCIPIO SE APLICA A TODO EL UNIVERSO!
ESA ES LA BASE DE LA CIENCIA MATEMÁTICA (O FÍSICA O QUÍMICA), ETC.

?PERO SE HAN PREGUNTADO CÓMO ES POSIBLE QUE UN SER HUMANO PUEDA PENSAR ALGO QUE LUEGO SEA REGLA PARA EL UNIVERSO!?
?QUIEN SE CREE ESTE HUMANO ATEO QUE ES?! ?CON QUE' AUTORIDAD CLAMA "UNIVERSALIDAD" A UN PARTICULAR PENSAMIENTO DE SU PERSONA!?

ESTOS POR LO VISTO NO LO VEN, NI LO PIENSAN, LOS DILECTOS ATEOS DE ESTE GRUPO, QUE MAS PARECEN ESTAR INSPIRADOS POR RESENTIMIENTO QUE POR LÓGICA!

EL HECHO ES, FILOSOFICAMENTE HABLANDO, QUE SIN ASUMIR UN "ESPIRITU/RAZON" UNIVERSAL, TODO PENSAMIENTO HUMANO (DE UN HUMANO), SIN DIOS AHÍ SE QUEDA, EN EL PARTICULAR HUMANO PENSANTE!

?CÓMO SALTAR DEL INDIVIDUO PENSANTE PARTICULAR A LA UNIVERSALIDAD?!

SIN (PRESUPONER) ESA INTELIGENCIA/ESPÍRITU SUPREMO, NADIE!, YA SEA HAWKINS, NEWTON, RUSSELL, O PLATON Y ARISTOTELES, PUEDE INTENTAR IDEAS UNIVERSALES (APLICABLE A TODO TIEMPO O LUGAR!).

BASICO: SIN DIOS NO SE PUEDE HABLAR DE "UNIVERSALIDAD" DE NINGÚN PENSAMIENTO (HUMANO), O LEY LÓGICA MATEMÁTICA!

?POR QUE' CREEN UDS, QUE EL PRIMER FILOSOFO MODERNO, DESCARTES, INMEDIATAMENTE DESPUÉS DE DECLARAR SU PRIMERA INDUDABLE VERDAD: "PIENSO LUEGO EXISTO" PASA A BUSCAR LA EXISTENCIA DE DIOS?!

MUCHOS HABLAN PERO POCOS ENTIENDEN, Y SI AL MENOS HUBIERA HUMILDAD, UNO DIRIA, BUENO AQUI' HAY ALGO MAS QUE CONSIDERAR!

LOS FILOSOFOS CLASICOS, COMO PLATON Y ARISTOTELES, Y CLARO SOCRATES, ERAN 100% "TEISTAS", DIOS ES LO FUDAMENTAL! SIN DIOS NINGUNA DE SUS TEORIAS TENDRIA VALIDEZ OBJETIVA! SERIAN MERAS PALABRAS PARTICULARES...

Y NO POR SENTIMENTALIDAD (QUE TAMBIEN ES -A VECES- UN BUEN INSTINTO PERO NO TAN CONFIABLE) SINO POR RACIONALIDAD, POR PURA LOGICA (QUE INVENTO', METODICAMENTE, ARISTOTELES!)... ESTOS VIERON HACE YA MAS DE DOS MILENIOS QUE SIN UNA RAZON-UNIVERSAL, UNA SUPREMA-INTELIGENCIA QUE LO ABARCA TODO, NO SE PUEDE HABLAR DE "LEYES" NI FÍSICAS NI MATEMÁTICAS NI FILOSÓFICAS!

ADEMAS "RACIONALIDAD" IMPLICA "PERSONALIDAD", "INTELIGENCIA" IMPLICA "PERSONA".
DILECTOS ATEOS DE ESTE GRUPO, ?CREEN UDS PUEDA EXISTIR INTELIGENCIA SIN "PERSONA INTELIGENTE"?!... PIENSE!... HAGA UN ESFUERCITO...

MACHACANDO LA TESTARUDEZ: LA RACIONALIDAD PROBADA (PODEMOS "ENTENDER") DE TODA LA REALIDAD ES PRUEBA PRECISAMENTE DE LA RAZÓN UNIVERSAL, Y SI HAY RAZON, OTRA VEZ, HAY PERSONA RAZONABLE!!!... "CAPISCIO"?!

LA SOBERBIA, LA FALTA DE VERDADERA "HUMILDAD" ES LA CAUSA MAYOR ESTAS "ABERRACIONES INTELECTUALES".
REALISMO!, POR ALGO DECÍA LA GRAN POETISA Y PENSADORA DE ESPAÑA [SANTA] TERESA DE AVILA, "LA HUMILDAD ES LA VERDAD"!

ESTOY CONVENCIDO QUE AUN APARTE DE ALGÚN FACTOR PATOLÓGICO PERSONAL EL ATEO TIENDE A SER SOBERBIO! (ESTO ES UNA GENERALIZACIÓN, POR SEGURO HABRÁ EXCEPCIONES)...

PERO LO QUE OBSERVO EN ESTE GRUPO ME INCLINA A PENSAR QUE NO ES LA RAZÓN, LA INTELIGENCIA, SINO LA PASIÓN, LA OPINION-PROPIA, EL "EGO", LO QUE SE IMPONE. CONSCIENTE O SUBCONSCIENTEMENTE AL ATEO LE MOLESTA ACEPTAR A DIOS.

REPITO: SIN DIOS NO SE PUEDE HABLAR DE "UNIVERSALIDAD" DE NADA! VAYA A DESCARTES DE NUEVO Y (RE)LEA SU "DISCURSO DEL METODO" Y SUS "MEDITACIONES" Y CREO QUE PODRA' SACAR MUCHO BENEFICIO DE ELLO!...
PERO EN VERDAD NO HACE FALTA SER UN FILOSOFO: LA EXISTENCIA DE DIOS ES UN "DADO!" POR EL SENTIDO COMUN!...
Y EL ATEO, EN MI OPINIÓN, ES UN ERRADO VOLUNTARIO!

Rafael Gonzalez Chapi (cubano en USA)
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("DE JURE" no "de juri", corcecccion a "typo" anterior. RG)

[mundolatinoNoticias] LIBRO " EL DIOS DE LOS ATEOS ___DIALOGANDO CIVILIZA...

ALBAN, PARECE IMPOSIBLE QUE PERSONAS QUE SE LAS DAN DE SABIOS, CREAN EN SEMEJANTES PAPARRUCHADAS, YO CREO QUE LA MAYORIA DEBEN CREER POR AQUELLO DEL POR SI ACASO QUE DIJO PASCAL, PUES CREER CIEGAMENTE ES COSA DE TONTOS.

ALLÁ ELLOS CON SUS TONTERÍAS, YO VIVO MI VIDA QUE ES LO ÚNICO QUE TENEMOS (Y ?COMO LO SABES, ACASO YA TE HAS "MUERTO"?, ESPERA MIJO, NO TE ADELANTES! Chapi), MALGASTARLA EN PAYASADAS ME PARECE UN CRIMEN.

copernic66

In a message dated 13/02/2015 21:10:00 Paris, Madrid, mundolatino-noticias@yahoogroups.com writes:

Copernico:

Estos creyentes lo que no saben es que Bertrand Russell, el mayor de los pensador de la ciencia de la lógica, Premio Nobel, demostró que el más débil de los argumentos para demostrar la existencia de dios es precisamente el PRINCIPIO DE CAUSALIDAD, puesto que este principio tiene una base de legitimidad: solo funciona si no se rompe la cadena causal, y con la misma legitimidad que uno se puede preguntar quien hizo al mundo, uno puede preguntarse quien hizo a dios y ahí se les cae el esquema. Ningún creyente ha sabido explicar DESDE EL PUNTO DE VISTA LÓGICO por qué ahí se rompe la cadena causal. entonces PARA SOSTENERLO BRINCAN DE LA LÓGICA A LA METAFÍSICA, Y ESO NO SE VALE, PUESTO QUE ES LA PEOR INCONSECUENCIA ARGUMENTAL..

ALBAN ES EL GRAN REPETIDOR DE LA "SABIDURÍA" DE OTROS A LOS QUE NO ENTIENDE PERO ADMIRA! LORO TICO! Chapi
[mundolatino-noticias] <mundolatino-noticias@yahoogroups.com> escribió:


SIGA DURMIENDO DE ESE LADO, TONY.

SI ALGO SURGE DE ALGO ¿ DE DONDE SURGIÓ DIOS?, DEL MISMO SITIO IGUALMENTE PUDO SURGIR EL TODO Y LA VIDA, SIN CONDICIONAMIENTOS NI ADORACIONES ABSURDAS QUE SOLO SIRVEN PARA ENRIQUECER A LOS "LISTILLOS" QUE DIRIGEN LAS RELIGIONES ES TOTALMENTE INCONGRUENTE PRETENDER QUE DIOS NECESITARIA DE LOS SERES HUMANOS PARA QUE LE ADOREN Y QUE DE FORMA MUY MISTERIOSA SE COMUNICARA DE VEZ EN CUANDO CON ALGUN QUE OTRO "ELEGIDO",

¿PARA QUE?, SOLAMENTE PARA QUE LOS BORREGOS CREAN QUE SON DE VERDAD "HIJOS DE DIOS", LO QUE EQUIVALE A SER DIOSES Y ASI SENTIR SU MEGALOMANIA COLMADA, FRENTE A SU TERRIBLE "COMPLEJO DE INFERIORIDAD", HASTA CREEN QUE PUEDEN LLEGAR A SER "SANTOS" Y HACER MILAGROS, BUENO SI NO LO CREEN QUE ES LO RACIONAL, LO DICEN QUE ES LO ABSURDO, AL FINAL DE LA HISTORIA LOS CREYENTES SOLO DAN PENA, ES LASTIMA QUE TANTOS BORREGOS SOLO SEPAN BERREAR A CORO BALANDO ASI, BEEEEEEE BEEEEEEEEEE BEEEEEEEEEEEEEE PARA MORIRSE DE RISA JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

QUE COSA MAS ESTÚPIDA.

copernic66

Carlos A. Marmelada publica el volumen «El Dios de los ateos» en el que expone los sustentos del ateismo, basados en una «idea de los filósofos clásicos que nada tiene que ver con el Dios católico». Concluye como un latigazo a las conciencias:
«No hay argumentos teóricos ni razones objetivas para ser ateo»
«La Ciencia no sirve para demostrar que Dios no existe»

De la biografia novelada de un «heroe», Juan Pablo II, que bregó «Hasta el ultimo aliento» (Ediciones Sekotia, 2012), a desgranar las claves que fundamentan el ateísmo clásico y el actual.

Parece un salto de mata demasiado drástico para un conocedor exhaustivo de la Teología, la Filosofía y las Ciencias de la Educación como Carlos A. Marmelada.

No es así, sino que «El Dios de los ateos» (Stella Maris, 2014) es fruto de una evolucion coherente, asegura este profesor de la Universidad Internacional de Cataluña.

Con 27 años de docencia a sus espaldas y cinco publicaciones que le hacen valedor de una de las bibliotecas de conocimiento teológico mas amplio del panorama literario nacional,

Marmelada (Barcelona, 1962) no pretende desmantelar los sofismas planteados por el ateo con su nueva publicación.

Si lanza empero algunas reflexiones directas al corazón (mas bien, a su raciocinio) del no creyente, como que los sustentos intelectuales de este pensamiento no hablan del Dios de los cristianos, es un «dios» imaginado por la idea de filósofos concretos que ha adoptado nuestra cultura.

(DISCREPO!, CUANDO SE DISCURRE SOBRE LA EXISTENCIA DE DIOS, NO SE HABLA DEL DIOS CRISTIANO EN PARTICULAR, HAY QUE IR POR NIVELES, PARA CONOCER QUE DIOS EXISTE NO SE REQUIERE SER CRISTIANO NI HEBREO!... EJEMPLO: LOS CLÁSICOS GRIEGOS! LA EXISTENCIA DE DIOS ESTA AL ALCANCE DE TODO INTELECTO SANO. Chapi)

Expone de forma concienzuda las tesis de esos pensadores e introduce un debate de plena actualidad, tras los ataques en «nombre de la fe» perpetrados por yihadistas islámicos contra el semanario frances «Charlie Hebdo».

Para el ateísmo, la existencia del mal es la prueba capital de que Dios no existe. (Los GRIEGOS clásicos ya decían que si algo EXISTE su opuesto debe tambien existir, al menos como CONCEPTO: Dios es necesario, NO el Diablo.)

El autor desbanca ese argumento: precisamente, es al contrario, afirma.
«La existencia del mal es la prueba de que Dios existe.
Dios tolera la existencia del mal para poder extraer de él bienes» (pagina 264).

Un aforismo tan interesante que obligaría a remodelar los capiteles de las columnas que sujetan el ateísmo de nuestros días.

Y otra llamada a la meditación introspectiva de cada cual: «La Ciencia trata procesos materiales. Dios es inmaterial». (la CIENCIA se apoya en proceso mental, espiritual; sin ALMA/PERSONA no hay CIENCIA!.- Chapi)
Ergo, «no hay un solo argumento cientifico que pruebe que Dios no existe».
-De acuerdo con su titular del libro, cual es "El dios de los ateos"?
-El titulo no alude a los becerros de oro (el poder, el dinero o la fama, por ejemplo) que pueden adorar los que dicen rechazar toda fe religiosa.
El titulo hace referencia al tema central que se trata en el libro. Los ateos dicen que el Dios de los creyentes no existe, pero que Dios creen los ateos que tienen los cristianos?
Cuando se estudia este tema uno se lleva la sorpresa de que el Dios que niegan los ateos no es el Dios creador, personal y providente, del que nos habla el Cristianismo, el Dios Amor de San Juan;
sino el Dios concebido por Spinoza o Hegel, que eran panteístas; o el Dios juez riguroso e implacable de Kant, que era fideista.

En fin, los grandes ateos no niegan el Dios que nos enseñan en la catequesis, sino un Dios imposible, el de la teología racionalista y el del idealismo absoluto. En el libro se explica de una forma documentada.

-Cuando usted apela a la confusión que se da entre los ateos que no especifican, que no identifican a un dios en concreto, a que dios se refiere entonces el ateo cuando dice que no cree en Dios? No serviría, ortográficamente, con modificar la grafía: es decir, no creen en un dios o no creen en Dios, el Dios de los cristianos, Jesucristo?
-Cuando los grandes ateos teóricos, como Nietzsche o Sartre rechazan la existencia de Dios, lo hacen porque sostienen que los cristianos decimos que Dios se causa a si mismo y esto es, efectivamente, imposible.
Pero ese es el parecer de Spinoza y Hegel.

La Teología Natural, en cambio, sostiene que Dios es la Causa Primera de todo, pero que el no tiene causa, es la única causa incausada.

Por otra parte, dicen que nos equivocamos cuando sostenemos que Dios es el Ser y que esto significa que es la realidad más vacía de todas. Pero nuevamente hay un grave error histórico, porque esta era la opinión de Hegel.

Ya el filosofo griego Aristoteles (siglo IV a. de C.) se percato de que Dios es la plenitud, el ser mas rico de todos, el mas perfecto y con el, a partir del siglo XIII, la tradición teológica cristiana.

-En términos personales, cualquiera le diria al autor, al señor Marmelada, que como ha pasado de rendir tributo en un excepcional libro, por cierto, al «heroe» Juan Pablo II a hablar sobre los ateos y la falta de creencias por parte de estos…

«En el libro no se juzga a nadie. Se debaten las ideas»(AGREGO YO DEBATIR IDEA COSA QUE LOS ATEOS LE ESCAPAN)

-Fue un honor poder publicar la novela biografica sobre Juan Pablo II. En realidad no he pasado de un tema a otro; sino que, por lo que al actual libro se refiere es el fruto de treinta años de estudio y estoy muy contento y muy agradecido a la editorial Stella Maris que me haya encargado la redacción de este trabajo.

En «El Dios de los ateos» no se juzga a nadie, se debaten las ideas.
Se respeta a todas las personas, pero se reflexiona en torno a las ideas.
Se estudia cuales son los argumentos teoricos que han esgrimido los grandes ateos y se analiza su validez objetiva.

El lector tendrá sorpresas cuando descubra cuales son esos argumentos. Por otra parte, cuando se investiga los rasgos distintivos del ateísmo actual no se hacen juicios de valor.

Si queremos que haya un dialogo fecundo entre la fe cristiana y la cultura actual es necesaria una actitud de gran respeto mutuo.

-Ha colaborado también en el libro «60 preguntas sobre ciencia y fe respondidas por profesores de universidad» (Stella Maris, 2014).

Cuál es la pregunta digamos «estrella» sobre ciencia y fe que mas se hace el ciudadano?
-Tal vez la pregunta que mas se puede planear la gente es la de si la Ciencia puede demostrar verdaderamente que Dios no existe. (ESTO ES UNA "CONTRADICCIÓN EN TÉRMINOS"!, LA MISMA EXISTENCIA DE LA CIENCIA "PRESUPONE" LA EXISTENCIA DE DIOS, SIN DIOS NO HAY UNIVERSALIDAD, NO ABSOLUTOS, no "CIENCIA"!... TODO SERIA "RELATIVO", IN FIRME BASE!. Chapi)

En fin, si el progreso de la Ciencia hace que resulte innecesaria la Religión. (DEFINA "RELIGIÓN" EN ESTE CONTEXTO!, Ch.)

A algunos creyentes les puede generar dudas el hecho de que grandes cientificos aduzcan que sus investigaciones les llevan a concluir que Dios no existe. Esto sucede especialmente en el campo de la cosmologia, la evolución y la neurociencia. (NO!, ESTO EN VERDADERA CIENCIA SERIA CONTRADICTORIO, POR LO YA DICHO, SIN DIOS NO HAY :UNIVERSALIDAD"/ciencia POSIBLE! Ch)

Pero lo cierto es que la Ciencia no sirve para demostrar que Dios no existe.
(!!!LA CIENCIA TIENE QUE SUPONER LA EXISTENCIA DE LA RAZÓN UNIVERSAL, DIOS!)

De hecho, otros grandes científicos, como es el caso de Francis Collins (el director del primer equipo en descifrar el genoma humano), sostienen que profundizar en conocimientos científicos de la realidad les ha llevado a creer que debe existir un principio absoluto que es trascendente a la Naturaleza y que es la causa ultima de todo, el fundamento racional de la realidad que la ciencia, con tanto esfuerzo y éxito, trata de comprender.

«La pregunta que mas se hace la gente es si la Ciencia puede probar que Dios no existe»
-Plantea usted precisamente en la publicación si la razón y la ciencia han demostrado las tesis del ateísmo. Le traslado el interrogante a usted mismo. Es asi, lo han hecho? En que se fundamenta la consciencia de no creer? Es una mera cuestión: se cree o no se cree y se decide no creer y ya esta?
-No puede existir ningún argumento científico que demuestre que Dios no existe (por SUPUESTO, PERO NO POR LA RAZÓN ADUCIDA ->, POR MAYOR RAZÓN! Ch.), por la simple razón de que Dios es inmaterial y la ciencia solo trata con procesos materiales, tránsitos de un estado de materia o energía a otro, por lo que la realidad de Dios cae fuera de su campo de estudio y escapa a todo tratamiento de cualquier método científico. (esto también se aplica, pero en SEGUNDO nivel! Ch)

Por otra parte, cuando el lector pueda leer en este volumen los argumentos racionales dados por los ateos para demostrar que Dios no existe sacara sus propias conclusiones acerca de la validez de los mismos. Lo cierto es que la voluntad juega un gran papel a la hora de rechazar la existencia real de Dios. Explicar por que es asi resulta complejo, pero abordo también esta cuestión.

«La Ciencia no sirve para demostrar que Dios no existe»
Portada del libro «El dios de los ateos», de Carlos A. Marmelada

- Es mas difícil razonar la existencia de Dios o argumentar la existencia del ateísmo? (FALACIA!, EL RAZONAR CON INTENCIO UNIVERSAL, PRESUPONE LA RACIONALIDAD DE TODA REALIDAD, Y RACIONALIDAD IMPLICA PERSONA, DIOS! Ch)
-Lo primero es dificil, lo segundo es imposible.

Me explicaré.

----Los argumentos racionales del ateísmo clásico, el de los filosofos ateos de los siglos XIX y XX, son inconsistentes, hasta el punto de que han sido abandonados, ya no se repiten;

----Los argumentos teóricos de los ateos del siglo XXI han pasado de la Filosofia a la Ciencia. Ahora ya no se dice que Dios no puede existir porque es imposible que el «ens causa sui» de Spinoza y Hegel o el «ens realissimum» de Kant sean entes objetivos.

Ahora se dice que Dios no existe porque el Universo no tiene contornos en el espacio y el tiempo, o sea: es eterno (Stephen Hawking) o porque tiene origen pero no causa (Lawrence M. Krauss, cosmologo).
En definitiva, ningún argumento teorico aducido por los no creyentes ha conseguido demostrar que Dios no existe. Por su parte los argumentos racionales a favor de la existencia de Dios esgrimidos desde hace siglos deben ser minuciosamente analizados para poder determinar aquellos que tienen validez probatoria de los que no son adecuados.

-El subtitulo del libro reza «Las sorprendentes claves del mayor debate de todos los tiempos». Nos daría alguna de esas claves?

-La primera cosa que sorprende cuando se investiga este tema es lo poco que tiene que ver la idea de Dios de los filósofos ateos con el Dios católico, por ejemplo.

Sorprende también que el ateísmo actual, el indiferentismo, este convencido de que ya no hace falta plantearse la cuestión de Dios porque este tema ya lo zanjaron los grandes ateos de los siglos anteriores.

El ultimo gran argumento que queda en pie seria la incompatibilidad entre la existencia de un Dios omnipotente, creador, omnisciente y perfectamente bueno con lo que simboliza Auschwitz; es decir: el mal moral en el mundo, el sufrimiento injusto de los inocentes.

La existencia del mal no solo no demuestra que Dios no existe, sino que es una prueba de su existencia; esto, naturalmente, hay que explicarlo y entenderlo bien.

El lector se sorprenderá también cuando lea que Kant proclamo que su «Critica de la razon pura» era un gran intento por acabar con el ateísmo y el materialismo, teniendo como resultado el agnosticismo, el lo decia en el sentido de que la existencia de Dios se demostraba por la via de una necesidad moral (NO!, DIOS ES NECESARIO PRE-SUPOSICION DEL PENSAR UNIVERSAL! LA FILOSOFÍA QUE TRATA DE ABARCAR CONCEPTOS UNIVERSALES NECESARIAMENTE IMPLICA LA RACIONALIDAD DE LO REAL, A DIOS! Ch), pero lo que sucedió en realidad es que su pensamiento se utilizó para fundamentar el ateísmo práctico en el que ha desembocado el agnosticismo; por citar solo algunos ejemplos.

«La voluntad juega un papel clave a la hora de rechazar la existencia real de Dios» (LA VOLUNTAD HUMANA NO PUEDE CAMBIAR LA OBJETIVA REALIDAD! DIOS ES NECESARIO, SIN DIOS NADA EXISTIRÍA! EL QUE HAYA ATEOS NADA AFECTA LA EXISTENCIA DIVINA... NI DE NADA!)

-En síntesis, sabiendo que es una cuestión compleja como para explicarla en unas lineas, pero… de donde nace el ateísmo, cual es su fuente de origen?
-Sintetizando mucho se podría decir que el ateísmo actual se caracteriza por ser indiferente a la cuestión de Dios; siendo a nivel individual mas bien el fruto de un acto de la voluntad que la consecuencia de un raciocinio concienzudo. } (OK! Ch.)

Sin embargo, desde un punto de vista filosófico, y por no retrotraernos hasta el nominalismo de Ockham, puede afirmarse que sus raíces mas profundas se remontan al menos al giro subjetivismo obrado en el racionalismo cartesiano y ahondado por el idealismo absoluto alemán, después de haber pasado por el empirismo radical de corte humeano que acabo desembocando en el positivismo de Augusto Conte y en el Neopositivismo Lógico del Círculo de Viena en los años veinte y treinta del siglo pasado. (EN RESUMEN, Y ESTO ES VITALMENTE CIERTO! "SI ALGO EXISTE... EXISTE DIOS!)

La version mas mitigada, de la que hablaba antes, el ateísmo práctico e indoloro del agnosticismo, arrancaría en el idealismo trascendental kantiano y luego se prolongaría en las prescripciones epistemologicas de Popper, quien concebía el progreso del conocimiento como una búsqueda interminable de la verdad, la cual nunca podría ser alcanzada (una postura que, por cierto, es contradictoria) y, por tanto, equivale a sostener que no existe ninguna verdad absoluta. Si no hay verdades absolutas, que sentido tienen las religiones?

-Si tuviese que recopilar los argumentos cruciales para el ateismo, cuales serian? Nos podria ayudar usted a elaborar una especie de decálogo de principios del buen ateo?

-Es imposible elaborar ese decálogo, porque los argumentos no llegan a diez. }
Pero si es cierto que hay toda una serie de estereotipos.

Marx decia que el no daria pruebas de la existencia de Dios porque eso ya lo había demostrado Ludwig Feuerbach cuando sostuvo que «Dios no es otra cosa que reunir en un concepto todas las cualidades buenas del ser humano y objetivarlas en una figura celestial»; en fin, «Dios no crea al hombre, sino que es el hombre el que crea a Dios». Esto se ha repetido con diversas variantes; la mas actual seria el ateísmo de la neuroteologia, la cual sostiene que Dios es un invento del cerebro, el fruto de la actividad eléctrica neuronal.

Nietzsche afirmaba que «Dios no existe porque si existiera el querría ser Dios, pero como esto no era posible Dios no podía existir». (?!)

Sartre adopta este mismo argumento pero revistiendolo de un complejo y tecnico aparato conceptual en su obra «Critica de la razón dialéctica». Ambos coinciden en rechazar la existencia de Dios porque lo caracterizan como el ser que es causa de si y eso es imposible que pueda existir. (DIOS NO es causa de si', como dice aui', DIOS ES!!! "CAUSA Y EFECTO" NO SE APLICAN A DIOS, "FIOS ES"!También coinciden en negar a Dios porque afirman que es incompatible con la libertad absoluta del ser humano, lo que Sartre denomino «Teoría de la mirada».

El argumento falla por negación de la mayor: la libertad humana no es absoluta, ni siquiera a nivel moral (axiologico). POR SUPUESTO, TODO HOMBRE TIENE "CONCIENCIA", "JUEZ IMPARCIAL" QUE LE PROHÍBE HACER MAL Y LE OBLIGA HACER BIEN! ESTO ES DE LA NATURALEZA -SIN EXCEPCIÓN- DEL HUMANO!... QUE HAYA QUIEN LO CORROMPA, ESO ES OTRA COSA! Ch)

Otros, como es el caso de Freud, sostienen que «Dios es un invento de la mente humana para apaciguar los miedos atávicos» (esto como "novella" podria pasar, es absurdo! lógicamente! El Hombre NO es Dios, el hombre es CONTINGENTE! CADA UNO DE NOSOTROS PUDIÉRAMOS NO HABER EXISTIDO!... DIOS ES EL ÚNICO SER NECESARIO, Principio -directa o indirectamente- DE TODA OTRA REALIDAD Ch), se trataría de una figura que nos daria paz y confort frente a los temores que nos depara el destino incierto, igual que un niño pequeño acude a su padre para apaciguar todos sus temores la humanidad se habría inventado un padre celestial para tranquilizar sus miedos. Y, como no, un buen ateo ha de rechazar que Dios exista realmente porque es incompatible con todo el sufrimiento que se ve en el mundo y en la Historia de la humanidad.

-Abundando en ello, qué predica un buen ateo?

-Hay varios tipos de ateísmo,
el clásico (el de los siglos XIX y XX), que he comentado más arriba. 
El ateísmo sociológico actual,
el indiferentista, no diria nada si le hablas de Dios, te miraría como si fueras un marciano, se encogería de hombros y se marcharía a vivir el día a día.

Como es habitual en él, Nietzsche se adelanta a su tiempo y se convierte en el heraldo de una nueva época gracias a una parábola titulada «El hijo del carcelero», en la que, con una prosa elegante y majestuosa, explica como un buen día un preso que llevaba muchos años encarcelado se puso ante los demás en el patio y les dijo a los otros reclusos que creyeran en el, que el era el hijo del carcelero y si creían en el les iba a salvar.
Los presos reaccionaron encogiéndose de hombros y continuaron indiferentes dedicándose a lo suyo.

Por otra parte, la nueva élite (?!) intelectual atea agrupada en torno a las mas recientes teorías cosmologicas dirían que Dios no existe porque el universo se ha creado a si mismo a partir de fluctuaciones topológicas del vacío cuántico, incluidas las propias leyes del universo; como si esto solucionara el tema, pues estaríamos afirmando que algo surge de algo. (VAYA OBVIA ESTUPIDEZ! ESTO EXCEDE TODA "FE", ES IRRACIONAL! PARADÓJICO, "LA FE DEL ATEO ES SUPREMA" (ABSURDA! IRONÍA)... Ch)

Algo similar dirian los ultradarwinistas: «Dios no existe porque el genero Homo surge por evolución biológica a partir de un hominido no humano» (algunos etologos lo definen como el tercer chimpancé); como si este hecho anulara realmente la existencia objetiva de Dios. Para los neuroteologos, Dios es una invención del cerebro, puesto que los escaneres revelan que cuando se hace meditación hay ciertas áreas del cerebro que se activan. Seguro que cuando comemos un yogur hay ciertas zonas del cerebro que se activan y no por eso el yogur es un invento de nuestra mente.

LE PREGUNTAN AL ESCRITOR

-Viendo y releyendo a los grandes pensadores que usted introduce en su libro (Camus, Sartre, Nietzsche, Hume, Popper, Spinoza…) la gente creeria que es «razonable» seguir los principios preconizados por esos intelectuales...

MARMELADA
-Es normal;
de Nietzsche se dice que es el autor de la mejor prosa alemana del siglo XIX, y textos como la parábola mencionada avala justamente esa opinión.

Sartre y Camus ganaron merecidamente el Premio Nobel de Literatura; y asi podriamos continuar reconociendo los meritos personales de los autores citados.

Pero lo importante es seguir sus razonamientos.


El libro esta consagrado a eso. Y que cada lector saque sus propias conclusiones. Es un libro muy respetuoso. Claro y profundo, pero muy respetuoso. Encaminado a estimular la reflexión y huyendo del adoctrinamiento.
No me escondo, la conclusión es que no hay razones objetivas (NI SUBJETIVAS! NO HAY RAZON ALGUNA PARA SER ATEO! DIOS ES OBVIO!)para ser ateo, en el sentido de que no hay argumentos racionales teóricos que logren demostrar de un modo objetivo y satisfactorio que Dios no existe.

Ser ateo es una decisión personal, es un acto de la voluntad que, eso si, puede ir acompañado de argumentos racionales, pero que, tal como se analiza en el libro, si son como los propuestos hasta la fecha, no son probatorios. No obstante, esta tesis se defiende respetando siempre de un modo profundo y sincero a todo el mundo y exponiendo las ideas y los razonamientos con honestidad.
«No hay razones objetivas ni argumentos racionales para ser ateo»
LE PREGUNTAN

- Como trata usted de desmantelar los sofismas planteados sobre el ateísmo?
-En este libro no realizo esa tarea. Lo siento. Quizás decepcione a alguien, empezando por los propios ateos que pueden pensar:

«Ya estamos con lo mismo, niegan nuestra postura pero no argumentan la suya».

La razón es muy sencilla: este libro trata sobre las posturas de los ateos y sobre como los creyentes pueden dialogar con el nuevo tipo de ateísmo que predomina en nuestros días (que, tal como ya he apuntado, es muy distinto al de los dos siglos anteriores).

Abordar los argumentos que tiene el ateísmo para demostrar racionalmente la existencia de Dios de un modo objetivo y probatorio es un tema que da para escribir otro libro.

LE PREGUNTAN

-En ese debate enconado que propone entre un ateo y un cristiano, como pueden dialogar entre ellos? Cuales serian los puntos de encuentro que debieran hallar en esa conversación?

-El ateísmo actual se caracteriza por ser indiferentista, practico, masivo (antes el ateísmo era un fenómeno extremadamente minoritario), rehuye de dar argumentos (al menos el ateísmo sociológico), por tanto es volitivo y no racional. Para mi, y siendo muy breve, el dialogo entre el teismo y el ateísmo actual se debe hacer desde el mutuo respeto y desde aquello que nos une a todos: el respeto a la dignidad de la persona, la solidaridad, la defensa de la libertad y de los valores mas fundamentales, como los recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, trabajar en favor de todas estas cosas nos acerca y une, a partir de ahí es posible preguntar por el fundamento ultimo de todo esto. Como bien dice, la ultima parte del libro se consagra a profundizar en algunas de las claves de este dialogo tan necesario.

LE PREGUNTAN

- Como ha recibido usted las palabras pronunciadas por el Papa en su viaje a Asia acerca de que no se deben ofender las creencias y la fe de nadie, obviamente, en relación con el atentado del «Charlie Hebdo»? Y qué opina usted de estos sangrientos atentados cometidos en nombre de un dios, otro, el del islam?
-En mi opinión esta absolutamente injustificado que se mate a nadie en nombre de Dios. Es algo contradictorio. Como puede querer Dios a alguien que asesine a otro ser humano diciendo que así esta sirviendo a Dios? Es algo que cae por su propio peso. Dios es el Creador absoluto y solo el es el dueño de cada vida humana que, en ultima instancia, es imagen y semejanza suya. Los crímenes de «Charlie Hebdo» me parecen abominables e injustificables, asi como cualquier otro que se haga en nombre de cualquier credo religioso.
Si alguien cree que se están ofendiendo sus creencias religiosas debe acudir a los tribunales y presentar alli sus alegaciones y si los fallos judiciales no son de su gusto tiene la posibilidad de, con paciencia y perseverancia, trabajar para lograr sentencias que si le satisfagan. Por otra parte, me parece totalmente razonable que se hable del hecho de que ha de haber un profundo respeto por las creencias religiosas que promueven la dignidad de la persona, lo que no es incompatible con el derecho a la libertad de expresión.

Mi libro apuesta por el dialogo respetuoso con las personas y centrado exclusivamente en el debate de las ideas, invitando a la reflexión y no a la confrontación. Ojala que llegue un tiempo a partir del cual nunca más se vuelvan a repetir hechos así.

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sábado, 14 de febrero de 2015

3 pruebas científicas + de Jesucristo y la religión Católica


VATICANO, 12 Feb. 15 / 08:15 pm (ACI).- El equipo de Investigación del Centro Español de Sindonología (EDICES), en colaboración con la Universidad Católica de Murcia (UCAM), han confirmado que el Sudario de Oviedo, el pañuelo de lino que envolvió la cabeza de Jesucristo después de su Pasión, contiene el mismo tipo de polen que el Sudario de Turín, la sábana que cubrió el cuerpo del Señor.

El polen ha llegado hasta nuestros días fijado a un coágulo de sangre y proviene de la especie Helicrysum, utilizada en los ungüentos para amortajar a los cadáveres de los sepulcros judíos durante el siglo I de la era cristiana.

En declaraciones a ACI Prensa, Alfonso Sánchez Hermosillo, director de EDICES, explicó que “este tipo de polen tenía un precio más alto que el oro y demuestra que el cadáver recibió el trato que habría recibido una persona muy influyente y poderosa. Según los Evangelios, para amortajar a Jesús, se utilizó una cantidad importante y costosa de mirra y óleos para amortajar el cuerpo de Jesucristo”.

El también jefe de Sección de Histopatología Forense del Instituto de Medicina Legal Murcia, considera que el hallazgo es otra correlación más de primer orden, a unir junto a la lista puesta de manifiesto por el estudio científico de estas reliquias de la Pasión de Jesús.

Manchado de sangre y con alguna quemadura de velas, este paño de forma rectangular encarna una de las prendas funerarias que envolvieron al Señor descritas por San Juan en el Evangelio. Esta prenda, junto a la Sábana Santa, habrían sido recogidas por el apóstol junto a San Pedro al descubrir la tumba vacía de Jesucristo.

El Santo Sudario de Oviedo representa así una de las reliquias más importantes de la Iglesia Católica que hoy descansan en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo (España).

La investigación se ha llevado a cabo a través de un microscopio de barrido electrónico de última generación de la UCAM. Marzia Boi, la palinóloga del EDICES, el Centro Español de Sindonología, ha explicado que el polen tiene la misma morfología que el de la sábana de Turín.

Asimismo, la experta descarta que el polen proceda de una contaminación posterior a la época de Cristo, ya que se encuentra adherido a la sangre; es decir, llegó a la reliquia, a la misma vez que la sangre, no de forma aleatoria en algún momento a lo largo de su historia. Este dato, además, reconoce la autenticidad del Sudario de Oviedo y desmiente que se trate de una falsificación.

Investigaciones anteriores demostraron varios aspectos que relacionan ambas reliquias. El Sudario de Oviedo y la Sábana Santa presentan manchas de sangre humana del grupo AB, y además las manchas de sangre encajan matemáticamente con las de la cara presente en ambos tejidos, explicando que habrían cubierto el mismo rostro.

La Sábana Santa tiene impreso el rostro y el cuerpo maltratados de un hombre que coincide con la descripción del Señor. Según la historia de la Iglesia, los primeros cristianos llevaron consigo la Sábana para preservarla de la persecución.

Desde Jerusalén y a lo largo de los siglos, atravesaron Edesa, Constantinopla, Atenas, Lirey, Chambery y finalmente, llegó a Turín, donde ha sido objeto de numerosas investigaciones y donde han encontrado que este recorrido descrito por la historia de la Iglesia, coincide con la procedencia de los 57 tipos de polen que aparecen incrustados en el tejido.

Durante su permanencia en Francia, en el año 1632, la Sábana fue rescatada de ser consumida durante un incendio. Esto no permite a los científicos de hoy día datar con seguridad su origen, ya que los cambios químicos que se producen en una reacción química como la combustión, falsean los resultados de la prueba de datación con Radio C-14.

Experto en física:
Explosión de energía fijó la imagen de Cristo en Sábana Santa

ROMA, 09 Feb. 15 / 04:19 am (ACI/EWTN Noticias).- El científico italiano Giuseppe Baldacchini, experto en la Sábana Santa, afirma que el también llamado Sudario de Turín no tiene todavía explicación científica, y considera que la imagen impresa en el tejido es verdadera.

La Sábana Santa, también conocida como la Síndone, es el trozo de tela que envolvió el cuerpo de Jesucristo tras su crucifixión. El tejido tiene impreso el rostro y el cuerpo maltratados de un hombre que coincide con la descripción del Señor.

En declaraciones a Radio Vaticano, el experto afirmó que como fiel de la Iglesia Católica “estoy extremadamente interesado, porque si como creo, la Sábana es verdadera, todos los signos presentes en la imagen concuerdan con la Pasión y la muerte de Jesucristo. Por tanto, esto nos debería hacer reflexionar sobre la veracidad de este tejido, la cual suele ser puesta en duda por muchas personas”.

Por otro lado, como científico y experto en física, aseguró que le desborda la curiosidad por explicar su naturaleza de la Sábana Santa. “Es todo realmente fascinante, porque cuando no se consigue resolver un problema, nos gusta llegar hasta el final hasta encontrar las razones del por qué de este fenómeno”, expresó.

El experto señaló que están buscando nuevos métodos para dar una explicación a la creación de la imagen, y aunque se ha llegado a la conclusión de qué la habría formado un “flash” fuera de lo común, todavía la ciencia no ha podido explicar el origen de esta intensa luz.

“Mis estudios como físico me han permitido hacer diversas hipótesis sobre la posibilidad de que la imagen se debiera a una explosión de energía. Y esta hipótesis fue verificada en un laboratorio con el uso de fuentes láser muy particulares”.

“Después de un largo trabajo, hemos demostrado que en realidad, en determinadas condiciones estas fuentes pueden producir las imágenes símiles al sudario. Está claro que estas fuentes se simulaba una explosión de luz. Por tanto, que un rayo de luz haya creado esta sábana ha sido corroborado por medidas científicas de cierto peso”, dijo.

Según la historia de la Iglesia, los primeros cristianos llevaron consigo la Sábana para preservarla de la persecución. Desde Jerusalén y a lo largo de los siglos, atravesaron Edesa, Constantinopla, Atenas, Lirey, Chambery y finalmente, llegaron a Turín, donde hoy día, ha sido objeto de numerosas investigaciones, y donde han encontrado que este recorrido descrito por la historia de la Iglesia, coincide con la procedencia de los 57 tipos de polen que aparecen incrustados en el tejido.

Las investigaciones demuestran que este recorrido descrito por la historia coincide con la procedencia de los 57 tipos de polen que incrustados en el tejido.

Durante su permanencia en Francia, en el año 1632, la Sábana fue recuperada de a un incendio en Francia. Esto no permite a los científicos de hoy día datar con seguridad su origen, ya que los cambios químicos que se producen en una reacción química como la combustión, falsean los resultados de la prueba de datación con Radio C-14.

Estudios en tejidos del siglo primero expuestos a las mismas condiciones físicas y químicas que sufrió la sábana, demostraron que tras la prueba de C-14, variaban su datación en diversos siglos, además con resultados muy cercanos a los probados en la Sábana Santa, cuya datación la situarían en el siglo decimocuarto después de Cristo.

En 2015 se expondrá al público el Sudario de Turín

Del 19 al 24 de junio de este año se expondrá de manera extraordinaria el Sudario de Turín. El Papa Francisco visitará la Sábana Santa el 21 de junio, y además, aprovechará la ocasión para recordar a San Juan Bosco, de quien se celebra este año el bicentenario de su nacimiento.

En referencia al Sudario de Turín, el Papa Francisco afirmó que “el hombre de la Sábana nos invita a contemplar a Jesús de Nazaret… y no empuja a subir al Monte del Calvario… a sumergirnos en el silencio elocuente del amor”.

Estatua de la Virgen de Lourdes estremece Argentina:
No está pero todos la ven





BUENOS AIRES, 13 Feb. 15 / 06:05 am (ACI/EWTN Noticias).- Todos los que visitan la capilla del santuario Nuestra Señora de Lourdes, de Alta Gracia (Argentina) son testigos de un hecho que aún no encuentra explicación. En la hornacina del retablo ubicado sobre el altar se ve una imagen de la Virgen a pesar que el espacio está, sin lugar a dudas, vacío.

Según informa la agencia AICA, no es una imagen plana sino con relieve, tridimensional, con pliegues en el vestido. Tampoco es una ilusión psicológica fruto de la devoción exagerada de algunos peregrinos.

Todos los que acuden allí la ven –sean creyentes o no– y de hecho la imagen queda registrada en las fotos que se toman. La imagen se ve con claridad desde la puerta de entrada y va desvaneciéndose si uno se va acercando al altar.

¿Cómo se originó el fenómeno?

La capilla de Alta Gracia fue construida y bendecida en 1927 y durante muchos años estuvo en el centro del retablo una estatua de la Virgen de Lourdes. A mediados de 2011 esa estatua fue retirada de su hornacina para ser restaurada, que actualmente se encuentra al pie de la hornacina que quedó vacía.

Uno de los sacerdotes a cargo del santuario iba a cerrar la capilla y desde la puerta principal vio una imagen que parecía de yeso en el lugar donde originalmente había sido colocada. Se acercó varias veces y cada vez que lo hacía comprobaba que la imagen que veía desde cierta distancia se desvanecía. Lo cierto era que efectivamente no había imagen… pero la veía.

Ante el fenómeno, visible para cualquiera, los frailes carmelitas descalzos del santuario Nuestra Señora de Lourdes emitieron un comunicado en el que decían que “la manifestación de la imagen de la Santísima Virgen María no tiene hasta el momento explicación racional”.

“Debe ser interpretado por el pueblo de Dios como un signo para acrecentar y profundizar la fe cristiana y suscitar en los corazones de los hombres la conversión al amor de Dios y su participación en la vida de la Iglesia”, indicaron.

70 mil fieles peregrinaron el día de la Virgen de Lourdes

El 11 de febrero, fiesta de la Virgen de Lourdes, unas 70 mil personas llegaron en peregrinación a este Santuario. Entre cantos y alabanzas los fieles salieron desde la Plaza de las Américas en Córdoba hasta el Santuario de Alta Gracia.

“La Virgen de Lourdes promovió tantas curaciones milagrosas que su día genera mucha expectativa acerca de la sanación. Ella está ligada a la salud, tanto corporal como espiritual, por eso es tan multitudinaria su devoción”, explicó el Padre David Cevoli, de la congregación de los Carmelitas Descalzos.

“Es difícil saber cuánta gente vendrá, sí sabemos que el año pasado vinieron caminando más de 75 mil personas, más toda la gente que va llegando durante todo el día”, indicó el sacerdote.

“El Santuario es muy grande, hay mucho espacio para permanecer durante el día, y jamás hemos tenido problemas para contener a la multitud”, dijo al diario Día a Día.

La Misa principal de la celebración del 11 de febrero fue celebrada por el Arzobispo de Córdoba, Mons. Carlos Ñánez, acompañado de su Obispo Auxiliar, Mons. Pedro Torrres.

Unos días antes, el 8 de febrero, el Arzobispo dijo en su homilía de la Misa dominical, que la peregrinación a la gruta de la Virgen de Lourdes en Alta Gracia “es un gesto de fe, de confianza, de gratitud por parte de la gente que camina para agradecerle al Señor lo que ha recibido de la mano de la Virgen Santísima”.

“También es la peregrinación y la participación en las celebraciones allá en la gruta, una súplica, una súplica confiada por distintas intenciones pero también teniendo un recuerdo especial por los enfermos, de hecho ese día se celebra en la Iglesia la Jornada Mundial del Enfermo, entonces, es una súplica por los enfermos”.

El Prelado dijo que “pedimos que quien pueda recuperar la salud se restablezca totalmente y pueda servir, pero aún aquél que tiene una enfermedad penosa, una enfermedad crónica, también desde su lecho, desde su postración como enfermo, puede levantarse; en la medida en que hace de su enfermedad, de su sufrimiento una ofrenda, una oración, esa persona se está levantando y está sirviendo”.

La capilla de la Virgen de Alta Gracia se encuentra en un amplio predio, en un parque de varias hectáreas, donde en 1916 se inauguró una réplica de la gruta Massabielle, de Lourdes, donde la Virgen se apareció en 1858 a Santa Bernardita Soubirous.

La idea y realización se debió a dos señoras porteñas, Guillermina Achával Rodríguez de Goyena y Delfina Bunge de Gálvez, escritora, esposa del escritor Manuel Gálvez. Desde que se levantó la gruta, el lugar se constituyó en un centro de afluencia de peregrinos.

En 1922 se formó una comisión para construir cerca de la gruta una capilla, cuya primera piedra se colocó en 1924 y que el entonces Obispo de Córdoba, Mons. José Anselmo Luque bendijo en 1927.

¡ Ave María puríssima !
Gracias por tu apoyo. Recemos unos por otros.
Unidos en el Corazón de la Sagrada Familia,
El equipo de voluntarios de IESVS.org

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miércoles, 7 de enero de 2015

LA TIERRA SE ESTREMECE ANTE EL TERRORISMO - por Aníbal P Vanoli


Contexto mundial del Retorno.
Mensaje, Recordatorios y Noticia:

"LA NATURALEZA HA DESPERTADO Y EL HOMBRE SUFRIRÁ.
Los volcanes inactivos se activarán, grandes desastres invadirán la Tierra, han tomado poder ante la maldad del hombre que ataca a su Dios, dando muerte a los inocentes y levantándose en contra del Don de la Vida.

Los MARES causarán dolores a la humanidad. El proceder del hombre en contra de Mi Voluntad le hará sufrir las consecuencias de su ciencia mal empleada, cuando ésta se disperse como el viento, dejando su estela de dolor en cada criatura humana a la que llegue. (1) Les menciono la Energía Nuclear y los nuevos inventos como armas bacteriológicas que se preparan para disminuir la población mundial.

LA TIERRA SE ESTREMECE ANTE LA PRONTITUD DE MI SEGUNDA VENIDA,
SE ESTREMECE ANTE EL HOMBRE QUE NO LA RECONOCE,

SE ESTREMECE ANTE EL TERRORISMO QUE CAUSARÁ DEVASTACIÓN:
OREN POR INGLATERRA, FRANCIA (2) Y ESPAÑA.

¡POBRES DE MIS HIJOS QUE HAN COLOCADO EN EL DIOS DINERO SU DESTINO! Ustedes, hijos Míos mirarán con asombro la locura del rico y la locura del pobre: del rico, al encontrarse en un instante sin ninguna posesión, al tener en sus manos únicamente papel sin valor y locura del pobre ante un rico indefenso, tomando lo que no es de su propiedad y que nunca ha tenido en sus manos. Serán culpables tanto el uno como el otro, por eso les llamo a ustedes, Mi Pueblo fiel, a mantenerse dentro de Mi Voluntad para que no sean dispersados y llevados al mal.

El hombre luchará contra su hermano y Mi Corazón sangrará.
EL COMUNISMO SE EXPANDE Y EL TERROR INVADIRÁ LA TIERRA. (3)

EL AGUA AZOTARA A CHILE Y SAN FRANCISCO.
EL FUEGO DE GRANDES VOLCANES SERÁ LA SORPRESA DE MIS HIJOS.

¡Cómo te creíste que eras superior a Mí, hijo Mío! Yo mismo te enseñaré que Yo soy el que juzgo y que los más perseguidos son Mis Enviados para demostrar Mi Presencia en ellos.

Amado Pueblo Mío: Ora por Mi Iglesia, SERA PURIFICADA.

Amado Pueblo Mío: EN VARIOS PAÍSES MIS HIJOS HAN CREADO SUS REFUGIOS MATERIALES, pero si antes no han creado el refugio interior, sufrirán la misma pena que aquellos que me sacaron de su templo interior.

Pueblo Mío, que continúas valeroso: Yo soy tu Dios, Yo soy tu Dios… y no hay ni habrá otro más grande que Yo.

ENVIARÉ MI BENDICIÓN PARA USTEDES EN AQUEL QUE LES CONFORTARÁ EN LOS INSTANTES DE TRIBULACIÓN Y ASÍ MI PUEBLO SERÁ ELEGIDO ENTRE MIS HIJOS FIELES.

No acallen el ansia del corazón y la razón al buscarme, sean fieles a Mi Voluntad."

Cristo Jesus.
A traves de Luz de Maria Bonilla. Argentina, 4 de Diciembre 2015. Fragmento.
http://revelacionesmarianas.com/luz_de_maria.htm


1.- http://revelacionesmarianas.com/peligro_nuclear.htm

2.- "PARÍS.- Al menos doce personas murieron y diez resultaron heridas como consecuencia de un ataque de tres hombres armados y encapuchados en la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo , en el corazón de París, confirmó la Fiscalía de París." http://www.lanacion.com.ar/1758079-francia-atacaron-la-sede-de-la-revista-satirica-charlie-hebdo-y-temen-muertos

3.- http://revelacionesmarianas.com/consagracion_de_rusia.htm#sobre%20el%20comunismo

Desde Cordoba, Argentina. 7 de Enero 2015.

arq. aníbal p. vanoli 
el pensamiento / acuario

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martes, 6 de enero de 2015

La verdadera historia de los Reyes Magos



Revelaciones sobre la verdadera historia de los Reyes Magos.
¿Aún crees en los Reyes Magos?
¡Pues haces muy bien!

MATEO 2: 1 Y habiendo nacido en Belén de Judea en los días del Rey Herodes…unos magos llegaron del Oriente a Jerusalén

MATEO 2:11 Y habiendo entrado a la casa, hallaron al niño con Maria, su madre y postrados le adoraron y abiertos sus cofres le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra

Si eres realmente Cristiano tienes la certeza de que los Magos del Oriente: ¡están en la Palabra de Dios!

Las reliquias de los tres Reyes se veneran oficialmente en la Catedral de Colonia desde tiempo inmemorial y la Iglesia los considera Santos. Despreciar a los Reyes es también despreciar las visiones de incontables Santos como San Francisco.

Algunas referencias históricas:
ORIGENES, a mediados del SIGLO II confirmaba que los magos fueron tres
TERTULIANO, se refería a los Magos Persas en los Reyes de Oriente
En el Siglo XV, aparecen sus edades, por PETRUS DE NATALIBUS: MELCHOR CON 60 AÑOS, BALTASAR CON 20 AÑOS Y GASPAR CON 40 AÑOS.

A continuación presentamos la verdadera historia de los Reyes con lujo de detalles históricos y arqueológicos.

¡Recémosle a los Reyes Magos que nos ayuden a adorar a Jesús en la Eucaristía con la humildad y devoción que tuvieron ellos!
Todo lo demás se dará por añadidura.

Mateo 19
16 En esto se le acercó uno y le dijo: «Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?»
17 El le dijo: «¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.»
18 «¿Cuáles?» - le dice él. Y Jesús dijo: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio,
19 honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.»
20 Dícele el joven: «Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?»
21 Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme.»
22 Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.
23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos.
24 Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos.»
25 Al oír esto, los discípulos, llenos de asombro, decían: «Entonces, ¿quién se podrá salvar?»
26 Jesús, mirándolos fijamente, dijo: «Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible.»
27 Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?»
28 Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
29 Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna.
30 «Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros.»

Un detalle que no debiera asombrar a quienes realmente comprenden la pobreza evangélica: ¡María y José regalaron el enorme tesoro de los Reyes a los pobres!
Ellos podrían haber vivido en la abundancia toda su vida sin siquiera hacer milagros (que también podían)…
Y sin embargo saben que lo mejor que podrían hacer por su niño adorado era poner a su disposición tesoros en el Cielo, confiando en la Providencia y el trabajo duro cotidiano.

Historia de los Reyes Magos
según revelaciones de la
Beata Anna Katharina Emmerick


En el país de los Reyes Magos mujeres videntes tuvieron visiones del nacimiento de la Santísima Virgen. Ellas decían a los sacerdotes que había nacido una Virgen, para saludar a la cual habían bajado muchos espíritus del cielo; que otros espíritus malignos se lamentaban de ello. También los Reyes Magos, que observaban los astros, vieron figuras y representaciones del acontecimiento.

Al tiempo del nacimiento de Jesucristo vi una maravillosa aparición que se presentó a los Reyes Magos en su país. Estos Magos eran observadores de los astros y tenían sobre una montaña una torre en forma de pirámide, donde siempre se encontraba uno de ellos con los sacerdotes observando el curso de los astros y las estrellas. Escribían sus observaciones y se las comunicaban unos a otros. Esta noche creo haber visto a dos de los Reyes Magos sobre la torre piramidal. El tercero, que habitaba al Este del Mar Caspio, no estaba allí. Observaban una determinada constelación en la cual veían de cuando en cuando variantes, con diversas apariciones. Esta noche vi la imagen que se les presentaba. No la vieron en una estrella, sino en una figura compuesta de varias de ellas, entre las cuales parecía efectuarse un movimiento. Vieron un hermoso arco iris sobre la media luna y sobre el arco iris sentada a la Virgen. Tenía la rodilla izquierda ligeramente levantada y la pierna derecha más alargada, descansando el pie sobre la media luna. A la izquierda de la Virgen, encima del arco iris, apareció una cepa de vid, y a la derecha, un haz de espigas de trigo. Delante de la Virgen vi elevarse como un cáliz semejante al de la última Cena. Del cáliz vi salir al Niño, y por encima de Él, un disco luminoso parecido a una custodia vacía, de la que partían rayos semejantes a espigas. Por eso pensé en el Santísimo Sacramento. Del costado derecho del Niño salió una rama, en cuya extremidad apareció, a semejanza de una flor, una iglesia octogonal con una gran puerta dorada y dos pequeñas laterales. La Virgen hizo entrar al cáliz, al Niño y a la hostia en la iglesia, cuyo interior pude ver, y que en aquel momento me pareció muy grande. En el fondo había una manifestación de la Santísima Trinidad. La iglesia se transformó luego en una ciudad brillante, que me pareció la Jerusalén celestial. En este cuadro vi muchas cosas que se sucedían y parecían nacer unas de otras, mientras yo miraba el interior de la iglesia. Ya no puedo recordar en qué forma se fueron sucediendo. Tampoco recuerdo de qué manera supieron los Reyes Magos que Jesús había nacido en Judea. El tercero de los Reyes, que vivía muy distante, vio la aparición al mismo tiempo que los otros. Los Reyes sintieron una alegría muy grande, juntaron sus dones y regalos y se dispusieron para el viaje. Se encontraron al cabo de varios días de camino. Los días que precedieron al nacimiento de Jesús, los veía sobre su observatorio} donde tuvieron varias visiones.

XLVII - Antecedentes de los Reyes Magos

Quinientos años antes del nacimiento del Mesías, los antepasados de los tres Reyes Magos eran poderosos y tenían más riquezas que sus descendientes, ya que sus posesiones eran extensas y su herencia menos dividida. Vivían entonces en tiendas de campaña, con excepción del antepasado del rey que vivía al Este del Mar Caspio, cuya ciudad veo en este momento. Esta ciudad tiene construcciones subterráneas de piedra, en lo alto de las cuales se alzan pabellones, pues se halla cerca del mar, que se desborda con frecuencia. Veo allí montañas muy altas y dos mares, uno a mi derecha y otro a mi izquierda. Aquellos jefes de raza eran, según sus tradiciones, observadores y adoradores de los astros, y existía en el país un culto abominable que consistía en sacrificar a los viejos, a los hombres deformes y a veces también a los niños. Lo más horrible era que estos niños eran vestidos de blanco y luego arrojados en calderas donde morían hervidos. Toda esta abominación fue abolida. A estos ciegos paganos Dios les anunció con mucha anticipación el nacimiento del Salvador. Aquellos príncipes tenían tres hijas versadas en el conocimiento de los astros. Las tres recibieron el espíritu de profecía y supieron, por medio de una visión, que una estrella saldría de Jacob y que una Virgen daría a luz al Salvador del mundo. Vestidas de largos mantos recorrían el país predicando la reforma de las costumbres y anunciando que los enviados del Salvador vendrían un día al país trayendo el culto del Dios verdadero. Predecían muchas cosas más relativas a nuestra época y a épocas más lejanas aún. A raíz de estas predicciones los padres de estas jóvenes elevaron un templo a la futura Madre de Dios hacia el Mediodía del mar, en el mismo sitio de los límites de sus países y allí ofrecieron sacrificios. La predicción de las tres vírgenes se refería especialmente a una constelación y a diversos cambios que habrían de producirse. Desde entonces empezaron a observar aquella constelación desde lo alto de una colina cercana al templo de la futura Madre de Dios, y de acuerdo con esas observaciones, cambiaban algunas cosas en los templos, en el culto religioso y en los ornamentos. Así he visto que el pabellón del templo era unas veces azul, otras rojo, otras amarillo, y demás colores. Me impresionó que pasaran su día de fiesta al sábado, mientras antes celebraban el viernes. Todavía recuerdo el nombre que daban a este día: Tanna o Tanneda.

LIII - Los países de los Reyes Magos

Vi el nacimiento de Jesucristo anunciado a los Reyes Magos. He visto a Mensor[1] y a Sair: estaban en el país del primero y observaban los astros, después de haber hecho los preparativos del viaje. Observaban la estrella de Jacob desde lo alto de una torre piramidal. Esta estrella tenía una cola que se dilató ante sus ojos, y vieron a una Virgen brillante, delante de la cual, en medio del aire, se veía un Niño luminoso. Al lado derecho del Niño brotó una rama, en cuya extremidad apareció, como una flor, una pequeña torre con varias entradas que acabó por transformarse en ciudad. Inmediatamente después de esta aparición los dos Reyes se pusieron en marcha. Teokeno, el tercero de los Reyes, que vivía más hacia el oriente, a dos días de viaje, tuvo igual aparición, a la misma hora, y partió en seguida aceleradamente para reunirse con sus dos amigos, a los que encontró en el camino. Me dormí con gran deseo de encontrarme en la gruta del pesebre, cerca de la Madre de Dios, con el ansia de que ella me diera al Niño Jesús para tenerlo en mis brazos algún tiempo y estrecharlo contra mi corazón. Me acerqué a la gruta del pesebre. Era de noche. José dormía apoyado en el brazo derecho, en su aposento, cerca de la entrada. María estaba despierta, sentada en su sitio de costumbre, cerca del pesebre, teniendo al pequeño Jesús a su pecho, cubierta con un velo. Me arrodillé allí y le adoré, sintiendo un, gran deseo de ver al Niño. ¡Ah, María bien lo sabía! ¡Ella lo sabe todo y acoge todo lo que se le pide con bondad muy conmovedora, siempre que se rece con fe sincera! Pero ahora estaba silenciosa, en recogimiento; adoraba respetuosamente a Aquél de quien era Madre. No me dio al Niño, porque creo lo estaba amamantando. En su lugar, yo hubiera hecho lo mismo. Mi ansia crecía más y se confundía con el de todas las almas que suspiraban por el Niño Jesús. Pero esta ansia mía no era tan pura, tan inocente ni tan sincera como la del corazón de los buenos Reyes Magos del Oriente, que lo habían aguardado desde siglos en las personas de sus antepasados, creyendo, esperando y amando. Así fue que mi deseo se volvió hacia ellos. Cuando acabé de rezar, me deslicé respetuosamente fuera de la gruta y fui llevada por un largo camino hasta el cortejo de los Reyes Magos. A través del camino he visto muchos países, moradas y gentes con sus trajes, sus costumbres y su culto; pero casi todo se me ha ido de la memoria. Fui llevada al Oriente a una región donde nunca había estado, casi toda estéril y arenosa. Cerca de unas colinas habitaban en cabañas, bajo enramadas, pequeños grupos de hombres. Eran familias aisladas de cinco a ocho personas. El techo de ramas se apoyaba en la colina donde habían cavado las habitaciones. Esta región no producía casi nada; sólo brotaban zarzales y algún arbolillo con capullos de algodón blanco. En otros árboles más grandes colocaban a sus ídolos. Aquellos hombres vivían aún en estado salvaje. Me pareció que se alimentaban de carne cruda, especialmente de pájaros y se dedicaban al latrocinio. Eran de color cobrizo y tenían los cabellos rojos como el pelo de zorro. Eran bajos, macizos, más bien gordos que flacos; eran muy hábiles, activos y ágiles. En sus habitaciones no había animales domésticos ni tenían rebaños. Confeccionaban una especie de colchas con algodón que recogían de sus pequeños árboles. Hilaban largas cuerdas del espesor de un dedo que luego trenzaban para hacer anchas tiras de tejidos. Cuando habían preparado cierta cantidad ponían sobre sus cabezas grandes atados de colchas e iban a venderlas a la ciudad. También he visto sus ídolos en varios lugares, bajo frondosos árboles: tenían cabeza de toro con cuernos y boca grande; en el cuerpo agujeros redondos y más abajo una abertura ancha donde encendían fuego para quemar las ofrendas colocadas en otras aberturas más pequeñas. Alrededor de cada árbol, bajo los cuales había ídolos, veíanse otras figuras de animales sobre columnitas de piedra. Eran pájaros, dragones y una figura que tenía tres cabezas de perro y una cola de Serpiente arrollada sobre si misma. Al comenzar el viaje tuve la idea de que había gran cantidad de agua a mi derecha y que me alejaba cada vez roas de ella. Pasada esta región, el sendero subía siempre. Atravesé la cresta de una montaña de arena blanca donde había gran cantidad de piedrecillas negras quebradas semejantes a fragmentos de jarrones y escudillas. Del otro lado bajé a una región cubierta de árboles que parecían alineados en orden perfecto. Algunos de estos árboles tenían el tronco cubierto de escamas; las hojas eran extraordinariamente grandes. Otros eran de forma piramidal, con grandes y hermosas flores. Estos últimos tenían hojas de un verde amarillento y ramas con capullos. He visto otros árboles con hojas muy lisas, en forma de corazón. Llegué después a un país de praderas que se extendía hasta donde alcanzaba la vista en medio de alturas. Había allí innumerables rebaños. Los viñedos crecían alrededor de las colinas. Había filas de cepas sobre terrazas con pequeños vallados de ramas para protegerlas. Los dueños de los rebaños habitaban en carpas, cuya entrada estaba cerrada por medio de zarzos livianos. Aquellas carpas estaban hechas con tejido de lana blanca fabricado por los pueblos más salvajes que había visto antes. En el centro había una gran carpa rodeada de muchas otras pequeñas. Los rebaños, separados en clases, vagaban por extensos prados divididos por setos de zarzales. Había diferentes tipos de rebaños: carneros cuya lana colgaba en largas trenzas, con grandes colas lanudas; otros animales muy ágiles, con cuernos, como los de los chivos, grandes como terneros; otros tenían el tamaño de los caballos que corren en libertad en nuestras praderas. Había también manadas de camellos y animales de la misma especie pero con dos jorobas. En un recinto cerrado vi elefantes blancos y algunos manchados: estaban domesticados y servían para los trabajos ordinarios. Esta visión fue interrumpida tres veces por diversas circunstancias, pero volví siempre a ella. Aquellos rebaños y pastizales pertenecían, según creo, a uno de los Reyes Magos que se hallaba entonces de viaje; me parece que eran del Rey Mensor y sus parientes. Habían sido puestos al cuidado de otros pastores subalternos que vestían chaquetas largas hasta las rodillas, más o menos de la forma de las de nuestros campesinos, pero más estrechas. Creo que por haber partido el jefe para un largo viaje todos los rebaños fueron revisados por inspectores, y los pastores subalternos tuvieron que decir la cantidad exacta, pues he podido ver a cierta gente, cubierta de grandes abrigos, venir de cuando en cuando para tomar nota de todo. Se instalaban en la gran carpa principal y central y hacían desfilar a todos los rebaños entre esta carpa y las más pequeñas. Así se examinaba y contaba todo. Los que nacían las cuentas tenían en las manos una especie de tablilla, no sé de qué materia, sobre la cual escribían. Viendo esto, me decía: “¡Ojalá pudieran nuestros obispos examinar con el mismo cuidado los rebaños confiados a los pastores subalternos!” Cuando después de la última interrupción de esta visión volví a estas praderas, era ya de noche. La mayor parte de los pastores descansaban bajo carpas pequeñas. Sólo algunos velaban caminando de un lado a otro en torno a las reses, encerradas, según su especie, en grandes recintos separados. Yo miraba con afecto estos rebaños que dormían en paz pensando que pertenecían a hombres, los cuales habían abandonado la contemplación de los azules prados del cielo, sembrados de estrellas, y habían partido siguiendo el llamado de su Creador Todopoderoso, como fieles rebaños, para seguirlo con más obediencia que los corderos de esta tierra siguen a sus pastores terrenales. Veía a los pastores que miraban más a menudo las estrellas del cielo que sus rebaños de la tierra. Yo pensaba: “Tienen razón en levantar los ojos asombrados y agradecidos hasta el cielo mirando hacia donde sus antepasados, desde hace siglos, perseverando en la espera y en la oración, no han cesado de levantar sus miradas”. El buen pastor que busca la oveja perdida, no descansa hasta haberla encontrado y traído de nuevo. Lo mismo acaba de hacer el Padre que está en los cielos, el verdadero pastor de los innumerables rebaños de estrellas extendidos en la inmensidad. Al pecar el hombre, a quien Dios había sometido toda la tierra, Dios maldijo a ésta en castigo de su crimen; fue a buscar al hombre caído en la tierra, su residencia, como a una oveja perdida; envió desde lo alto del cielo a su Hijo único para que se hiciera hombre, guiara a aquella oveja descaminada, tomara sobre Él todos sus pecados en calidad de Cordero de Dios, y, muriendo, diera satisfacción a la justicia divina. Y este advenimiento del Redentor había tenido lugar. Los reyes de aquel país, guiados por una estrella, habían partido la noche anterior para rendir homenaje al Salvador recién nacido. Por causa de esto, los que velaban sobre los rebaños, miraban con emoción los prados celestiales y oraban; pues el Pastor de los pastores acababa de bajar de los cielos, y fue a los pastores, antes que a nadie, a quienes había anunciado su venida.

LIV - La comitiva de Teokeno

Mientras yo contemplaba la inmensa llanura, el silencio de la noche fue interrumpido por el ruido que producía un grupo de hombres que llegaban apresuradamente montados en camellos. El cortejo, pasando a lo largo de los rebaños que descansaban, se dirigió rápidamente hacia la carpa central. Algunos camellos se despertaban aquí y allá e inclinaban sus largos cuellos hacia la comitiva que pasaba. Se oía el balar de los corderos, interrumpidos en su sueño. Algunos de los recién llegados bajaron de sus monturas y despertaban a los pastores que dormían. Los vigías más próximos se juntaron al cortejo. Pronto todos estuvieron en pie y en movimiento en torno de los viajeros. La gente conversaba mirando al cielo e indicando las estrellas. Se referían a un astro o a una aparición celeste que ya no se percibía más, pues yo misma ya no pude verla. Era el cortejo de Teokeno, el tercero de los Reyes Magos que habitaba más lejos. Había visto en su patria la misma aparición en el cielo que vieron sus compañeros y de inmediato se puso en camino. Ahora preguntaba cuánta ventaja le llevaban de camino Mensor y Sair, y si aún se veía la estrella que había tomado como guía. Cuando hubo recibido los informes necesarios, continuó su viaje sin detenerse mayormente. Este era el lugar donde los tres Reyes, que vivían muy lejos uno de otro, solían reunirse para observar los astros y en su cercanía se hallaba la torre piramidal en cuya cumbre hacían observaciones. Teokeno era entre los tres el que habitaba más lejos. Vivía más allá del país donde residió Abrahán al principio, y se había establecido alrededor de esa comarca. En los intervalos entre las visiones que tuve tres veces, durante este día, relativas a lo que sucedía en la gran llanura de los rebaños, me fueron mostradas diversas cosas sobre los países donde había vivido Abrahán: he olvidado la mayor parte. Vi una vez, a gran distancia, la altura donde Abrahán debía sacrificar a su hijo Isaac. La primera morada de Abrahán se hallaba situada sobre una gran elevación, y los países de los tres Reyes Magos eran más bajos y estaban alrededor de aquel lugar de Abrahán. Otra vez vi, muy claramente, a pesar de ocurrir muy lejos, el hecho de Agar y de Ismael en el desierto. Relato lo que pude ver de esto. A un lado de la montaña de Abraham, hacia el fondo del valle, he visto a Agar con su hijo errando en medio de los matorrales. Parecía estar fuera de si. El niño era todavía muy pequeño y tenía un vestido largo. Ella andaba envuelta en un largo manto que le cubría la cabeza y debajo llevaba un vestido corto con un corpiño ajustado. Puso al niño bajo un árbol cerca de una colina y le hizo unas marcas en la frente, en la parte superior del brazo derecho, en el pecho y en la parte alta del brazo izquierdo. No vi la marca de la frente; pero las otras, hechas sobre el vestido, permanecieron visibles y parecían trazadas en rojo. Tenían la forma de una cruz, no común, sino parecida a una de Malta que llevara en el centro un círculo, del que partían los cuatro triángulos que formaban la cruz. En cada uno de los triángulos Agar escribió unos signos o letras en forma de gancho, cuyo significado no pude comprender. En el círculo del centro trazó dos o tres letras. Hizo todo el dibujo muy rápidamente con un color rojo que parecía tener en la mano y que quizás era sangre. Se apartó de allí, levantando sus ojos al cielo, sin mirar el lugar donde dejaba a su hijo, y fue a sentarse a la sombra de un árbol como a la distancia de un tiro de fusil. Estando allí oyó una voz en lo alto; se apartó más aún del lugar primero, y habiendo escuchado la voz por segunda vez dio con una fuente de agua oculta entre el follaje. Llenó de agua su odre, y volviendo de nuevo al lado de su hijo, le dio de beber; luego lo llevó consigo junto a la fuente, y encima del vestido que tenía las marcas hechas, le puso otra vestimenta. Me parece haber visto otra vez a Agar en el desierto antes del nacimiento de Ismael. Al amanecer, el acompañamiento de Teokeno alcanzó a unirse al de Mensor y de Sair cerca de una población en ruinas. Se veían allí largas filas de columnas, aisladas unas de otras, y puertas coronadas por torrecitas cuadradas, todo medio derruido. Aún se veían algunas grandes y hermosas estatuas, no tan rígidas como las de Egipto, sino en graciosas actitudes, cual si fueran vivientes. En general el país era arenoso y lleno de rocas. He visto que en las ruinas de la ciudad se habían establecido gentes que más bien parecían bandoleros y vagabundos; como único vestido llevaban pieles de animales echadas sobre el cuerpo y tenían armas de flechas y venablos. Aunque eran de estatura baja y gruesos, eran ágiles en gran manera; tenían la piel tostada. Creía reconocer este lugar por haber estado antes, en ocasión de mis viajes a la montaña de los profetas y al país del Ganges. Cuando se encontraron reunidos los tres Reyes, dejaron el lugar por la mañana muy temprano, con ánimo de continuar viaje con apuro. He visto que muchos habitantes pobres siguieron a los Reyes, por la liberalidad con que los trataban. Después de otro medio día de viaje se detuvieron. Después de la muerte de Jesucristo, el apóstol San Juan envió a dos de sus discípulos, Saturnino y Jonadab (medio hermano de San Pedro) para anunciar el Evangelio a los habitantes de la ciudad en ruinas[2].

LV - Nombres de los Reyes Magos

Cuando estuvieron juntos los tres Reyes Magos, he visto que el último, Teokeno, tenía la piel amarillenta: lo reconocí porque era el mismo que unos treinta y dos años más tarde se encontraba en su tienda enfermo al visitar Jesús a estos Reyes en su residencia, cerca de la Tierra prometida. Cada uno de los Reyes Magos llevaba consigo a cuatro parientes cercanos o amigos más íntimos, de modo que en el cortejo había como unas quince personas de alto rango sin contar la muchedumbre de camelleros y de otros criados. Reconocí a Eleazar, que más tarde fue mártir, entre los jóvenes que acompañaban a los Reyes. Estaban sin ropa hasta la cintura y así podían correr y saltar con mayor agilidad. Tengo una reliquia de este santo. Mensor, el de los cabellos negros, fue bautizado más tarde por Santo Tomás y recibió el nombre de Leandro. Teokeno, el de tez amarilla, que se encontraba enfermo cuando pasó Jesús por Arabia, fue también bautizado por Santo Tomás con el nombre de León. El más moreno de los tres, que ya había muerto cuando Jesús visitó sus tierras, se llamaba Sair o Seir. Murió con el bautismo de deseo. Estos nombres tienen relación con los, de Gaspar, Melchor y Baltasar, y están en relación con el carácter personal de ellos, pues estas palabras significan: el primero, Va con amor; el segundo, Vaga en torno acariciando, se acerca dulcemente; el tercero, Recibe velozmente con la voluntad, une rápidamente su querer a la voluntad de Dios[3]. Me parece haber encontrado reunido por primera vez el cortejo de los tres Reyes a una distancia como de medio día de viaje, más allá de la población en ruinas donde había visto tantas columnas y estatuas de piedra. El punto de reunión era una comarca fértil. Se veían casas de pastores diseminadas, construidas con piedras blancas y negras. Llegaron a una llanura, en medio de la cual había un pozo y amplios cobertizos: tres en el centro y varios alrededor. Parecía un sitio preparado para descanso de los caminantes. Cada acompañamiento estaba compuesto de tres grupos de hombres. Cada uno comprendía cinco personajes de distinción, entre ellos el rey, o jefe, que ordenaba, arreglaba y distribuía todo como un padre de familia. Los hombres de cada grupo tenían tez de diferente color. Los hombres de la tribu de Mensor eran de un color moreno agradable; los de Sair eran mucho más morenos, y los de Teokeno eran de tez más clara y amarillenta. A excepción de algunos esclavos, no había allí ninguno de piel totalmente negra. Las personas de distinción iban sentadas en sus cabalgaduras, sobre envoltorios cubiertos de alfombras, y en la mano llevaban bastones. A éstos seguían otros animales del tamaño de nuestros caballos, montados por criados y esclavos que cargaban los equipajes. Cuando llegaron, desmontaron, descargaron a los animales, les daban de beber del agua del pozo, rodeado de un pequeño terraplén, sobre el cual había un muro con tres entradas abiertas. En ese recinto se encontraba el pozo de agua en sitio más bajo. El agua salía por tres conductos que se cerraban por medio de clavijas, y el depósito, a su vez, estaba cerrado con una tapa que fue abierta por uno de los hombres de aquella ciudad en ruinas, agregado al cortejo. Llevaban odres de cuero divididos en cuatro compartimentos, de modo que cuando estaban llenos podían beber cuatro camellos a la vez. Eran tan cuidadosos del agua, que no dejaban perder ni una gota. Después de haber bebido fueron instalados los animales en recintos sin techo, cerca del pozo, donde cada uno tenía su compartimiento. Pusieron a las bestias delante de los comederos de piedra donde se les dio el forraje que habían traído. Les daban de comer unas semillas del tamaño de bellotas, quizás habas. Traían como equipaje jaulones colgando de ambos lados de las bestias, en los cuales tenían pájaros como palomas o pollos, de los cuales se alimentaban durante el viaje. En unos recipientes de hierro traían panes como tablitas apretadas unas contra otras del mismo tamaño. Llevaban vasos valiosos de metal amarillo, con adornos y piedras preciosas. Tenían la forma de nuestros vasos sagrados, cálices y patenas. En ellos presentaban los alimentos o bebían. Los bordes de estos vasos estaban adornados con piedras de color rojo. Los vestidos de estos hombres no eran iguales. Los hombres de Teokeno y los de Mensor llevaban sobre la cabeza una especie de gorro alto, con tira de, género blanco enrollado; sus túnicas bajaban a la altura de las pantorrillas y eran simples con ligeros adornos sobre el pecho. Tenían abrigos livianos, muy largos y amplios, que arrastraban al caminar. Sair y los suyos llevaban bonetes con cofias redondas bordadas de diferentes colores y pequeño rodete blanco. Sus abrigos eran más cortos y sus túnicas, llenas de lazos, con botones y adornos brillantes, descendían hasta las rodillas. A un lado del pecho llevaban por adorno una placa estrellada y brillante. Todos calzaban suelas sujetas por cordones que les rodeaban los tobillos. Los principales personajes tenían en la cintura sables cortos o grandes cuchillos; llevaban también bolsas y cajitas. Había entre ellos hombres de cincuenta años, de cuarenta, de veinte; unos usaban la barba larga, otros corta. Los servidores y camelleros vestían con tanta escasez, que muchos de ellos sólo llevaban un pedazo de género o algún viejo manto. Cuando hubieron dado de beber a los animales y los encerraron, bebieron los hombres e hicieron un gran fuego en el centro del cobertizo donde se habían refugiado. Utilizaron para el fuego pedazos de madera de más o menos dos pies y medio de largo que los pobres del país traen en haces preparados de antemano para los viajeros. Hicieron una hoguera de forma triangular, dejando una abertura para el aire. Hicieron todo esto con mucha habilidad. No sé cómo consiguieron hacer fuego; pero vi que pusieron un pedazo de madera dentro de otro perforado y le dieron vueltas algún tiempo, retirándolo luego encendido. De este modo hicieron fuego. Asaron algunos pájaros que habían matado. Los Reyes y los más ancianos hacían cada uno en su tribu lo que hace un padre de familia: repartían las raciones y daban a cada uno la suya; colocaban los pájaros asados, cortados en pedazos, sobre pequeños platos, y los hacían circular. Llenaban las copas y daban de beber a cada uno. Los criados subalternos, entre ellos algunos negros, estaban sentados sobre tapetes en el suelo. Esperaban con paciencia su turno y recibían su porción. Me parecieron esclavos. ¡Qué admirables son la bondad y la simplicidad inocente de estos excelentes Reyes!... A la gente que va con ellos le dan de todo lo que tienen y hasta le hacen beber en sus vasos de oro, llevándolos a sus labios como si fueran niños. Hoy he sabido muchas cosas acerca de los Reyes Magos, especialmente el nombre de sus países y ciudades; pero lo he olvidado casi todo. Aún recuerdo lo siguiente: Mensor, el moreno, era de Caldea y su ciudad tenía un nombre como Acaiaia[4]: estaba levantada sobre una colina rodeada de un río. Mensor habitaba generalmente en la llanura cerca de sus rebaños. Sair, el más moreno, el de la tez cetrina, estaba ya con él preparado para partir en la noche del Nacimiento. Recuerdo que su patria tenía un nombre como de Parthermo. Al Norte del país había un lago. Sair y su tribu eran de color más oscuro y tenían los labios rojos. Los otros eran más blancos. Sólo había una ciudad más o menos del tamaño de Münster. Teokeno, el blanco, venía de la Media, comarca situada en un lugar alto, entre dos mares. Habitaba en una ciudad hecha de carpas, alzadas sobre bases de piedras: he olvidado el nombre. Me parece que Teokeno, que era el más poderoso de los tres y el más rico, habría podido ir a Belén por un camino más directo y que sólo por reunirse con los demás había hecho un largo rodeo. Me parece que tuvo que atravesar a Babilonia para alcanzarlos. Sair vivía a tres días de viaje del lugar de Mensor, calculando el día de doce leguas de camino. Teokeno se hallaba a cinco días de viaje. Mensor y Sair estaban ya reunidos en casa del primero cuando vieron la estrella del nacimiento de Jesús y se pusieron en camino al día siguiente. Teokeno vio la misma aparición desde su residencia y partió rápidamente para reunirse a los dos Reyes, encontrándose en la población en ruinas. La estrella que los guiaba era como un globo redondo y la luz salía como de una boca. Parecía que el globo estuviera suspendido de un rayo luminoso dirigido por una mano. Durante el día yo veía delante de ellos un cuerpo luminoso cuya claridad sobrepasaba la luz del sol. Me asombra la rapidez con que hicieron el viaje, considerando la gran distancia que los separaba de Belén. Los animales tenían un paso tan rápido y uniforme que su marcha parecía tan ordenada, veloz e igual como el vuelo de una bandada de aves de paso. Las comarcas donde habitaban los tres Reyes Magos formaban en conjunto un triángulo. La caravana permaneció hasta la noche en el lugar donde los había visto detenerse. Las personas que se les agregaron ayudaron a cargar de nuevo las bestias y se llevaron luego las cosas que dejaron abandonadas allí los viajeros. Cuando se pusieron en camino, ya era de noche, y se veía la estrella, con una luz algo rojiza como la luna cuando hay mucho viento. Durante un tiempo marcharon junto a sus animales, con la cabeza descubierta, recitando sus plegarias. El camino estaba muy quebrado y no se podía ir de prisa; sólo más tarde, cuando el camino se hizo llano, subieron a sus cabalgaduras. Por momentos hacían la marcha más lenta y entonces entonaban unos cantos muy expresivos y conmovedores en medio de la soledad de la noche. En la noche del 29 al 30 me encontré nuevamente muy próximo al cortejo de los Reyes. Estos avanzaban siempre en medio de la noche en pos de la estrella, que a veces parecía tocar la tierra con su larga cola luminosa. Los Reyes, miran la estrella con tranquila alegría. A veces descienden de sus cabalgaduras para conversar entre ellos. Otras veces, con melodía lenta, sencilla y expresiva, cantan alternativamente frases cortas, sentencias breves, con notas muy altas o muy bajas. Hay algo de extraordinariamente conmovedor en estos cantos, que interrumpe el silencio nocturno, y yo siento profundamente su significado. Observan un orden muy hermoso mientras avanzan en su camino. Adelante marcha un gran camello que lleva de cada lado cofres, sobre los cuales hay amplias alfombras y encima está sentado un jefe con su venablo en la mano y una bolsa a su lado. Le siguen algunos animales más pequeños, como caballos o asnos, y encima del equipaje, los hombres que dependen de este jefe. Viene después otro jefe sobre otro camello y así sucesivamente. Los animales andan con rapidez, a grandes trancos, aunque ponen las patas en tierra con precaución; sus cuerpos parecen inmóviles mientras sus patas están en movimiento. Los hombres se muestran muy tranquilos, como si no tuvieran, preocupaciones. Todo procede con tanta calma y dulzura que parece un sueño. Estas buenas gentes no conocen aún al Señor y van hacia Él con tanto orden, con tanta paz y buena voluntad, mientras nosotros, a quienes Él ha salvado y colmado de beneficios con sus bondades, somos muy desordenados y poco reverentes en nuestras santas procesiones. Se detuvieron nuevamente en una llanura cerca de un pozo. Un hombre que salió de una cabaña de la vecindad abrió el pozo y dieron de beber a los animales, deteniéndose sólo un rato sin descargarlas. Estamos ya en, el día 30. He vuelto a ver al cortejo ascendiendo una alta meseta. A la derecha se veían montañas, y me pareció que se acercaban a una región con poblaciones, fuentes y árboles. Me pareció el país que había visto el año pasado, y aún recientemente, hilando y tejiendo algodón, donde adoraban ídolos en forma de toros. Volvieron a dar con mucha generosidad alimento a los numerosos viajeros que seguían a la comitiva; pero no utilizaron los platos y bandejas; lo que me causó alguna sorpresa. Era un sábado, primer día del mes.

LVI - Llegan, al país del rey de Causur

He vuelto a ver a los Reyes en las inmediaciones de una ciudad, cuyo nombre me suena cómo Causur. Esta población se componía de carpas levantadas sobre bases de piedra. Se detuvieron en casa del jefe o rey del país, cuya habitación se encontraba a alguna distancia. Desde que se habían reunido en la población en ruinas hasta aquí, habían andado cincuenta y tres o sesenta y tres horas de camino. Contaron al rey del lugar todo lo que habían observado en las estrellas y este rey se asombró mucho del relato. Miró hacia el astro que les servía de guía y vio, en efecto, a un Niñito en él con una cruz. Pidió a los Reyes volvieran a contarle lo que vieren, porque él también deseaba levantar altares al Niño y ofrecerle sacrificios. Tengo curiosidad de ver si cumplirá su palabra. Era Domingo, día 2. Oí que hablaban al rey de sus observaciones astrales, y de esa conversación recuerdo lo siguiente: Los antepasados de los Reyes eran de la estirpe de Job, que antiguamente había habitado cerca del Cáucaso, aunque tenía posesiones en comarcas muy lejanas. Más o menos 1500 años antes de Cristo aquella raza no se componía más que de una tribu. El profeta Balaam era de su país y uno de sus discípulos había dado a conocer allí su profecía: “Una estrella ha de nacer de Jacob;” dando las instrucciones al respecto. Su doctrina se había extendido mucho entre ellos. Levantaron una torre alta en una montaña y varios astrólogos se turnaban en ella alternativamente. He visto esa torre, parecida a una montaña, muy ancha en su base y terminada en punta. Todo lo que observaban era anotado y pasaba luego de boca en boca. Estas observaciones sufrieron repetidas interrupciones debido a diversas causas. Más tarde se introdujeron prácticas execrables, como el sacrificio de niños, aunque conservaban la creencia de que el Niño prometido llegaría pronto. Alrededor de cinco siglos antes de Cristo cesaron estas observaciones y aquellos hombres se dividieron en tres ramas diferentes, formadas por tres hermanos que vivieron separados con sus familias. Tenían tres hijas a las que Dios había concedido el don de profecía, las cuales recorrieron el país vestidas de largos mantos, haciendo conocer las predicciones relativas a la estrella y al Niño que debía salir de Jacob. Se dedicaron desde entonces nuevamente a observar los astros y la expectación se hizo muy intensa en las tres tribus. Estos tres Reyes descendían de aquellos tres hermanos a través de quince generaciones que se habían sucedido en línea recta durante quinientos años. Con la mezcla de unas razas con otras había variado también la tez de estos tres Reyes, y en el color se diferenciaban unos de otros. Desde esos cinco siglos no habían dejado de reunirse los reyes de vez en cuando para observar los astros. Todos los hechos notables relacionados con el nacimiento de Jesús y el advenimiento del Mesías les habían sido indicados mediante las señales maravillosas de los astros. He visto algunas de estas señales, aunque no las puedo describir con claridad. Desde la concepción de María Santísima, es decir, desde quince años atrás, estas señales indicaban con más claridad que la venida del Niño estaba próxima. Los Reyes habían observado cosas que tenían relación con la pasión del Señor. Pudieron calcular con exactitud la época en que saldría la estrella de Jacob, anunciada por Balaam, porque habían visto la escala de Jacob, y, según el número de escalones y la sucesión de los cuadros que allí se encontraban, era posible calcular el advenimiento del Mesías, como sobre un calendario, porque la extremidad de la escala llegaba hasta la estrella o bien la estrella misma era la última imagen aparecida. En el momento de la concepción de María habían visto a la Virgen con un cetro y una balanza, sobre cuyos platillos había espigas de trigo y uvas. Algo más tarde vieron a la Virgen con el Niño. Belén se les apareció como un hermoso palacio, una casa (llena de abundantes bendiciones. Vieron también allí dentro a la Jerusalén celestial, y entre las dos moradas se extendía una ruta llena de sombras, de espinas, de combate y de sangre. Ellos creyeron que esto debía tomarse al pie de la letra: pensaron que el Rey esperado debía haber nacido en medio de gran pompa y que todos los pueblos le rendirían homenaje, y por esto iban con gran acompañamiento a honrarle y a ofrecerle sus dones. La visión de la Jerusalén celestial la tomaron por su reino en la tierra y pensaban encaminarse a esa ciudad. En cuanto al sendero lleno de sombras y espinas, pensaron que significaba el viaje que hacían lleno de dificultades o alguna guerra que amenazaba al nuevo Rey. Ignoraban que esto era el símbolo de la vía dolorosa de su Pasión. Más abajo, en la escala de Jacob, vieron, y yo también la vi, una torre artísticamente construida, muy semejante a las torres que veo sobre el monte de los Profetas, y donde la Virgen se refugió una vez durante una tormenta. Ya no recuerdo lo que esto significaba; pero podría ser la huida a Egipto. Sobre la escala de Jacob había una serie de cuadros, símbolos figurativos de la Virgen, algunos de los cuales se encuentran en las Letanías, y además “la fuente sellada”, el jardín cerrado, como asimismo unas figuras de reyes entre los cuales uno tenía un cetro y los otros ramas de árboles. Estos cuadros los veían en las estrellas continuamente durante las tres últimas noches. Fue entonces que el principal envió mensajes a los otros; y viendo a unos reyes que presentaban ofrendas al Niño recién nacido, se pusieron en camino para no ser los últimos en rendirle homenaje. Todas las tribus de los adoradores de astros habían visto la estrella; pero sólo estos Reyes Magos se decidieron a seguirla. La estrella que los guiaba no era un cometa, sino un meteoro brillante, conducido por un ángel. Estas visiones fueron causa de que partieran con la esperanza de hallar grandes cosas, quedando después muy sorprendidos al no encontrar nada de lo que pensaban. Se admiraron de la recepción de Herodes y de que todo el mundo ignorase el acontecimiento. Al llegar a Belén y al ver una pobre gruta en lugar del palacio que habían contemplado en la estrella, estuvieron tentados por muchas dudas; no obstante, conservaron su fe, y ya ante el Niño Jesús, reconocieron que lo que habían visto en la estrella se estaba realizando. Mientras observaban las estrellas hacían ayuno, oraciones, ceremonias y toda clase de abstinencias y purificaciones. El culto de los astros ejercía en la gente mala toda clase de influencias perniciosas por su relación con los espíritus malignos. En los momentos de sus visiones eran presas de convulsiones violentas, y como consecuencia de éstas agitaciones tenían lugar los sacrificios sangrientos de niños. Otras personas buenas, como los Reyes Magos, veían todas estas cosas con claridad serena y con agradable emoción, y se volvían mejores y más creyentes. Cuando los Reyes dejaron a Causur, he visto que se unió a ellos una caravana de viajeros distinguidos que seguía el mismo derrotero. El 3 y el 4 del mes vi que atravesaban una llanura extensa, y el 5 se detuvieron cerca de un pozo de agua. Allí dieron de beber a sus bestias, sin descargarlas, y prepararon algunos alimentos. Canto con estos Reyes. Ellos lo hacen agradablemente, con palabras como éstas: “Queremos pasar las montañas y arrodillarnos ante el nuevo Rey”. Improvisan y cantan versos alternativamente. Uno de ellos empieza y los otros repiten; luego otro dice una nueva estrofa, y así prosiguen, mientras cabalgan, cantando sus melodías dulces y conmovedoras. En el centro de la estrella o, mejor, dentro del globo luminoso, que les indicaba el camino, vi aparecer un Niño con la cruz. Cuando los Reyes vieron la aparición de la Virgen en las estrellas, el globo luminoso se puso encima de esta imagen, poniéndose prontamente en movimiento.

LVII - La Virgen Santísima presiente la llegada de los Reyes

María había tenido una visión de la próxima llegada de los Reyes, cuando éstos se detuvieron con el rey de Causur, y vio también que este rey quería levantar un altar para honrar al Niño. Comunicólo a José y a Isabel, diciéndoles que sería preciso vaciar cuanto se pudiera la gruta del Pesebre y preparar la recepción de los Reyes. María se retiró ayer de la gruta por causa de unos visitantes curiosos, que acudieron muchos más en estos últimos días. Hoy Isabel se volvió a Juta en compañía de un criado. En estos dos últimos días hubo más tranquilidad en la gruta del Pesebre y la Sagrada Familia permaneció sola la mayor parte del tiempo. Una criada de María, mujer de unos treinta años, grave y humilde, era la única persona que los acompañaba. Esta mujer, viuda, sin hijos, era parienta de Ana, que le había dado asilo en su casa. Había sufrido mucho con su esposo, hombre duro, porque siendo ella piadosa y buena, iba a menudo a ver a los esenios con la esperanza del Salvador de Israel. El hombre se irritaba por esto, como hacen los hombres perversos de nuestros días, a quienes les parece que sus mujeres van demasiado a la iglesia. Después de haber abandonado a su mujer, murió al poco tiempo. Aquellos vagabundos que, mendigando, habían proferido injurias y maldiciones cerca de la gruta de Belén, e iban a Jerusalén para la fiesta de la Dedicación del Templo, instituida por los Macabeos, no volvieron por estos contornos. José celebró el sábado bajo la lámpara del Pesebre con María y la criada. Esta noche empezó la fiesta de la Dedicación del Templo y reina gran tranquilidad. Los visitantes, bastante numerosos, son gentes que van a la fiesta. Ana envía a menudo mensajeros para traer presentes e inquirir noticias. Como las madres judías no amamantan mucho tiempo a sus criaturas sino que les dan otros1 alimentos, así el Niño Jesús tomaba también, después de los primeros días, una papilla hecha con la médula de una especie de caña. Es un alimento dulce, liviano y nutritivo. José enciende su lámpara por la noche y por la mañana para celebrar la fiesta de la Dedicación. Desde que ha empezado la fiesta en Jerusalén, aquí están muy tranquilos. Llegó hoy un criado mandado por Santa Ana trayendo, además de varios objetos, todo lo necesario para trabajar en un ceñidor y un cesto lleno de hermosas frutas cubiertas de rosas. Las flores puestas sobre las frutas conservaban toda su frescura. El cesto era alto y fino, y las rosas no eran del mismo color que las nuestras, sino de un tinte pálido y color de carne, entre otras amarillas y blancas y algunos capullos. Me pareció que le agradó a María este cesto y lo colocó a su lado. Mientras tanto yo veía varias veces a los Reyes en su viaje. Iban por un camino montañoso, franqueando aquellas montañas donde había piedras parecidas a fragmentos de cerámica. Me agradaría tener algunas de ellas, pues son bonitas y pulidas. Hay algunas montañas con piedras transparentes, semejantes a huevos de pájaros, y mucha arena blanquizca. Más tarde vi a los Reyes en la comarca donde se establecieron posteriormente y donde Jesús los visitó en el tercer año de su predicación. Me pareció que José, deseando permanecer en Belén, pensaba habitar allí después de la Purificación de María y que había tomado ya informes al respecto. Hace tres días vinieron algunas personas pudientes de Belén a la gruta. Ahora aceptarían de muy buena gana a la Sagrada Familia en sus casas; pero María se ocultó en la gruta lateral y José rehusó modestamente sus ofrecimientos. Santa Ana está por visitar a María. La he visto muy preocupada en estos últimos días revisando sus rebaños y haciendo la separación de la parte de los pobres y la del Templo. De la misma manera la Sagrada Familia reparte todo lo que recibe en regalos. La festividad de la Dedicación seguía aún por la mañana y por la noche y deben de haber agregado otra fiesta el día 13, pues pude ver que en Jerusalén hacían cambios en las ceremonias. Vi también a un sacerdote junto a José, con un rollo, orando al lado de una mesa pequeña cubierta con una carpeta roja y blanca. Me pareció que el sacerdote venía a ver si José celebraba la fiesta o para anunciar otra festividad. En estos últimos días la gruta estuvo muy tranquila porque no tenía visitantes. La fiesta de la Dedicación terminó con el sábado, y José dejó de encender las lámparas. El domingo 16 y el lunes 17 muchos de los alrededores acudieron a la gruta del Pesebre, y aquellos mendigos descarados se mostraron en la entrada. Todos volvían de las fiestas de la Dedicación. El 17 llegaron dos mensajeros de parte de Ana, con alimentos y diversos objetos, y María, que es más generosa que yo, pronto distribuyó todo lo que tenía. Vi a José haciendo diversos arreglos en la gruta del pesebre, en las grutas laterales y en la tumba de Maraha. Según la visión que había tenido María, esperaban próximamente a Ana y a los Reyes Magos.

LVIII - El viaje de los Reyes Magos

He visto llegar hoy la caravana de los Reyes, por la noche, a una población pequeña con casas dispersas, algunas rodeadas de grandes vallas. Me parece que es éste el primer lugar donde se entra en la Judea. Aunque aquella era la dirección de Belén, los Reyes torcieron hacia la derecha, quizás por no hallar otro camino más directo. Al llegar allí su canto era más expresivo y animado; estaban más contentos porque la estrella tenía un brillo extraordinario: era como la claridad de la luna llena, y las sombras se veían con mucha nitidez. A pesar de todo, los habitantes parecían no reparar en ella. Por otra parte eran buenos y serviciales. Algunos viajeros habían desmontado y los habitantes ayudaban a dar de beber a las bestias. Pensé en los tiempos de Abrahán, cuando todos los hombres eran serviciales y benévolos. Muchas personas acompañaron a la comitiva de los Reyes Magos llevando palmas y ramas de árboles cuando pasaron por la ciudad. La estrella no tenía siempre el mismo brillo: a veces se oscurecía un tanto; parecía que daba más claridad según fueran mejores los lugares que cruzaban. Cuando vieron los Reyes resplandecer más a la estrella, se alegraron mucho pensando que sería allí donde encontrarían al Mesías, Esta mañana pasaron al lado de una ciudad sombría, cubierta de tinieblas, sin detenerse en ella, y poco después atravesaron un arroyo que se echa en el Mar Muerto. Algunas de las personas que los acompañaban se quedaron en estos sitios. He sabido que una de aquellas ciudades había servido de refugio a alguien en ocasión de un combate, antes que Salomón subiera al trono. Atravesando el torrente, encontraron un buen camino. Esta noche volví a ver el acompañamiento de los Reyes que había aumentado a unas doscientas personas porque la generosidad de ellos había hecho que muchos se agregaran al cortejo. Ahora se acercaban por el Oriente a una ciudad cerca de la cual pasó Jesús, sin entrar, el 31 de Julio del segundo año de su predicación. El nombre de esa ciudad me pareció Manatea, Metanea, Medana o Madián[5], Había allí judíos y paganos; en general eran malos. A pesar de atravesarla una gran ruta, no quisieron entrar por ella los Reyes y pasaron frente al lado oriental para llegar a un lugar amurallado donde había cobertizos y caballerizas. En este lugar levantaron sus carpas, dieron de beber y comer a sus animales y tomaron también ellos su alimento. Los Reyes se detuvieron allí el jueves 20 y el viernes 21 y se pusieron muy pesarosos al comprobar que allí tampoco nadie sabía nada del Rey recién nacido. Les oí relatar a los habitantes las causas porque habían venido, lo largo del viaje y varias circunstancias del camino. Recuerdo algo de lo que dijeron. El Rey recién nacido les había sido anunciado mucho tiempo antes. Me parece que fue poco después de Job, antes que Abrahán pasara a Egipto, pues unos trescientos hombres de la Media, del país de Job (con otros de diferentes lugares) habían viajado hasta Egipto llegando hasta la región de Heliópolis. No recuerdo por qué habían ido tan lejos; pero era una expedición militar y me parece que habían venido en auxilio de otros. Su expedición era digna de reprobación, porque entendí que habían ido contra algo santo, no recuerdo si contra hombres buenos o contra algún misterio religioso relacionado con la realización de la Promesa divina. En los alrededores de Heliópolis varios jefes tuvieron una revelación con la aparición de un ángel que no les permitió ir más lejos. Este ángel les anunció que nacería un Salvador de una Virgen, que debía ser honrado por sus descendientes. Ya no sé cómo sucedió todo esto; pero volvieron a su país y comenzaron a observar los astros. Los he visto en Egipto organizando fiestas regocijantes, alzando allí arcos de triunfo y altares, que adornaban con flores, y después regresaron a sus tierras. Eran gentes de la Media, que tenían el culto de los astros. Eran de alta estatura, casi gigantes, de una hermosa piel morena amarillenta. Iban como nómades con sus rebaños y dominaban en todas partes por su fuerza superior. No recuerdo el nombre de un profeta principal que se encontraba entre ellos. Tenían conocimiento de muchas predicciones y observaban ciertas señales trasmitidas por los animales. Si éstos se cruzaban en su camino y se dejaban matar, sin huir, era un signo para ellos y se apartaban de aquellos caminos. Los Medos, al volver de la tierra de Egipto, según contaban los Reyes, habían sido los primeros en hablar de la profecía y desde entonces se habían puesto a observar los astros. Estas observaciones cayeron algún tiempo en desuso; pero fueron renovadas por un discípulo de Balaam y mil años después las tres profetisas, hijas de los antepasados de los tres Reyes, las volvieron a poner en práctica. Cincuenta años más tarde, es decir, en la época a que habían llegado, apareció la estrella que ahora seguían para adorar al nuevo Rey recién nacido. Estas cosas relataban los Reyes a sus oyentes con mucha sencillez y sinceridad, entristeciéndose mucho al ver que aquéllos no parecían querer prestar fe a lo que desde dos mil años atrás había sido el objeto de la esperanza y deseos de sus antepasados. A la caída de la tarde se oscureció un poco la estrella a causa de algunos vapores, pero por la noche se mostró muy brillante entre las nubes que corrían, y parecía más cerca de la tierra. Se levantaron entonces rápidamente, despertaron a los habitantes del país y les mostraron el espléndido astro. Aquella gente miró con extrañeza, asombro y alguna conmoción el cielo; pero muchos se irritaron aun contra los santos Reyes, y la mayoría sólo trató de sacar provecho de la generosidad con que trataban a todos. Les oí también decir cosas referentes a su jornada hasta allí. Contaban el camino por jornadas a pie, calculando en doce leguas cada jornada. Montando en sus dromedarios, que eran más rápidos que los caballos, hacían treinta y seis leguas diarias, contando la noche y los descansos. De este modo, el Rey que vivía más lejos pudo hacer, en dos días, cinco veces las doce leguas que los separaban del sitio donde se habían reunido, y los que vivían más cerca podían hacer en un día y una noche tres veces doce leguas. Desde el lugar donde se habían reunido hasta aquí habían completado 672 leguas de camino, y para hacerlo, calculando desde el nacimiento de Jesucristo, habían empleado más o menos veinticinco días con sus noches, contando también los dos días de reposo. La noche del viernes 21, habiendo comenzado el sábado para los judíos que habitaban allí, los Reyes prepararon su partida. Los habitantes del lugar habían ido a la sinagoga de un lugar vecino pasando sobre un puente hacia el Oeste. He visto que estos judíos miraban con gran asombro la estrella que guiaba a los Magos; pero no por eso se mostraron más respetuosos. Aquellos hombres desvergonzados estuvieron muy importunos, apretándose como enjambres de avispas alrededor de los Reyes, demostrando ser viles y pedigüeños, mientras los Reyes, llenos de paciencia, les daban sin cesar pequeñas piezas amarillas, triangulares, muy delgadas, y granos de metal oscuro. Creo por eso que debían ser muy ricos estos Reyes. Acompañados por los habitantes del lugar dieron vueltas a los muros de la ciudad, donde vi algunos templos con ídolos; más tarde atravesaron el torrente sobre un puente, y costearon la aldea judía. Desde aquí tenían un camino de veinticuatro leguas para llegar a Jerusalén.

LX - Llegada de los Reyes Magos a Jerusalén

La comitiva de los Reyes partió de noche de Metanea y tomó un camino muy transitable, y aunque los viajeros no entraron ni atravesaron ninguna otra ciudad, pasaron a lo largo de las aldeas donde Jesús más tarde enseñó, curó a enfermos y bendijo a los niños al finalizar el mes de Junio del tercer año de su predicación. Betabara era uno de esos sitios adonde llegaron una mañana temprano para pasar el Jordán. Como era sábado encontraron pocas personas en el camino. Esta mañana vi la caravana de los Reyes que pasaba el Jordán a las siete. Comúnmente se cruzaba el río sirviéndose de un aparato fabricado con vigas; pero para los grandes pasajes, con cargas pesadas, se hacía por una especie de puente. Los boteros que vivían cerca del puente hacían este trabajo mediante una paga; pero como era sábado y no podían trabajar, tuvieron que ocuparse los mismos viajeros, cooperando algunos hombres paganos ayudantes de los boteros judíos. La anchura del Jordán no era mucha en este lugar y además estaba lleno de bancos de arena. Sobre las vigas, por donde se cruzaba de ordinario, fueron colocadas algunas planchas, haciendo pasar a los camellos por encima. Demoró mucho antes que todos hubieron pasado a la orilla opuesta del río. Dejando a Jericó a la derecha van en dirección de Belén; pero se desvían hacia la derecha para ir a Jerusalén. Hay como un centenar de hombres con ellos. Veo de lejos una ciudad conocida: es pequeña y se halla cerca de un arroyuelo que corre de Oeste a Este a partir de Jerusalén, y me parece que han de pasar por esta ciudad. Por algún tiempo el arroyo corre a la izquierda de ellos y según sube o baja el camino. Unas veces se ve a Jerusalén, otras veces no se la puede ver. Al fin se desviaron en dirección a Jerusalén y no pasaron por la pequeña ciudad. El Sábado 22, después de la terminación de la fiesta, la caravana de los Reyes llegó a las puertas de Jerusalén. He visto la ciudad con sus altas torres levantadas hacia el cielo. La estrella que los había guiado casi había desaparecido y sólo daba una débil luz detrás de la ciudad. A medida que entraban en la Judea y se acercaban a Jerusalén, los Reyes iban perdiendo confianza, porque la estrella no tenía ya el brillo de antes y aún la veían con menos frecuencia en esta comarca. Habían pensado encontrar en todas partes festejos y regocijo por el nacimiento del Salvador, a causa de quien habían venido desde tan lejos y no veían en todas partes más que indiferencia y desdén. Esto les entristecía y les inquietaba, y pensaban haberse equivocado en su idea de encontrar al Salvador.

La caravana podía ser ahora de unas doscientas personas y, ocupaba más o menos el trayecto de un cuarto de legua. Ya desde Causur se les había agregado cierto número de personas distinguidas y otras se unieron a ellos más tarde. Los tres Reyes iban sentados sobre tres dromedarios y otros tres de estos animales llevaban el equipaje. Cada Rey tenía cuatro hombres de su tribu; la mayor parte de los acompañantes montaban sobre cabalgaduras muy rápidas, de airosas cabezas. No sabría decir si eran asnos o caballos de otra raza, pero se parecían mucho a nuestros caballos. Los animales que utilizaban las personas, más distinguidas tenían bellos arneses y riendas, adornados de cadenas y estrellas de oro. Algunos del séquito de los Reyes se desprendieron del cortejo y entraron en la ciudad, regresando con soldados y guardianes. La llegada de una caravana tan numerosa en una época en que no se celebraba fiesta alguna, y no siendo por razones de comercio, y llegando por el camino que llegaban, era algo muy extraordinario. A todas las preguntas que se les hacía respondían hablando de la estrella que los había guiado y del Niño recién nacido. Nadie comprendía nada de este lenguaje, y los Reyes se turbaron mucho, pensando que tal vez se habían equivocado, puesto que no encontraban a uno siquiera que supiese algo relacionado con el Niño Salvador del mundo, nacido allí, en sus tierras. Todos miraban con sorpresa a los Reyes, sin comprender el por qué de su venida ni lo que buscaban. Cuando estos guardianes de la puerta vieron la generosidad con que trataban los Reyes a los mendigos que se acercaban, y cuando oyeron decir que deseaban alojamiento, que pagarían bien, y que entretanto deseaban hablar al rey Heredes, algunos entraron en la ciudad y se sucedió una serie de idas y venidas, de mensajeros y de explicaciones, mientras los Reyes se entretenían con toda la suerte de gentes que se les había acercado. Algunos de estos hombres habían oído hablar de un Niño nacido en Belén; pero no podían siquiera pensar que pudiera tener relación con la venida de los “Reyes, sabiendo que se trataba de padres pobres y sin importancia. Otros se burlaban de la credulidad de los Reyes. Conforme a los mensajes que traían los hombres de la ciudad, comprendieron que Herodes nada sabía del Niño. Como tampoco habían contado con encontrarse con el rey Herodes, se afligieron mucho más y se inquietaron sumamente, no sabiendo qué actitud tomar en presencia del rey ni qué iban a decirle. Con todo, a pesar de su tristeza, no perdieron el ánimo y se pusieron a rezar. Volvió el ánimo a su atribulado espíritu y se dijeron unos a otros: “Aquél que nos ha traído hasta aquí con tanta celeridad, por medio de la luz de la estrella, Ése mismo podrá guiarnos de nuevo hasta nuestras casas”. Al fin regresaron los mensajeros, y la caravana fue conducida a lo largo de los muros de la ciudad, haciéndola entrar por una puerta situada no lejos del Calvario. Los llevaron a un gran patio redondo rodeado de caballerizas, con alojamientos no lejos de la plaza del pescado, en cuya entrada encontraron algunos guardianes. Los animales fueron llevados a las caballerizas y los hombres se retiraron bajo cobertizos, junto a una fuente que había en medio del gran patio. Este patio, por uno de sus costados tocaba con una altura; por los otros estaba abierto, con árboles delante. 

Llegaron después unos empleados, quizás aduaneros, que de dos en dos inspeccionaron los equipajes de los viajeros con sus linternas. El palacio de Heredes estaba más arriba, no lejos de este edificio, y pude ver el camino que llevaba hasta él iluminado con linternas y faroles colocados sobre perchas. Heredes envió a un mensajero encargado de conducirle en secreto a su palacio al rey Teokeno. Eran las diez de la noche. Teokeno fue recibido en una sala del piso bajo por un cortesano de Herodes, que le interrogó sobre el objeto de su viaje. Teokeno dijo con simplicidad todo lo que se le preguntaba y rogó al hombre que preguntara al rey Herodes dónde había nacido el Niño, Rey de los Judíos, y dónde se hallaba, ya que habían visto su estrella y habían venido tras de ella. El cortesano llevó su informe a Herodes, que se turbó mucho al principio; pero disimulando su malcontento hizo responder que deseaba tener más datos relativos sobre ese suceso y que entre tanto instaba a los reyes a que descansasen, añadiendo que al día siguiente hablaría con ellos y les daría a conocer todo lo que lograse saber sobre el asunto. Volvió Teokeno y no pudo dar a sus compañeros noticias consoladoras; por otra parte, no se les había preparado nada para que pudiesen reposar y mandaron rehacer muchos fardos que habían sido abiertos. Durante aquella noche no pudieron descansar y algunos de ellos andaban de un lado a otro como buscando la estrella que los había guiado. Dentro de la ciudad de Jerusalén había gran quietud y silencio; pero en torno de los Reyes había agitación, y en el patio se tomaban y daban toda clase de informes. Los Reyes pensaban que Herodes lo sabía todo perfectamente, pero que trataba de ocultarles la verdad. Se celebraba una gran fiesta esa noche en el palacio de Herodes al tiempo de la visita de Teokeno, porque veía las salas iluminadas. Iban y venían toda clase de hombres y mujeres ataviadas sin decencia alguna. Las preguntas de Teokeno sobre el rey recién nacido turbaron el ánimo de Herodes, el cual llamó en seguida a su palacio a los príncipes, a los sacerdotes y a los escribas de la Ley. Los he visto acudir al palacio antes de la media noche con rollos escritos. Traían sus vestiduras sacerdotales, llevaban condecoraciones sobre el pecho y cinturones con letras bordadas. Había unos veinte de estos personajes en torno de Herodes, que preguntó dónde debía ser el lugar del nacimiento del Mesías. Los vi cómo abrían sus rollos y mostraban con el dedo pasajes de la Escritura: “Debe nacer en Belén de Judá, porque así está escrito en el profeta Miqueas. Y tú Belén, no eres la más mínima entre los príncipes de Judá, pues de ti ha de nacer el jefe que gobernará mi pueblo en Israel”. Después vi a Heredes con algunos de ellos paseando por la terraza del palacio, buscando inútilmente la estrella/de la que había hablado Teokeno. Se mostraba muy inquieto. Los sacerdotes y escribas le hicieron largos razonamientos diciendo que no debía hacer caso ni dar importancia a las palabras de los Reyes Magos, añadiendo que aquellas gentes son amigas de lo maravilloso y se imaginan siempre 'grandes fantasías con sus observaciones estelares. Decían que si algo hubiera habido en realidad se hubiera sabido en el Templo y en la ciudad santa, y que ellos no podrían haberlo ignorado.

LXI - Los Reyes Magos conducidos al palacio de Herodes

En esta mañana muy temprano Herodes hizo llevar al palacio, en secreto, a los Reyes. Fueron recibidos bajo una arcada y conducidos luego a una sala, donde he visto ramas verdes con flores en vasos y refrescos para beber. Después de algún tiempo apareció Herodes. Los Magos se inclinaron ante él y pasaron a interrogarle sobre el Rey de los Judíos recién nacido. Herodes ocultó su gran turbación y se mostró contento de la noticia. Vi que estaban con él algunos de los escribas. Herodes preguntó algunos detalles sobre lo que habían visto, y el Rey Mensor describió la última aparición que habían tenido antes de partir. Era, dijo, una Virgen y delante de ella un Niño, de cuyo costado derecho había brotado una rama luminosa; luego, sobre ésta había aparecido una torre con varias puertas. La torre se transformó en una gran ciudad, sobre la cual se manifestó el Niño con una corona, una espada y un cetro, como si fuese Rey. Después de esto se vieron ellos mismos, como también todos los reyes del mundo, postrados delante de ese Niño en acto de adoración; pues poseía un imperio delante del cual todos los demás imperios debían someterse; y así en esta forma describió lo que habían visto. Herodes les habló de una profecía que hablaba de algo parecido sobre Belén de Efrata; les dijo que fueran secretamente allá y cuando hubiesen encontrado al Niño volvieran a decirle el resultado, para que él también pudiera ir a adorarle. Los Reyes no tocaron los alimentos que se les había preparado y volvieron a su alojamiento. Era muy temprano, casi al amanecer, pues he visto todavía las linternas encendidas delante del palacio de Heredes. Heredes conferenció con ellos en secreto para que no se hiciera público el acontecimiento. Al aclarar del todo prepararon la partida. La gente que los había acompañado hasta Jerusalén se hallaba ya dispersa por la ciudad desde la víspera. El ánimo de Herodes estaba en aquellos días lleno de descontento e irritación. Al tiempo del nacimiento de Jesucristo se encontraba en su castillo, cerca de Jericó, y había ordenado hacía poco un cobarde asesinato. Había colocado en puestos altos del Templo a gente que le referían todo lo que allí se hablaba, para que denunciasen a los que se oponían a sus designios. Un hombre justo y honrado, alto empleado en el Templo, era el principal de los que consideraba él como su adversario. Herodes con fingimiento lo invitó a que fuera a verlo a Jericó y lo hizo atacar y asesinar en el camino, achacando ese crimen a algunos asaltantes. Algunos días después de esto fue a Jerusalén para tomar parte en la fiesta de la Dedicación del Templo, que tenía lugar el 25 del mes de Casleu y allí se encontró enredado en un asunto muy desagradable. Queriendo congraciarse con los judíos había mandado hacer una estatua o figura de cordero o más bien de cabrito, porque tenía cuernos, para que fuera colocada en la puerta que llevaba del patio de las mujeres al de las inmolaciones. Hizo esto de su propia iniciativa, pensando que los judíos se lo agradecerían; pero los sacerdotes se opusieron tenazmente a ello, aunque los amenazó con hacerles pagar una multa por su resistencia. Ellos replicaron que pagarían, pero que no toleraban esa imagen contraria a las prescripciones de la Ley. Herodes se irritó mucho y pretendió colocarla ocultamente; pero al llevarla un israelita muy celoso tomó la imagen y la arrojó al suelo, quebrándola en dos pedazos. Se promovió un gran tumulto y Herodes hizo encarcelar al hombre. Todo esto lo había irritado mucho y estaba arrepentido de haber ido a la fiesta; sus cortesanos trataban de distraerlo y divertirlo. En este estado de ánimo lo encontró la noticia del nacimiento de Cristo. En Judea hacía tiempo que hombres piadosos vivían, en la esperanza de que pronto había de llegar el Mesías y los sucesos acontecidos en el nacimiento del Niño se habían divulgado por medio de los pastores. Con todo, muchas personas importantes oían estas cosas como fábulas y vanas palabras y el mismo Herodes había oído hablar y enviado secretamente algunos hombres a tomar informes de lo que se decía. Estos emisarios estuvieron, en efecto, tres días después de haber nacido Jesús y luego de haber conversado con José, declararon, como hombres orgullosos, que todo era cosa sin importancia: que en la gruta no había más que una pobre familia de la cual no valía la pena que nadie se ocupara. El orgullo que los dominaba les había impedido interrogar seriamente a José desde un principio, tanto más que llevaban orden de proceder en el mayor secreto, sin llamar la atención. Cuando de pronto llegaron los Reyes Magos con su numeroso séquito, Herodes se llenó de nuevas inquietudes, ya que estos hombres venían de lejos y todo esto era más que rumores sin importancia. Como hablaran los Reyes con tanta convicción del Rey recién nacido, fingió Herodes deseos de ir a ofrecerle sus homenajes, lo cual alegró mucho a los Reyes, creyéndolo bien dispuesto. La ceguera del orgullo de los escribas no acabó de tranquilizarlo y el interés de conservar en secreto este asunto fue causa de la conducta que observó. No hizo objeciones a lo que decían los Reyes, no hizo perseguir en seguida al Niño para no exponerse a las críticas de un pueblo difícil de gobernar, y resolvió recabar por medio de ellos noticias más exactas para tomar luego las medidas del caso. Como los Reyes, advertidos por Dios, no volvieron a dar noticias, hizo explicar que la huida de los Reyes era consecuencia de la ilusión mentirosa que habían sufrido y que no se habían atrevido a comparecer de nuevo, porque estaban avergonzados del engaño en que habían caído y al que habían querido arrastrar a los demás. Mandaba a decir: “¿Qué razones podían tener para salir clandestinamente después de haber sido recibidos aquí en forma tan amistosa?...” De este modo Herodes trató de adormecer este asunto disponiendo que en Belén nadie se pusiese en relación con esa Familia, de la que se había hablado tanto, ni recoger los rumores e invenciones que se propalaban para extraviar los espíritus. Habiendo vuelto quince días más tarde la Sagrada Familia a Nazaret, se dejó pronto de hablar de cosas de las cuales la multitud no había tenido más que conocimientos vagos, y las gentes piadosas, por otro lado, llenas de esperanza, guardaban un discreto silencio. Cuando pareció que todo quedaba olvidado pensó entonces Herodes en deshacerse del Niño y supo que la Familia había dejado a Nazaret, llevándose al Niño. Lo hizo buscar durante bastante tiempo; pero habiendo perdido toda esperanza de encontrarlo, creció mayormente su inquietud y determinó ejecutar la medida extrema de la matanza de los niños. Tomó en esta ocasión todas sus medidas y envió tropas de antemano a los lugares donde podía temerse una sublevación. Creo que la matanza se hizo en siete lugares diferentes.

LXII - Viaje de los Reyes de Jerusalén a Belén

Veo la caravana de los Reyes junto a una puerta situada al Mediodía. Un grupo de hombres los acompañaba hasta un arroyo delante de la ciudad, y luego volvieron. No bien habían pasado el arroyo se detuvieron buscando con los ojos la estrella en el firmamento. Habiéndola visto prorrumpieron en exclamaciones de alegría y continuaron su marcha cantando sus melodías. La estrella no los llevaba en línea recta sino que se desviaba algo hacia el Oeste. Pasaron frente a una pequeña ciudad, que conozco muy bien; se detuvieron detrás de ella, y oraron mirando hacia el Mediodía, en un paraje ameno cerca de un caserío. En este lugar, delante de ellos, surgió un manantial de agua, que los llenó de contento. Bajando de sus cabalgaduras cavaron para esta fuente un pilón, rodeándolo de piedras, arena y césped. Durante varias horas se detuvieron allí dando de beber y alimentando a sus bestias. También tomaron su alimento, ya que en Jerusalén no habían podido descansar ni comer debido a las preocupaciones de la llegada. He visto más tarde que Jesucristo se detuvo varias veces junto a esta fuente en compañía de sus discípulos. La estrella, que brillaba en la noche como un globo de fuego, se parecía ahora más bien a la luna cuando se la ve de día; no era perfectamente redonda, sino que parecía recortada y a menudo estaba oculta entre las nubes. En el camino de Belén a Jerusalén había mucho movimiento de caminantes con equipajes y animales de carga. Eran personas que volvían quizás de Belén después de pagar los impuestos, o que iban a Jerusalén al mercado o para visitar el Templo. Esto sucedía en el camino principal; pero el sendero de los Reyes estaba solitario, y Dios los guiaba por allí sin duda para que pudieran llegar de noche a Belén y no llamar demasiado la atención. Se pusieron en camino cuando el sol estaba muy bajo; marchaban en el orden con que habían venido. Mensor, el más joven, iba delante; luego Sair, el cetrino, y por último, Teokeno, el blanco, por ser de más edad. Hoy, a la hora del crepúsculo, he visto a la caravana de los Reyes llegando a Belén, cerca de aquel edificio donde José y María se habían hecho inscribir y que había sido la casa solariega de la familia de David. Quedan sólo algunos restos de los muros del edificio que había pertenecido a los padres de José. Era una casa grande rodeada de otras menores, con un patio cerrado, delante del cual había una plaza con árboles y una fuente. Vi soldados romanos en esta plaza, porque la casa se había convertido en una oficina de impuestos. Al llegar la caravana cierto número de curiosos se agolpó en torno de los viajeros. La estrella había desaparecido de nuevo y esto inquietaba a los Reyes. Se acercaron algunos hombres dirigiéndoles preguntas. Ellos bajaron de sus cabalgaduras y desde la casa he visto que acudían empleados a su encuentro, llevando palmas en las manos y ofreciéndoles refrescos: era la costumbre de recibir a los extranjeros distinguidos. Yo pensaba para mí: “Son mucho más amables de lo que lo fueron con el pobre José; sólo porque éstos distribuían monedas de oro”. Les dijeron que el valle de los pastores era apropiado para levantar las carpas, y ellos quedaron algún tiempo indecisos. No les he oído preguntar nada del Rey y Niño recién nacido. Aún sabiendo que Belén era el lugar designado por las profecías, ellos, recordando lo que Herodes les había encargado, temían llamar la atención con sus preguntas. Poco después vieron brillar en el cielo un meteoro, sobre Belén: era semejante a la luna cuando aparece. Montaron en sus cabalgaduras, y costeando un foso y unos muros en ruina dieron la vuelta a Belén por el Mediodía y se dirigieron al Oriente, en dirección a la gruta del Pesebre, que abordaron por el costado de la llanura, donde los ángeles se habían aparecido a los pastores.

LXIII - La adoración de los Reyes Magos

Se apearon al llegar cerca de la gruta de la tumba de Maraña, en el valle, detrás de la gruta del Pesebre. Los criados desliaron muchos paquetes, levantaron una gran carpa e hicieron otros arreglos con la ayuda de algunos pastores que les señalaron los lugares más apropiados. Se encontraba ya en parte arreglado el campamento cuando los Reyes vieron la estrella aparecer brillante y muy clara sobre la colina del Pesebre, dirigiendo hacia la gruta sus rayos en línea recta. La estrella estaba muy crecida y derramaba mucha luz; por eso la miraban con grande asombro. No se veía casa alguna por la densa oscuridad, y la colina aparecía en forma de una muralla. De pronto vieron dentro de la luz la forma de un Niño resplandeciente y sintieron extraordinaria alegría. Todos procuraron manifestar su respeto y veneración. Los tres Reyes se dirigieron a la colina, hasta la puerta de la gruta. Mensor la abrió, y vio su interior lleno de luz celestial, y a la Virgen, en el fondo, sentada, teniendo al Niño tal como él y sus compañeros la habían contemplado en sus visiones. Volvió para contar a sus compañeros lo que había visto. En esto José salió de la gruta acompañado de un pastor anciano y fue a su encuentro. Los tres Reyes le dijeron con simplicidad que habían venido para adorar al Rey de los Judíos recién nacido, cuya estrella habían observado, y querían ofrecerle sus presentes. José los recibió con mucho afecto. El pastor anciano los acompañó hasta donde estaban los demás y les ayudó en los preparativos, juntamente con otros pastores allí presentes. Los Reyes se dispusieron para una ceremonia solemne. Les vi revestirse de mantos muy amplios y blancos, con una cola que tocaba el suelo. Brillaban con reflejos, como si fueran de seda natural; eran muy hermosos y flotaban en torno de sus personas. Eran las vestiduras para las ceremonias religiosas. En la cintura llevaban bolsas y cajas de oro colgadas de cadenillas, y cubríanlo todo con sus grandes mantos. Cada uno de los Reyes iba seguido por cuatro personas de su familia, además, de algunos criados de Mensor que llevaban una pequeña mesa, una carpeta con flecos y otros objetos. Los Reyes siguieron a José, y al llegar bajo el alero, delante de la gruta, cubrieron la mesa con la carpeta y cada uno de ellos ponía sobre ella las cajitas de oro y los recipientes que desprendían de su cintura. Así ofrecieron los presentes comunes a los tres. Mensor y los demás se quitaron las sandalias y José abrió la puerta de la gruta. Dos jóvenes del séquito de Mensor, que le precedían, tendieron una alfombra sobre el piso de la gruta, retirándose después hacia atrás, siguiéndoles otros dos con la mesita donde estaban colocados los presentes. Cuando estuvo delante de la Santísima Virgen, el rey Mensor depositó estos presentes a sus pies, con todo respeto, poniendo una rodilla en tierra. Detrás de Mensor estaban los cuatro de su familia, que se inclinaban con toda humildad y respeto. Mientras tanto Sair y Teokeno aguardaban atrás, cerca de la entrada de la gruta. Se adelantaron a su vez llenos de alegría y de emoción, envueltos en la gran luz que llenaba la gruta, a pesar de no haber allí otra luz que el que es Luz del mundo. María se hallaba como recostada sobre la alfombra, apoyada sobre un brazo, a la izquierda del Niño Jesús, el cual estaba acostado dentro de la gamella, cubierta con un lienzo y colocada sobre una tarima en el sitio donde había nacido. Cuando entraron los Reyes la Virgen se puso el velo, tomó al Niño en sus brazos, cubriéndolo con un velo amplio. El rey Mensor se arrodilló y ofreciendo los dones pronunció tiernas palabras, cruzó las manos sobre el pecho, y con la cabeza descubierta e inclinada, rindió homenaje al Niño. Entre tanto María había descubierto un poco la parte superior del Niño, quien miraba con semblante amable desde el centro del velo que lo envolvía. María sostenía su cabecita con un brazo y lo rodeaba con el otro. El Niño tenía sus manecitas juntas sobre el pecho y las tendía graciosamente a su alrededor. ¡Oh, qué felices se sentían aquellos hombres venidos del Oriente para adorar al Niño Rey! Viendo esto decía entre mí: “Sus corazones son puros y sin mancha; están llenos de ternura y de inocencia como los corazones de los niños inocentes y piadosos. No se ve en ellos nada de violento, a pesar de estar llenos del fuego del amor”. Yo pensaba: “Estoy muerta; no soy más que un espíritu: de otro modo no podría ver estas cosas que ya no existen, y que, sin embargo, existen en este momento. Pero esto no existe en el tiempo, porque en Dios no hay tiempo: en Dios todo es presente. Yo debo estar muerta; no debo ser más que un espíritu”. Mientras pensaba estas cosas, oí una voz que me dijo: “¿Qué puede importarte todo esto que piensas?... Contempla y alaba a Dios, que es Eterno, y en Quien todo es eterno”. Vi que el rey Mensor sacaba de una bolsa, colgada de la cintura, un puñado de barritas compactas del tamaño de un dedo, pesadas, afiladas en la extremidad, que brillaban como oro. Era su obsequio. Lo colocó humildemente sobre las rodillas de María, al lado del Niño Jesús. María tomó el regalo con un agradecimiento lleno de sencillez y de gracia, y lo cubrió con el extremo de su manto. Mensor ofrecía las pequeñas barras de oro virgen, porque era sincero y caritativo, buscando la verdad con ardor constante e inquebrantable. Después se retiró, retrocediendo, con sus cuatro acompañantes; mientras Sair, el rey cetrino, se adelantaba con los suyos y se arrodillaba con profunda humildad, ofreciendo su presente con expresiones muy conmovedoras. Era un recipiente de incienso, lleno de pequeños granos resinosos, de color verde, que puso sobre la mesa, delante del Niño Jesús. Sair ofreció incienso porque era un hombre que se conformaba respetuosamente con la voluntad de Dios, de todo corazón y seguía esta voluntad con amor. Se quedó largo rato arrodillado, con gran fervor. Se retiró y se adelantó Teokeno, el mayor de los tres, ya de mucha edad. Sus miembros algo endurecidos no le permitían arrodillarse: permaneció de pie, profundamente inclinado, y puso sobre la mesa un vaso de oro que tenía una hermosa planta verde. Era un arbusto precioso, de tallo recto, con pequeñas ramitas crespas coronadas de hermosas flores blancas: la planta de la mirra. Ofreció la mirra por ser el símbolo de la mortificación y de la victoria sobre las pasiones, pues este excelente hombre había sostenido lucha constante contra la idolatría, la poligamia y las costumbres estragadas de sus compatriotas. Lleno de emoción estuvo largo tiempo con sus cuatro acompañantes ante el Niño Jesús. Yo tenía lástima por los demás que estaban fuera de la gruta esperando turno para ver al Niño. Las frases que decían los Reyes y sus acompañantes estaban llenas de simplicidad y fervor. En el momento de hincarse y ofrecer sus dones decían más o menos lo siguiente: “Hemos visto su estrella; sabemos que Él es el Rey de los Reyes; venimos a adorarle, a ofrecerle nuestros homenajes y nuestros regalos”. Estaban como fuera de sí, y en sus simples e inocentes plegarias encomendaban al Niño Jesús sus propias personas, sus familias, el país, los bienes y todo lo que tenía para ellos algún valor sobre la tierra. Le ofrecían sus corazones, sus almas, sus pensamientos y todas sus acciones. Pedían inteligencia clara, virtud, felicidad, paz y amor. Se mostraban llenos de amor y derramaban lágrimas de alegría, que caían sobre sus mejillas y sus barbas. Se sentían plenamente felices. Habían llegado hasta aquella estrella, hacia la cual desde miles de años sus antepasados habían dirigido sus miradas y sus ansias con un deseo tan constante. Había en ellos toda la alegría de la Promesa realizada después de tan largos siglos de espera. María aceptó los presentes con actitud de humilde acción de gracias. Al principio no decía nada: sólo expresaba su reconocimiento con un simple movimiento de cabeza, bajo el velo. El cuerpecito del Niño brillaba bajo los pliegues del manto de María. Después la Virgen dijo palabras humildes y llenas de gracia a cada uno de los Reyes, y echó su velo un tanto hacia atrás. Aquí recibí una lección muy útil. Yo pensaba: “¡Con qué dulce y amable gratitud recibe María cada regalo! Ella, que no tiene necesidad de nada, que tiene a Jesús, recibe los dones con humildad. Yo también recibiré con gratitud todos los regalos que me hagan en lo futuro”. ¡Cuánta bondad hay en María y en José! No guardaban casi nada para ellos, todo lo distribuían entre los pobres.

LXIV - La adoración de los servidores de los Reyes

Terminada la adoración del Niño, los Reyes se volvieron a sus carpas con sus acompañantes. Los criados y servidores se dispusieron a entrar en la gruta. Habían descargado los animales, levantado las tiendas, ordenado todo; esperaban ahora pacientemente delante de la puerta con mucha humildad. Eran más de treinta; había algunos niños que llevaban apenas unos paños en la cintura y un manto. Los servidores entraban de cinco en cinco en compañía de un personaje principal, al cual servían; se arrodillaban delante del Niño y lo adoraban en silencio, Al final entraron todos los niños, que adoraron al Niño Jesús con su alegría inocente. Los criados no permanecieron mucho tiempo en la gruta, porque los Reyes volvieron a hacer otra entrada más solemne. Se habían revestido con mantos largos y flotantes, llevando en las manos incensarios. Con gran respeto incensaron al Niño, a la Madre, a José y a toda la gruta del Pesebre. Después de haberse inclinado profundamente, se retiraron. Esta era la forma de adoración que tenía la gente de ese país. Durante todo este tiempo María y José se hallaban llenos de dulce alegría. Nunca los había visto así: derramaban a menudo lágrimas de contento, pues los consolaba inmensamente al ver los honores que rendían los Reyes al Niño Jesús, a quien ellos tenían tan pobremente alojado, y cuya suprema dignidad conocían en sus corazones. Se alegraban de que la divina Providencia, no obstante la ceguera de los hombres, había dispuesto y preparado para el Niño de la Promesa lo que ellos no podían darle, enviando desde lejanas tierras a los que le rendían la adoración debida a su dignidad, cumplida por los poderosos de la tierra con tan santa munificencia. Adoraban al Niño Jesús juntamente con los santos Reyes y se alegraban de los homenajes ofrecidos al Niño Dios. Las tiendas de los visitantes estaban levantadas en el valle, situado detrás de la gruta del Pesebre hasta la gruta de Maraha. Los animales estaban atados a estacas enfiladas, separados por medio de cuerdas. Cerca de la carpa más grande, al lado de la colina del Pesebre, había un espacio cubierto con esteras. Allí habían dejado algo de los equipajes, porque la mayor parte fue guardada en la gruta de la tumba de Maraña. Las estrellas lucían cuando “terminaron todos de pasar a la gruta de la adoración. Los Reyes se reunieron en círculo junto al terebinto que se alzaba sobre la tumba de Maraña, y allí, en presencia de las estrellas, entonaron algunos de sus cantos solemnes. ¡Es imposible decir la impresión que causaban estos cantos tan hermosos en el silencio del valle, aquella noche! Durante tantos siglos los antepasados de estos Reyes habían mirado las estrellas, rezado, cantado, y ahora las ansias de tantos corazones había tenido su cumplimiento. Cantaban llenos de exaltación y de santa alegría. Mientras tanto José, con la ayuda de dos ancianos pastores, había preparado una frugal comida en la tienda de los Reyes. Trajeron pan, fruta, panales de miel, algunas hierbas y vasos de bálsamo; pusieron todo sobre una mesita baja cubierta con un mantel. José habíase procurado todas estas cosas desde la mañana, para recibir a los Reyes, cuya venida ya esperaba, porque la había anunciado de antemano la Virgen Santísima. Cuando los Reyes volvieron a su carpa, vi que José los recibía muy cordialmente y les rogaba que, siendo ellos los huéspedes, se dignaran aceptar la sencilla comida que les ofrecía. Se colocó junto a ellos y dieron principio a la comida. José no mostraba timidez alguna; pero estaba tan contento que derramaba lágrimas de pura alegría. Cuando vi esto pensé en mi difunto padre, que era un pobre campesino, el cual en ocasión de mi toma de hábito se vio en la ocasión de sentarse a la mesa con muchas personas distinguidas. En su sencillez y humildad había sentido al principio mucho temor; luego se puso tan contento que lloró de alegría: sin pretenderlo, ocupó el primer lugar en la fiesta. Después de aquella pequeña comida José se retiró. Algunas personas más importantes se fueron a una posada de Belén, y los demás se echaron sobre sus lechos tendidos formando círculo bajo la tienda grande, y allí descansaron de sus fatigas. José, vuelto a la gruta, puso todos los regalos a la derecha del Pesebre, en un rincón, donde había levantado un tabique que ocultaba lo que había detrás. La criada de Ana que habíase quedado después de la partida de su ama, se mantuvo oculta en la gruta lateral durante todo el tiempo de la ceremonia, y no volvió a aparecer hasta que no se hubieron marchado todos. Era una mujer inteligente, de espíritu muy reposado. No he visto ni a la Santa Familia ni a esta mujer mirar con satisfacción mundana los regalos de los Reyes: todo fue aceptado con reconocimiento humilde, y casi en seguida repartido caritativamente entre los necesitados. Esta noche hubo bastante agitación con motivo de la llegada de la caravana a la casa donde se pagaba el impuesto. Hubo más tarde muchas idas y venidas a la ciudad, porque los pastores, que habían seguido el cortejo, regresaban a sus lugares. También he visto que mientras los Reyes, llenos de júbilo, adoraban al Niño y ofrecían sus presentes en la gruta del Pesebre, algunos judíos rondaban por los alrededores, espiando desde cierta distancia, murmurando y conferenciando en voz baja. Más tarde volví a verlos yendo y viniendo en Belén y dando informes. He llorado por estos desgraciados. Sufro viendo la maldad de estas personas que entonces como también ahora se ponen a observar y a murmurar, cuando Dios se acerca a los hombres, y luego propalan mentiras, fruto de malicia y perversidad. ¡Oh, cómo me parecían aquellos hombres dignos de compasión! Tenían la salvación entre ellos y la rechazaban, en tanto que estos Reyes, guiados por su fe sincera en la Promesa, habían venido desde tan lejos para buscar la salvación. En Jerusalén he visto hoy a Herodes en compañía de algunos escribas leyendo rollos y hablando de lo que habían contado los Reyes. Después, todo entró de nuevo en calma como si hubiese interés en hacer silencio en torno de este asunto.

LXV - Nueva visita de los Reyes Magos

Hoy, de mañana, he visto a los Reyes Magos y a otras personas de su séquito que visitaban sucesivamente a la Sagrada Familia. Los vi también durante el día junto a sus campamentos y bestias de carga, ocupados en diversas distribuciones. Como estaban llenos de alegría y se sentían felices, repartían muchos regalos. He entendido que era costumbre entonces hacerlos en ocasión de acontecimientos felices. Los pastores que habían ayudado a. los Reyes recibieron valiosos regalos, como también muchos pobres. Vi que ponían chales y paños sobre los hombros de algunas viejecitas que habían llegado hasta el lugar. Algunas personas del séquito de los Reyes deseaban quedarse en el valle de los pastores para vivir con ellos. Hicieron conocer su deseo a los Reyes, los cuales no sólo les dieron permiso sino que los colmaron de regalos, proveyéndoles de colchas, vestidos, oro en grano, y dejándoles los asnos en que habían venido montados. Cuando vi que los Reyes distribuían tantos trozos de pan, yo me preguntaba de dónde podían haberlo sacado, y recordé que los había visto, en los lugares donde hacían campamento, preparar, con la provisión de harina que traían, panecillos chatos como galletas, en moldes y amontonarlos dentro de cajas de cuero muy livianas, que cargaban sobre sus bestias. Han llegado muchas personas de Belén que, bajo diversos pretextos, rodeaban a los Reyes para obtener obsequios. Por la noche volvieron los Reyes para despedirse. Apareció primero Mensor. María le puso al Niño en los brazos, que el rey recibió llorando de alegría. Luego acercáronse los otros dos reyes, derramando lágrimas. Trajeron muchos regalos a la Sagrada Familia: piezas de telas diversas, entre las cuales algunas parecían de seda sin teñir, y otras de color rojo o con diversas flores. Dejaron muy hermosas colchas. Dejaron sus grandes y amplios mantos de color amarillo pálido, tan livianos que al menor viento eran agitados: parecían hechos de lana extremadamente fina. Traían varias copas, unas dentro de otras; cajas llenas de granos, y en un canasto, tiestos donde había hermosos ramos de una planta verde, con hermosas flores blancas: eran plantas de mirra. Los tiestos estaban colocados unos encima de otros dentro del canasto. Dejaron a José unos jaulones llenos de pájaros, que habían traído en cantidad sobre sus dromedarios, para su alimento durante el viaje. Al momento de despedirse de María y del Niño, derramaron abundantes lágrimas. María estaba de pie junto a ellos en el momento de la despedida. Llevaba en brazos al Niño envuelto en su velo, y dio algunos pasos para acompañar a los Reyes hasta la puerta de la gruta. Se detuvo en silencio, y para dejar un recuerdo a aquellos hombres tan buenos quitóse el gran velo que tenía sobre la cabeza, que era de tejido amarillo y con el cual envolvía a Jesús, y lo puso en manos de Mensor. Los Reyes recibieron el regalo inclinándose profundamente. Una alegría llena de respeto los embargó cuando vieron a María sin velo, teniendo al Niño en brazos. ¡Cuan dulces lágrimas derramaron al dejar la gruta! El velo fue para ellos desde entonces la reliquia más preciada que poseyeran. La Santísima Virgen recibía los dones, pero no parecía darles importancia alguna, aunque en su humildad encantadora mostraba un profundo agradecimiento a la persona que hacía el regalo. En todos estos homenajes no he visto en María ningún acto o sentimiento de complacencia para consigo misma. Sólo por amor al Niño Jesús y por compasión a San José se dejó llevar de la natural esperanza de que en adelante el Niño Jesús y José encontrarían en Belén más simpatía que antes y que ya no serían tratados con tanto desprecio como lo fueron a su llegada. La tristeza y la inquietud de José la habían afligido en extremo. Cuando volvieron los Reyes a despedirse ya estaba la lámpara encendida en la gruta. Todo estaba oscuro afuera. Los Reyes se fueron en seguida con sus acompañantes y se reunieron debajo del terebinto, sobre la tumba de Maraña, para celebrar allí, como en la víspera, algunas ceremonias de su culto. Debajo del árbol habían encendido una lámpara, y al aparecer las estrellas comenzaron a rezar sus preces y a entonar melodiosos cantos, produciendo un efecto muy agradable en ese coro las voces de los niños. Después se dirigieron a la carpa donde José había preparado una modesta comida. Concluida ésta, algunos se volvieron a la posada de Belén y otros descansaron bajo sus carpas.

LXVI - El Ángel avisa a los Reyes los designios de Herodes

A medianoche tuve una visión. Vi a los Reyes descansando bajo su carpa sobre colchas tendidas en el suelo, y junto a ellos vi a un joven resplandeciente: un ángel los despertaba diciéndoles que debían partir de inmediato, sin pasar por Jerusalén, sino a través del desierto, costeando las orillas del Mar Muerto. Los Reyes se levantaron de sus lechos y todo el séquito estuvo de pie en poco tiempo. Uno de ellos fue al Pesebre a despertar a José, quien corrió a Belén para avisar a los que allí se hospedaban; pero los encontró por el camino, porque habían tenido la misma aparición. Plegaron la carpa, cargaron los animales con el equipaje, y todo fue enfardado y preparado con asombrosa rapidez. Mientras los Reyes se despedían en forma sumamente conmovedora de San José, delante de la gruta del Pesebre, una parte del séquito ya partía en grupos separados para tomar la delantera en dirección al Mediodía, para costear el Mar Muerto a través del desierto de Engaddi. Mucho instaron los Reyes a la Sagrada Familia de que partiesen con ellos, diciendo que un gran peligro los amenazaba, y rogaron a María que por lo menos se ocultase con el pequeño Jesús para que no sufriesen molestias por causa de ellos mismos. Lloraban como niños: abrazando a José decían palabras muy conmovedoras. Montando sobre sus cabalgaduras, ligeramente cargadas, se alejaron por el desierto, he visto al ángel a su lado indicándoles el camino, y pronto desaparecieron de la vista. Siguieron separados, unos de otros, como un cuarto de legua; luego en dirección al Oriente, por espacio de una legua, y finalmente torcieron hacia el Mediodía. He visto que pasaron por una región que Jesús atravesó más tarde al volver de Egipto en el tercer año de su predicación. El aviso del ángel a los Reyes había llegado a tiempo, pues las autoridades de Belén abrigaban la determinación de prenderlos hoy mismo, con el pretexto de que perturbaban el orden público, de encerrarlos en las profundas mazmorras que existían debajo de la sinagoga y acusarlos después ante el rey Heredes. No sé si obraban así por una orden secreta de Herodes o si lo hacían por exceso de celo ellos mismos. Cuando se conoció esta mañana la huida de los Reyes, en el valle tranquilo y solitario donde habían acampado, los viajeros se encontraban ya cerca del desierto de Engaddi. En el valle no quedaban más que los rastros de las pisadas de los animales y algunas estacas que habían servido para levantar las tiendas. La aparición de los Reyes había causado gran impresión en Belén y muchos se arrepentían de no haber hospedado a José. Otros hablaban de los Reyes como de aventureros que se dejaban llevar por imaginaciones extrañas. Había quienes creían, en cambio, encontrarles alguna relación con los relatos de los pastores acerca de la aparición de los ángeles. Todas estas cosas determinaron a las autoridades de Belén, quizás por instigación de Herodes, a tomar medidas. He visto reunidos a todos los habitantes de la ciudad por una convocatoria en el centro de una plaza de la ciudad, donde había un pozo rodeado de árboles delante de una casa grande, a la cual se subía por escalones. Precisamente desde esos escalones fue leída una especie de proclama, donde se declamaba contra las cosas supersticiosas y se prohibía ir a la morada de la gente que propalaba semejantes rumores. Cuando la muchedumbre se hubo retirado, vi a José acudir a esa casa, donde había sido llamado, y vi que fue interrogado por unos ancianos judíos. Lo he visto volver al Pesebre y retornar ante el tribunal de ancianos. La segunda vez llevaba un poco, del oro que le habían dado los Reyes, y lo entregó a esos hombres, que luego lo dejaron en paz. Por eso me pareció que todo este interrogatorio no tuvo otro objeto que el de arrancarle un puñado de oro. Las autoridades habían hecho poner un tronco de árbol atravesado para obstruir el camino que llevaba a los alrededores del Pesebre. Este camino no salía de la ciudad sino que comenzaba en la plaza donde la Virgen se había detenido bajo el árbol grande, salvando una muralla. Dejaron un centinela en una choza junto al árbol y pusieron unos hilos sobre el camino, que hacían tocar una campanilla que estaba en la cabaña de aquél, que les permitiría detener a quien intentase pasar. Por la tarde vi un grupo de dieciséis soldados de Herodes hablando con José. Habían sido enviados allí por causa de los tres Reyes corno si fuesen perturbadores de la tranquilidad pública. No hallaron más que silencio y paz en todas partes, y en la gruta no vieron más que una pobre familia. Como por otra parte tenían orden de no hacer nada que llamara la atención, regresaron como habían venido, informando de lo que habían podido ver. José había llevado ya los regalos de los Reyes y demás cosas que habían dejado antes de su partida, guardándolos en la gruta de Maraña y en otras cavernas escondidas en la colina del Pesebre. Las cuevas existían desde los tiempos del patriarca Jacob. En aquella época en que sólo había allí algunas cabañas en la que es hoy plaza de Belén, Jacob había levantado su tienda sobre la colina del Pesebre.
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Estos son dos materiales que muestran el magisterio de dos Papas sobre la Epifanía.

El texto de Juan Pablo II de 1989 se refiere a los misterios de la Maternidad Divina y a los reyes Magos.

El texto de Benedicto XVI de 2006 pone énfasis en la Luz de Cristo para concluir en la dimensión misionera…




AUDIENCIA GENERAL DE JUAN PABLO II
Miércoles 4 de enero de 1989

Queridos hermanos y hermanas:

El designio salvífico de Dios se manifiesta, durante el período navideño que estamos viviendo intensamente, con una cadena de festividades litúrgicas muy idóneaspara presentarnos a lo largo de pocos días una amplia visión de conjunto. De la contemplación del Hijo de Dios, que se hizo Niño por nosotros en la gruta de Belén, pasamos a través del modelo inalcanzable de la Sagrada Familia, y así sucesivamente hasta llegar al acontecimiento del Bautismo del Señor, al comienzo de su vida pública.

La audiencia general de este miércoles cae en medio de dos festividades características: La Maternidad divina de María, y la Epifanía. Son dos misterios altamente significativos, que tienen entre ellos una profunda vinculación, sobre la cual hay que reflexionar.

2. El término “epifanía” significa manifestación: en ella se celebra la primera manifestación al mundo pagano del Salvador recién nacido.

En la historia de la Iglesia, la Epifanía aparece como una de las fiestas más antiguas, con vestigios ya en el siglo II, y es vivida como el día “teofánico” por excelencia, “dies sanctus”. En los primeros tiempos, la celebración estuvo sobre todo vinculada al recuerdo del Bautismo del Señor, cuando el Padre celestial dio testimonio público de su Hijo en la tierra, invitando a todos a escuchar su Palabra. Pero muy pronto prevaleció la visita de los Magos, en los cuales se reconocen los representantes de los pueblos, llamados a conocer a Cristo desde fuera de la comunidad de Israel.

San Agustín, testigo atento de la tradición eclesial, explica sus razones de alcance universal afirmando que los Magos, primeros paganos en conocer al Redentor,merecieron significar la salvación de todas las gentes (cf. Hom. 203). Y así, en el arte cristiano primitivo, la escena fascinante de hombres doctos, ricos y poderosos, que hablan venido de lejos para arrodillarse ante el Niño, mereció el honor de ser la más representada de entre los acontecimientos de la infancia de Jesús.

Más tarde, en la misma festividad, se empezó a celebrar también la teofanía de las Bodas de Caná, cuando Jesús, al realizar su primer milagro, se manifestó públicamente como Dios. Muchas son, pues, las epifanías, porque son varios los caminos por los que Dios se manifiesta a los hombres. Hoy quiero subrayar cómo una de ellas, más aún, la que es fundamento de todas las demás, es la Maternidad de María.

3. En la antiquísima profesión de fe, llamada “Símbolo Apostólico”, el cristiano proclama que Jesús nació “de” la Virgen María. En este artículo del “Credo” están contenidas dos Verdades esenciales del Evangelio.

La primera es que Dios nació de una Mujer (Gál 4, 4). Él quiso ser concebido, permanecer nueve meses en el seno de la Madre y nacer de Ella de modo virginal. Todo esto indica claramente que la Maternidad de María entra como parte integrante en el misterio de Cristo para el plan divino de salvación.

La segunda es que la concepción de Jesús en el seno de María sucedió por obra del Espíritu Santo, es decir, sin colaboración de padre humano. “No conozco varón” (Lc 1, 34), puntualiza María al enviado del Señor, y el arcángel le asegura que nada hay imposible para Dios (Lc 1, 37). María es el único origen humano del Verbo Encarnado.

4. En este contexto dogmático es fácil ver cómo la Maternidad de María constituye una epifanía nueva y totalmente característica de Dios en el mundo.

En efecto, la misma opción de virginidad perpetua que hizo María antes de la Anunciación, tiene ya un valor “epifánico” como llamada a las realidades escatológicas, que están más allá de los horizontes de la vida terrena. Pues esa opción indica una voluntad decidida de consagración total a Dios y a su amor, capaz por si solo de apagar plenamente las exigencias del corazón humano. Y el hecho de la concepción del Hijo, que sucede fuera del contexto de las leyes biológicas naturales, es otra manifestación de la presencia activa de Dios. Finalmente, el alegre suceso del nacimiento de Jesús constituye el culmen de la revelación de Dios al mundo en María y por medio de María.

Es significativo que el Evangelio ponga también a la Virgen en el centro de la visita de los Magos, cuando dice que ellos “entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre y, postrándose, lo adoraron” (Mt 2, 11).

A la luz de la fe, la Maternidad de la Virgen aparece de este modo como signo elocuente de la divinidad de Jesús, que se hace hombre en el seno de una Mujer, sin renunciar a la personalidad de Hijo de Dios. Ya los Santos Padres, como San Juan Damasceno, habían hecho notar que la Maternidad de la Santa Virgen de Nazaret contiene en sí todo el misterio de la salvación, que es puro don proveniente de Dios.

María es la Theotokos, como proclamó el Concilio de Éfeso, pues en su seno virginal se hizo carne el Verbo para revelarse al mundo. Ella es el lugar privilegiado escogido por Dios para hacerse visiblemente presente entre los hombres.

Al mirar a la Virgen Santísima estos días de Navidad, cada uno ha de sentir un interés más vivo en acoger, como Ella, a Cristo en su vida, para convertirse luego en su portador al mundo. Cada uno ha de esforzarse, dentro de su familia y en su ambiente de trabajo, por ser una pequeña, pero luminosa, “epifanía de Cristo”.

Este es el deseo que dirijo a todos vosotros, amadísimos, en esta primera audiencia general del año nuevo.




LA EPIFANÍA DE DIOS Y LA VIRGEN MARÍA DE BENEDICTO XVI


Homilía en la Santa Misa de la Solemnidad de la Epifanía del Señor. 6 de enero de 2006

Queridos hermanos y hermanas:

La luz que en Navidad brilló en la noche iluminando la gruta de Belén, donde están en silenciosa adoración María, José y los pastores, hoy resplandece y se manifiesta a todos.

La Epifanía es el misterio de luz, simbólicamente indicado por la estrella que guió en su viaje a los Magos. Ahora bien, el verdadero manantial luminoso, el “Sol que surge de lo alto» (Lucas, 1, 78), es Cristo. En el misterio de la Navidad, la luz de Cristo se irradia sobre la tierra, como si se difundiera en círculos concéntricos. Ante todo, sobre la Sagrada Familia de Nazaret: la Virgen María y José quedan iluminados por la divina presencia del Niño Jesús, manifestándose después esta luz del Redentor a los pastores de Belén, los cuales, informados por el ángel, acuden inmediatamente a la gruta y encuentran el «signo» que se les había preanunciado: un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre (Cf. Lucas 2, 12). Los pastores, junto a María y José, representan ese «resto de Israel», los pobres, los «anawim», a quienes se les anuncia la Buena Nueva. Por último, este fulgor de Cristo, alcaza también a los Magos, que constituyen las primicias de los pueblos paganos. Quedan ensombrecidos los palacios del poder de Jerusalén, adonde la noticia del nacimiento del Mesías llega, paradójicamente, a través de los Magos, sin que suscite felicidad, sino más bien temor y reacciones hostiles. Misterioso designio divino: «Vino la Luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la Luz, porque sus obras eran malas» (Juan 3,19).

¿Pero qué es esta Luz? ¿Es sólo una sugerente metáfora o a esta imagen le corresponde una realidad? El apóstol Juan escribe en su primera carta: «Dios es Luz, en Él no hay tiniebla alguna» (1 Jn 1,5); y a más adelante añade: «Dios es Amor». Estas dos afirmaciones, unidas, nos ayudan a comprender mejor: la Luz, que aparece en Navidad, y que hoy se manifiesta a las gentes es el Amor de Dios, revelado en la Persona del Verbo Encarnado. Atraídos por esta Luz, vienen los Magos de Oriente.

En el misterio de la Epifanía, por tanto, junto a un movimiento de irradiación hacia el exterior, se manifiesta un movimiento de atracción hacia el centro, que lleva a su cumplimiento el movimiento ya inscrito en la Antigua Alianza. El manantial de este dinamismo es Dios, uno en su sustancia y trino en las personas, que atrae todo y a todos hacia sí. La Persona encarnada del Verbo se presenta como principio de recapitulación universal (Cf. Efesios 1, 9-10). Él es la meta final de la historia, el punto de llegada de un «éxodo», de un providencial camino de Redención, que culmina con su Muerte y Resurrección. Por este motivo, en la Solemnidad de la Epifanía, la liturgia prevé el llamado «Anuncio de Pascua»: el año litúrgico, de hecho, resume toda la historia de la salvación, en cuyo centro está «el Triduo del Señor Crucificado, Sepultado y Resucitado».

En la liturgia del Tiempo de Navidad se recurre a menudo, como estribillo, a un versículo del Salmo 97: «El Señor ha manifestado su salvación, a los ojos de los pueblos ha revelado su justicia» (v, 2). Son palabras que la Iglesia utiliza para subrayar la dimensión de «epifanía» de la Encarnación: el momento en el que el Hijo de Dios se hace hombre, entra en la historia, es el momento culminante de la autorrevelación de Dios a Israel y a todas las gentes. En el Niño de Belén, Dios se ha revelado con la humildad de la «forma humana», con la «condición de siervo», es más, de crucificado (Cf. Filipenses 2, 6-8). Es la paradoja cristiana. Este escondimiento constituye precisamente la más elocuente «manifestación» de Dios: la humildad, la pobreza, la misma ignominia de la Pasión, nos permiten saber cómo es Dios verdaderamente. El Rostro del Hijo revela fielmente al del Padre. Por este motivo, el misterio de la Navidad es, por así decir, todo una «epifanía». La manifestación a los Magos no añade nada ajeno al designio de Dios, sino que desvela una dimensión perenne y constitutiva, es decir: «que los gentiles sois coherederos, miembros del mismo Cuerpo y partícipes de la misma Promesa en Cristo por medio del Evangelio» (Ef. 3, 6).

Si se analiza superficialmente, la fidelidad de Dios a Israel y su manifestación a las gentes podrían parecer aspectos divergentes; en realidad son las dos caras de una misma moneda. De hecho, según las Escrituras, al ser fiel al pacto de amor con el pueblo de Israel, Dios revela su gloria también a los demás pueblos. «Gracia y fidelidad» (Salmo 88, 2), «Misericordia y verdad» (Salmo 84, 11) son el contenido de la gloria de Dios, son su «nombre», destinado a ser conocido y santificado por los hombres de toda lengua y nación. Pero este «contenido» es inseparable del «método» que Dios eligió para revelarse: la fidelidad absoluta a la alianza, que alcanza su cumbre en Cristo. El Señor Jesús es al mismo tiempo y de manera inseparable «Luz para iluminar a las gentes y gloria del pueblo de Israel» (Lucas 2,32), como exclamará el anciano Simeón, inspirado por Dios, al tomar al Niño entre sus brazos, cuando los padres lo presentaron en el templo. La luz que ilumina a las gentes, la luz de la Epifanía, emana de la gloria de Israel, la gloria del Mesías, nacido según las Escrituras, en Belén, «ciudad de David» (Cf. Lucas, 2, 4). Los Magos adoraron a un simple Niño en brazos de su Madre, María, porque en Él reconocieron el manantial de la doble luz que les había guiado: la luz de la estrella, y la luz de las Escrituras. Reconocieron en Él, al Rey de los judíos, gloria de Israel, pero también, al Rey de todas las gentes.

En el contexto de la Epifanía se manifiesta también el misterio de la Iglesia y su dimensión misionera. Está llamada a hacer resplandecer en el mundo la luz de Cristo, reflejándola en sí misma como la luna refleja la luz del sol. En la Iglesia, se han cumplido las antiguas profecías referidas a la ciudad santa, Jerusalén, como es el caso de la estupenda profecía de Isaías que acabamos de escuchar: «¡Arriba, resplandece, que ha llegado tu luz…! Caminarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu alborada» (Isaías 60, 1-3). Es lo que tendrán que hacer los discípulos de Cristo: habiendo aprendido de Él a vivir con el estilo de las Bienaventuranzas, tendrán que atraer, a través del testimonio del amor, a todos los hombres a Dios. «Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5, 16). Escuchando estas palabras de Jesús, nosotros, miembros de la Iglesia tenemos que experimentar toda la insuficiencia de nuestra condición humana, marcada por el pecado.

La Iglesia es santa, pero está formada por hombres y mujeres con sus limitaciones y sus errores. Cristo, sólo Él, al darnos el Espíritu Santo, puede transformar nuestra miseria y renovarnos constantemente. Es Él la luz de las gentes, «Lumen Gentium», que ha querido iluminar el mundo a través de su Iglesia (Cf. Concilio Vaticano II, Constitución «Lumen Gentium», 1).

«¿Cómo podrá suceder esto?» nos preguntamos también nosotros con las palabras que la Virgen dirigió al arcángel Gabriel. Pues, es justo Ella, la Madre de Cristo y de la Iglesia, quien nos da la respuesta: con su ejemplo de disponibilidad total a la Voluntad de Dios –«fiat mihi secundum verbum tuum» [He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra] (Lucas 1, 38)–, nos enseña a ser «epifanía» del Señor, con la apertura del corazón a la fuerza de la gracia y con la adhesión a la palabra de su Hijo, Luz del mundo y meta final de la historia.”.






[1] Originario de Arabia, según Emmerick: “He visto que Melquisedec edificó un castillo cerca de Salén. Era más bien una serie de tiendas, con galería en torno y escaleras, semejante al castillo que vi en el país del rey Mensor, en Arabia.”


[2] Según la tradición San Saturnino predicó en el país de los Medos. La vidente vio que los Reyes pasaban el día del santo, de quien conservaba una reliquia.


[3] El célebre cristólogo Sepp acepta esta etimología: dice que el primer nombre es índico; el segundo, persa, y el tercero, árabe.


[4] En el diccionario de Franke se lee: Acaiacula, fortaleza sobre las islas del Eufrates, en la Mesopotamia.


[5] San Jerónimo menciona el pueblo de Metán, cerca del Arnón.







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