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lunes, 16 de mayo de 2016

De abortista a provida: Patricia Sandoval


Abortó tres veces, trabajó en un abortorio y ahora es activista provida.
Escucha el testimonio en primera persona:
https://youtu.be/5X_EYT-cmss

Patricia Sandoval ahora es activista provida, defiende al niño no nacido contando su propia historia de errores y de perdón. Abortó en tres ocasiones, trabajó para Planned Parenthood, y el síndrome post aborto la sumió en una espiral autodestructiva de consumo de drogas y relaciones dependientes.

Según explica Patricia Sandoval a ACI Prensa en el colegio le hablaban de anticonceptivos y de sexo seguro, pero a los 19 años comenzó a salir con un chico 5 años mayor que ella y quedó embarazada. En un primer momento decidieron que tendrían al bebé, pero tras una conversación con una amiga, Patricia tuvo miedo y decidió abortar sin que su novio supiera nada. Simplemente le dijo que “había perdido al bebé”.

Quien le administraba los métodos anticonceptivos gratis eran las clínicas de Planned Parenthood, porque según explica Sandoval, éstas clínicas reciben dinero del gobierno.

Cinco meses después del primer aborto, Patricia volvió a descubrir que estaba de embarazada.

Esta vez no se lo dijo a nadie y decidió abortar en el más absoluto de los secretos, por eso pidió cita en Planned Parenthood. Según recuerda, “fue rápido y nadie supo de él”.

Sin embargo ella sí lo sabía y comenzó a sufrir las terribles consecuencias del síndrome postaborto. “Quería suicidarme. Tenía una profunda depresión y vergüenza. Era inestable emocionalmente”, recuerda.

Pero llegó un tercer embarazo. Su pareja se alegró de la noticia, pero ella le convenció de que no lo tendrían y por eso le obligó a que le acompañara a abortar.

“Él tenía muchísimo miedo. Incluso llegó a llorar. Yo me sentía terriblemente mal, no sólo por lo que estaba haciendo, sino porque mi pareja pensaba que ése era el primer aborto, cuando en realidad era el tercero”.

Posteriormente su novio comenzó a sufrir también el síndrome postaborto que muchos hombres padecen. “Estaba muy deprimido, tenía pesadillas de niños que le decían papá”.

Finalmente Patricia y su novio dejaron la relación y ella comenzó su vida en otra ciudad, donde encontró trabajo en una clínica de Planned Parenthood como asistente médica, a pesar de no tener experiencia ni preparación sanitaria.

Allí le explicaron cómo debía dirigirse a las clientas. “No podía llevar fotos de su familia, no podía referirme al bebé como él o ella, sino que eran unas células. De hecho, no podía decir la misma palabra ‘bebé”.

Sin embargo, de manera inesperada, todo cambió.

En la asistencia a su primer aborto, Patricia debía encontrar las partes del cuerpo del bebé extraído. “Al ver sus dedos perfectamente formados, me di cuenta de que no eran unas células. Ahí supe que había asesinado a mis tres hijos”.

Sumida en una profunda depresión, decidió no volver más a la clínica; sin embargo se involucró en una relación con un hombre que la inició en el consumo de drogas. Ella tenía 22 años.

Cuando terminó esa relación se encontró totalmente sola y sin fuerzas para recomenzar.

Llorando en la calle, una joven se acercó a ella y le recordó que Jesús todavía la amaba. La llevó a casa de su padre, con quien había perdido el contacto años atrás y éste le acogió de nuevo.

Patricia comenzó a reconstruir su vida, se confesó de sus abortos, pero todavía sentía algo que impedía que estuviera tranquila. Había sanado su cuerpo, pero no su alma.

Por eso decidió participar en un retiro de los Viñedos de Raquel, que cambió radicalmente su vida.

“Llegué al retiro sintiéndome una asesina y una pecadora malvada que abortó sus tres hijos. Salí del retiro, sabiéndome madre de tres hermosos bebes que Jesús y María cuidan y que me esperan para encontrarnos un día en el cielo. ¡Estaba tan dichosa! Llamé a mi primera bebé Marianna en honor a la Virgen. Al segundo, le puse Emmanuel en honor a Jesús. Y a la tercera, Rosa, en honor al Rosario”, explica a ACI Prensa. A sus tres hijos les prometió: “Ya que yo terminé con sus vidas y no les dí la oportunidad de vivir, en adelante y en su honor, yo haría todo lo posible para defender la vida”.

“A todas las mujeres que han abortado, si tienen un corazón arrepentido se puede encontrar la sanación. Puedes ser perdonada y perdonarte a ti misma. Y a todas las madres embarazadas, quiero decirles que el aborto nunca es una solución”, expresó.

¡ Ave María puríssima !
Gracias por tu apoyo. Recemos unos por otros.
Unidos en el Corazón de la Sagrada Familia,
El equipo de voluntarios de IESVS.org

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martes, 23 de febrero de 2016

Papa Francisco: el zika, el aborto y los anticonceptivos



VATICANO, 18 Feb. 16 / 05:29 pm (ACI).- Aunque diversos medios de comunicación han difundido informaciones según las cuales el Papa Francisco habría admitido el uso de anticonceptivos ante el virus del zika, una mirada con detenimiento a sus declaraciones permite comprender mejor lo que dijo en la rueda de prensa que concedió en el avión que lo llevó de México a Roma.

El Santo Padre se refirió al tema del zika y la emergencia sanitaria actual y resaltó que “el aborto no es un mal menor: es un crimen. Es echar fuera a uno para salvar a otro. Es lo que hace la mafia. Es un crimen, es un mal absoluto”.

Francisco recordó luego que años atrás “Pablo VI, el grande, en una situación difícil en África permitió a las monjas usar anticonceptivos para casos en los que fueron violentadas” y que “evitar el embarazo no es un mal absoluto. En ciertos casos, como en este, como en el que he nombrado de Pablo VI, era claro”.

[Puede leer aquí la respuesta completa del Papa Francisco sobre este tema]

Al respecto, el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, dijo a ACI Stampa –agencia en italiano del Grupo ACI– que “el Papa ha distinguido fuertemente entre el aborto, un crimen, y la anticoncepción. Recordando el ejemplo de Pablo VI, ha evidenciado que en casos de particular gravedad una práctica, obviamente no abortiva, puede ser considerada”.

Sobre el tema, la Dra. Melissa Moschella, profesora de filosofía de la Catholic University of America (Estados Unidos) explicó que cuando se ha referido a evitar el embarazo en caso de zika, el Papa no necesariamente ha implicado los anticonceptivos sino que puede haberse referido a la regulación natural de la fertilidad.

Normalmente, si una pareja de esposos experimenta una razón grave para evitar el embarazo, la Iglesia enseña que se puede hacer a través de la regulación natural de la fertilidad, un proceso que involucra la identificación de los periodos fértiles y la abstinencia de relaciones sexuales.

Moschella dijo además que en el caso africano al que se refirió el Papa, la dispensa para las monjas “no era realmente una excepción si es que se entiende la regla”.

El caso en cuestión ocurrió a inicios de los 60’s, cuando el Vaticano otorgó una dispensa a unas monjas en el Congo belga, para que tomaran anticonceptivos orales, dado que corrían el peligro de ser violadas ante la violencia de entonces.

“En caso de violación, la persona que la sufre –desde la perspectiva moral– no se ha involucrado en una relación sexual” ya que el abuso es“una violación del cuerpo de la mujer sin su libre albedrío o aceptación de su parte”.

“En ese sentido –continuó– el semen que se introdujo como resultado de la violación es una intrusión ajena, no aceptada y no permitida voluntariamente en el cuerpo de la mujer. Entonces es una intrusión violenta”.

Para entender la distinción, dijo luego, se debe entender primero el propósito de la sexualidad humana y por qué la Iglesia se opone a la anticoncepción.

“Lo que el sexo significa, desde la perspectiva católica, es que una persona se dona total y completamente a otra en un tipo de relación que se realiza en tener y procrear hijos juntos”, explica.

“Y si se hace mientras se previene intencionalmente la fertilidad, de algún modo así se contradice lo que uno está haciendo con el cuerpo. Es como si se asintiera para decir ‘sí’ con la cabeza mientras uno piensa ‘no’. Es como mentir con el lenguaje del cuerpo”.

Como resultado, la anticoncepción es inmoral porque viola la misma naturaleza del sexo, teniendo relaciones sexuales sin la posibilidad natural del embarazo.

“Pero esta situación –precisa Moschella– no ocurre cuando hay una violación. En caso de violación, no hay sexo voluntario de parte de la mujer”.

Como resultado, la anticoncepción se vería no como una medida anticonceptiva inmoral que busca separar el aspecto unitivo del aspecto procreativo del sexo sino como parte de un acto de autodefensa en el que la mujer busca resistir a la situación.

Esto también explica por qué algunas acciones –como el uso de espermicidas o los intentos de demorar la ovulación si no ha ocurrido ya– pueden ser aceptables incluso en casos de violación, siempre y cuando no involucren el riesgo de matar a un embrión humano ya formado.

Todo esto, precisó la experta, “es muy diferente” a la situación que rodea al virus del zika.

“En el caso del virus del zika, estamos hablando de mujeres que voluntariamente han tenido relaciones sexuales y que luego usan anticonceptivos para prevenir que esas relaciones sexuales sean fértiles. Y eso contradice el significado del acto sexual, y eso involucra una falta de integridad que es dañina para la persona y para la relación”, concluye la experta de la Catholic University of America.

Pablo VI nunca autorizó anticonceptivos que fallan en evitar la ovulación y actúan abortando, ni siquiera para las monjas en riesgo de ser violadas.

Esta es la pregunta completa que le hicieron al Santo Padre y su respuesta:

Pregunta: Santo Padre, desde hace algunas semanas hay mucha preocupación en bastantes países latinoamericanos pero también en Europa por el virus Zika. El riesgo mayor sería para las mujeres embarazadas –hay angustia–. Algunas autoridades han propuesto el aborto o evitar el embarazo. En este caso, ¿la Iglesia puede tomar en consideración el concepto de mal menor?

Papa Francisco: El aborto no es un mal menor: es un crimen. Es echar fuera a uno para salvar a otro. Es lo que hace la mafia. Es un crimen, es un mal absoluto.

Sobre el mal menor… lo de evitar el embarazo… Hablamos en términos de conflicto entre el Quinto y el Sexto mandamiento. Pablo VI, el grande, en una situación difícil en África permitió a las monjas usar anticonceptivos para casos en los que fueron violentadas.

No confundir el mal de evitar el embarazo, por sí solo, con el aborto. El aborto no es un problema teológico: es un problema humano, es un problema médico. Se asesina a una persona para salvar a otra (en el mejor de los casos) o para vivir cómodamente.

Va contra el juramento hipocrático que los médicos deben hacer. Es un mal en sí mismo, pero no es un mal religioso al inicio: no, es un mal humano. Después, evidentemente, como es un mal humano cada asesinato es condenado.

En cambio, evitar el embarazo no es un mal absoluto. En ciertos casos, como en este, como en el que he nombrado de Pablo VI, era claro. También yo exhortaría a los médicos a que hagan de todo para encontrar también las vacunas contra estos mosquitos que contagian esta enfermedad. Sobre esto se debe trabajar.

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